Congreso controlado por HC busca presionar a la Justicia

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Santi Peña tiene mayoría parlamentaria, pero no consigue hasta el momento que Erico Galeano se someta a la Justicia. Con el nuevo pedido de desafuero, se verá si el cartismo utiliza otra vez los votos opositores para preservar los intereses de Horacio Cartes.

Escribe: Luis Alen.

 

Una oposición sin rumbo y la fractura de la disidencia colorada, le sirvieron en bandeja a Horacio Cartes el manejo de ambas cámaras del Congreso, incluso antes de que Santi Peña asumiera el 15 de agosto. De esta manera, HC ya “asumió” el poder de facto de la República con el unicato cartista hecho realidad, lo que configura el combo perfecto para presionar sobre la Justicia, que es el verdadero objetivo del empresario tabacalero devenido en el hombre fuerte de la política paraguaya.

 

El copamiento del Poder Legislativo por el cartismo fue “saludado” por el propio presidente Marito Abdo, que en su último mensaje al Congreso nacional del pasado 1 de julio no disimuló su disgusto por esta situación, aunque poco haya hecho finalmente para evitar que la suma del poder recayera en la persona de Horacio Cartes, convertido en el verdadero mandamás con su sillón en la sede de la ANR.

Es cierto que la ANR consiguió en las últimas elecciones, además de la presidencia de la República una mayoría parlamentaria que le posibilitó la titularidad de ambas cámaras legislativas, pero lo que llamó la atención es el debilitamiento del abdismo, hasta el punto de ser una mera ilusión de pocos días la posibilidad de fortalecer la disidencia colorada, que no quiso o no pudo convertirse en un factor relevante que consolide una alianza con la oposición para ejercer como contrapeso al poder del Patrón.

Pero ahora viene lo peor, con la amenaza real para la República que el unicato cartista hecho realidad se apodere de la Justicia, mediante el control sobre el Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, dos organismos claves para mantener o desactivar la independencia de la Fiscalía y el Poder Judicial.

También mucho tuvo que ver en esto la oposición, que no pudo evitar la “fuga” de ocho senadores que dieron su voto a Silvio “Beto” Ovelar para que la Cámara Alta fuera conquistada finalmente por el cartismo, pese a la existencia de cuatro bancadas coloradas, lo que supuso la “caída” del Senado en manos de HC, en un hecho sin precedentes desde que el Patrón del Quincho se asomara a la arena política como factótum del poder hace más de diez años.

La “inversión” realizada por el tabacalero y dirigente deportivo ha dado sus buenos dividendos, uniendo el poder fáctico con el legal, y esto a pesar que fue prácticamente acorralado por Estados Unidos, que lo mantiene en observación para ver los pasos que dará a partir de ahora en su nueva obsesión, que es apoderarse de los estamentos judiciales de la República, tal como lo advirtiera Abdo Benítez en su discurso de despedida, haciendo alusión al hecho de que ya en su mismo período presidencial la Fiscalía había sido cooptada por Cartes.

 

Ausencias en la embajada

La inauguración del nuevo edificio de la embajada de EE.UU., el jueves 29 de junio, fue motivo para la presencia de la crema y nata de la política nacional, del empresariado y de la sociedad civil, pero fue notoria la ausencia del presidente electo Santiago Peña, quien viajó a la Argentina para tomarse un descanso después del ajetreado proceso de elección de las mesas directivas del Congreso.

Santi hizo así causa común con Cartes, quien por obvias razones no participó del festejo realizado en coincidencia con el cercano 4 de julio, Día de la Independencia norteamericana.

El embajador Marc Ostfield fue directo al señalar en su discurso que su objetivo es promover un buen relacionamiento con el nuevo gobierno de Peña, pero con la salvedad que no decaerá en su empeño de defender los valores democráticos y la institucionalidad republicana, como los verdaderos pilares del desarrollo económico y social.

Incluso el diplomático hizo un mea culpa sobre la actuación norteamericana de los tiempos de las décadas del 70 y el 80, cuando el viento del Norte era favorable a la dictadura de Alfredo Stroessner y a los regímenes dictatoriales del Cono Sur sudamericano, que se valían de este apoyo para reprimir las luchas por la democracia y los derechos humanos en la región.

Esta declaración de principios del embajador sube de tono cuando la realidad política nacional va trazando un complicado panorama poco proclive a la institucionalidad, con un Parlamento cooptado por el cartismo que pondrá en permanente “jaque” la independencia judicial, ya de por sí muy afectada en los últimos años por los poderes fácticos y políticos.

La solapada injerencia norteamericana en la política paraguaya hasta ahora sólo propició en contrapartida el triunfo electoral de HC en dos oportunidades y su conquista más resonante con el reluciente trofeo de la titularidad del Senado, por lo que es de esperar que de ahora en adelante las sanciones de cancelaciones de visas y de la imposibilidad de realizar negocios financieros en USA, como las sufridas por Horacio Cartes y el vicepresidente Hugo Velázquez, den lugar a otras medidas más efectivas para evitar que el Poder Judicial o la Fiscalía se conviertan también en instituciones funcionales al poder fáctico cartista.

 

Erico, la primera prueba

De que el cartismo utilizará su poder para hacer frente a las acechanzas fiscales y judiciales lo demuestra el hecho de que, finalmente, Erico Galeano logró jurar como senador, pese a que fue imputado por presuntos nexos con narcos y el lavado de dinero, como resultado del operativo A Ultranza Py. Pero la fiscalía insiste en llevarlo a juicio, después de pedir al nuevo Senado el desafuero del legislador cartista, en lo que constituye la primera prueba de fuego para la mayoría colorada y opositora de 30 votos que catapultó a “Beto” Ovelar a la titularidad senatorial.

Se debe recordar que Santi Peña le había pedido a Erico someterse a la justicia, lo que hasta el momento no se ha concretado atendiendo al nuevo blindaje que consiguió el legislador capiateño, muy cercano en términos empresariales con HC, ya que se conoce también sus actividades como tabacalero y dirigente deportivo antes de ingresar de lleno a la política.

“Beto” Ovelar dijo que la mayoría alcanzada en el Congreso le vendrá muy bien a Peña para su gobernabilidad, pero la pregunta obligada es si el control parlamentario le servirá también al próximo jefe de Estado para asegurar su propia independencia frente a las órdenes provenientes de la calle 25 de mayo, donde sienta sus reales HC como titular de la ANR, o del mismo Quincho del poder de la calle España.

Algunos de los opositores que votaron por el cartismo en el Senado quisieron encubrir su maniobra pro-Cartes señalando que lo hacían para apoyar la gobernabilidad de Santi, pero la votación que se espera sobre el desafuero o no de Erico los pondrá realmente ante la realidad política inevitable, de que su voto tendrá el verdadero sentido de apoyar a Santi desaforando a Galeano o de estar realmente cumpliendo directivas de Horacio, en el caso que la orden sea de no permitir el enjuiciamiento del legislador cartista.

De lo que se trata ahora es ver hasta dónde la oposición estará al servicio de la apuesta de HC de copar las instituciones y principalmente el Poder Judicial. De momento no hay muchas esperanzas de un frente opositor unido, pero tampoco por el lado de las bancadas coloradas “independientes” existe aunque sea la insinuación de un inminente movimiento para una respuesta firme contra el unicato de HC, por lo que hay un peligro real de fuertes presiones sobre el nuevo fiscal general, Emiliano Rolón, y los magistrados judiciales, para torcer la vara de la Justicia en favor de los temas de interés para el Patrón.

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