CDE se está hundiendo

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Cuando ensayamos un titular así, no estamos exagerando para nada, sino simplemente pretendemos pintar de cuerpo entero la triste realidad que vive Ciudad del Este y sus habitantes, que justamente ayer el distrito festejó 59 años de creación.

La capital del décimo departamento conmemoró su 59 aniversario en medio de la peor crisis económica que recuerde los habitantes de esta comunidad fronteriza.

El 2015 es para olvidar, porque la recesión se apoderó de la otrora capital mercantil de la república y hoy el panorama se presenta sombrío para los pobladores paranaenses y localidades vecinas.

Los sucesivos gobiernos de turno nunca demostraron interés barajando alternativas de solución para esta localidad altoparanaense, que hasta no hace mucho constituía uno de los principales pulmones por donde respira la economía nacional.

Tampoco las autoridades locales y regionales se interesaron por el devenir de Ciudad del Este, que hoy experimenta la mayor embestida de toda su historia. Pero, hasta ahora, no se observa ninguna voluntad política por parte de quienes tienen en sus manos las riendas del poder, para generar la anhelada panacea y así revertir la terrible situación socio-económica que se vive en esta región fronteriza.

Sin duda alguna, Ciudad del Este tenía que ser la mayor metrópolis del país, pero se ha quedado en el tiempo, a raíz de personas y autoridades apátridas, que nunca demostraron amor y sentido de pertenencia, a pesar de que su buen pasar y posición económica fue gracias a esta comunidad.

Sin embargo, hoy muchos aventajados empresarios y autoridades políticas ignoran y hasta les dan la espalda a la capital del Alto Paraná, que desde hace un buen tiempo se encuentra en terapia intensiva, y sin observar en el horizonte una recuperación inmediata de la crónica “enfermedad” de la que padece.

Esta localidad fronteriza se ha quedado en el tiempo, mientras otras comunidades, con mucho menor recurso, han experimentado crecimiento vertiginoso, como Encarnación, que es la principal postal que exhibe el país a los visitantes extranjeros.

Ciudad del Este no es ninguna referencia importante para los turistas, porque se ha estancado y nadie se interesó por su crecimiento y desarrollo. Las autoridades, lejos en trabajar por el progreso distrital, priorizan los intereses personales, dejando al pueblo en segundo lugar. Este es un mal que ha tomado a todos los políticos de esta comarca fronteriza, y que en estos últimos 15 años se ha acentuado con el poder absolutista del clan Zacarías.

Llegó la hora de revertir la situación, en pos de recuperar ese añorado sendero de movimiento económico y comercial del segundo municipio más importante de la república, que le permitió situarse como uno de las tres capitales comerciales más importantes del mundo, detrás de Miami y Hong Kong. Hoy, ese momento floreciente apenas es un lindo recuerdo.

Ciudad del Este, regularmente joven (59), entre las décadas del 80 y 90 protagonizó un crecimiento superlativo, que sorprendió a propios y extraños. Quizás esto tomó a muchos de sorpresa y no se preparó para enfrentar la otra faceta, la crisis, con la que hoy estamos conviviendo.

El Gobierno nacional, como así también las autoridades regionales y locales, deben entender que esta capital fronteriza se encuentra en su peor momento y se tiene que poner en práctica algún plan de salvataje, para rescatarla del medio del océano, porque se está hundiendo. 

 

 

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