A espalda del pueblo

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Como un tema recurrente de cada año, el clan Zacarías manda aprobar el presupuesto por sus ediles “bufones” a espalda del pueblo paranaense.

Esta vez ocurrió lo mismo, donde el presupuesto general de gastos para el 2016 (296 mil millones de guaraníes) remitido por el ejecutivo comunal de Ciudad del Este, bajo control del clan Zacarías, fue aprobado sin objeción alguna, sin tan siquiera los concejales tuvieran acceso al documento.

El dossier enviado al órgano legislativo pasó por un tuvo largo, sin que los ediles puedan examinar el presupuesto a raíz del impedimento de la aplanadora que está en la Junta Municipal al servicio del clan Zacarías, donde lejos de cumplir el rol en defender los intereses ciudadanos, se pasan confabulando para los grandes “negociados”, materializados por las actuales autoridades de turno de la institución.

Van una década y media (desde 2001) que un grupo dominante tomó el poder municipal de la capital del Alto Paraná, manejando la institución como un negocio privado, sin importarle y sin merecerle el mínimo respeto la ciudadanía, al contribuyente, que es el sostén de un municipio, ya que con el pago de sus impuestos genera recursos, para posteriormente ser reinvertidos a favor del desarrollo del distrito.

Pero aquí ocurre totalmente lo contrario, donde las autoridades de turno del segundo municipio más importante de la República no piensan en el pueblo, sino en sus beneficios personales, como hoy lo puede atestiguar la población paranaense, visto el acelerado crecimiento económico experimentado por la familia Zacarías y el de su entorno más inmediato.

Mientras los habitantes de este distrito fronterizo atraviesan y enfrentan una terrible crisis de carácter socio-económico, a raíz de la recesión comercial, las autoridades locales y el propio Gobierno, poco o nada, se han interesado por la suerte que le depara al pueblo.

La ciudad está parada, el área mercantil se ha estancado en el tiempo, y la gente que vive del rubro entra en una desenfrenada desesperación, especialmente por los compromisos asumidos, que no podrán honrarlos, porque los negocios van cerrando sus puertas y consecuentemente muchos compatriotas van perdiendo sus fuentes de trabajo.

Pero mientras se vive con esta lacerante realidad, la comuna esteña hace un verdadero “carnaval” con el dinero del pueblo, donde a tambor batiente los ediles, funcionales al clan aprueban un presupuesto a la medida de los Zacarías, que quieren continuar disponiendo de la fresca viruta, que al final es de los contribuyentes, pero que tiene un destino incierto, ya que todo lo que se hace en la municipalidad de Ciudad del Este se maneja entre cuatro paredes.

A pesar de que se escucha en cada canto de la ciudad, que la gente ya está harta del manejo autoritario y prepotente del clan Zacarías al frente de la comuna paranaense, le sigue votando en cada elección. Hasta pasa a convertirse en un fenómeno raro, por el gran rechazo que tiene de la ciudadanía, pero continúan ganando elecciones. ¿Qué hay detrás de todo esto?, es la gran interrogante, que se plantea sobre esta curiosa realidad.

¿El pueblo continuará aceptando la burla que recibe de sus autoridades o le castigará con sus votos en las urnas, el próximo 15 de noviembre?

 

 

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