La idea de los ediles, que crearon un bloque opositor, es tratar de constituirse en celosos contralores de las cosas públicas, que están bajo manejo del ejecutivo municipal. De concretarse esto, será un hecho inédito en la corporación legislativa esteña, que no conoce de una oposición verdadera de los ediles, desde el 2001, año en que tomó el poder el clan Zacarías y nunca más lo largó.
En 15 años de mandato municipal, bajo control de los intendentes, primero, Javier Zacarías Irún, y luego su esposa, Sandra McLeod, quien fue reelecta el pasado 15 de noviembre, en medio de denuncias de fraude, por primera vez se tendría mayoría opositora y eso constituiría en una muralla para que las autoridades municipales no sigan materializando grandes “negociados” a espalda del pueblo paranaense.
Los flamantes ediles electos tienen la difícil misión en revertir la deuda histórica que tienen con la ciudadanía esteña, que nunca estuvo representada por los legisladores. El clan Zacarías, en los últimos tres periodos, manejó la Junta Municipal como una sucursal del ejecutivo municipal, donde los concejales siempre estuvieron al servicio de este grupo familiar, que ha causado y seguirá causando estragos en este distrito fronterizo, si es que los ediles continúan siendo sus marionetas.
Por eso, aun existe muchas dudas de que estos ediles, que hoy forman un bloque opositor, cumplan sus tareas como corresponden y como está establecida en la ley, que define la función que les competen, en ser celosos custodios de los intereses ciudadanos.
Entre los concejales que integran una bancada fiscalizadora y que asumirán este mes sus respectivos cargos, se puede citar entre otros, a Teodoro Aníbal Mercado Cáceres, Javier Bernal y María Portillo (PLRA), Herminio Corvalán, Celso Miranda “Kelembú”, y Miguel Prieto, del sector Independiente y Juan Carlos Barreto Miranda (0ANR).
Completan los 12 ediles electos, los colorados Perla de Cabral, Miguel Coronel, Alejandro Zacarías, Juan Ángel Núñez y Lilian de Aguinagalde. Esta última, esposa del senador republicano Nelson Aguinagalde, podría sumarse al grupo disidente al clan, como también ya tiene hablado Juan Ángel Núñez, originario del oviedismo, pero afiliado a la ANR. El mismo va por su tercer periodo legislativo.
Algunos de los que hoy fungen de potenciales ediles opositores afirman que Lilian de Aguinagalde estaría más cerca del bloque disidente, que del clan Zacarías, atendiendo que este grupo político durante este periodo legislativo se pasó “humillando” a la concejal, al congelarle sus dietas por más de tres años, porque cometió el “pecado” de no alinearse en fila del zacariismo en la Junta Municipal.
Intervención
Los nuevos ediles de Ciudad del Este, que asumirán el cargo el 21 de diciembre próximo, tienen el delicado compromiso de representar con dignidad y mucha moral al pueblo esteño.
Una de las principales tareas debe girar en el ejercicio de un control estricto y sistemático sobre el ejecutivo municipal, para que el dinero de los contribuyentes sea administrado con honestidad y transparencia.
El bloque opositor en una de las primeras tareas que se abocará es sobre la intervención de la municipalidad de Ciudad del Este, que desde el 2001 se ha convertido en un bunker infranqueable, donde la Controlaría General de la República (CGR) nunca pudo tener acceso, porque Javier Zacarías Irún ha impedido a través de una descabellada resolución judicial, que en su momento firmó el juez Manuel Seifildin, denunciado por “mal desempeño de funciones”.
“No permitiremos que el clan Zacarías siga robando”, fue una de las primeras palabras de Celso Miranda alias “Kelembú”, cuando se enteró que ingresó como concejal. Miranda siempre fue un crítico a la cuestionada gestión del clan Zacarías. Hoy promete ventilar la trapisonda de este grupo familiar, que desde hace 15 años se apoderó de la comuna paranaense.























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