La devaluación de la moneda brasileña frente al dólar americano sigue golpeando al movimiento comercial de Ciudad del Este. El fin de semana de 2,20 trepó a 2,50 reales por cada dólar. Esto hace que el brasileño necesita más real para comprar la misma cantidad de dólar.
La gran desvalorización del real (moneda brasileña) ante el dólar (moneda de Estados Unidos), tiene un directo impacto en la economía de la capital departamental, considerando que con la moneda norteamericana se realizan prácticamente todas las comercializaciones en la zona.
La crisis económica se arrastra desde diciembre del 2010. Desde entonces la ciudad registra un constante vaivén y hasta ahora no recuperó su movimiento, y sólo se circunscribe a algunos días de “venta interesante”, que no compensa como promedio.
Otro de los factores que golpea a Ciudad del Este es el endeudamiento que dejó la fiebre de las compras con tarjetas electrónicas en Brasil. El mercado de consumo brasileño ofreció compras con tarjetas de créditos, con facilidades de pagos entre 36 a 48 meses, lo que generó que el ciudadano brasileño se haya endeudado y se encuentre enfermo, sin posibilidades de salir a consumir masivamente como lo estuvieron haciendo. Hace más de un año que las industrias brasileñas no están creciendo y los consumidores de este país, es decir la clase media, están endeudados.
El gobierno del Brasil ha venido tomando las medidas correctas pero llevará su tiempo para que ese mercado de consumo se recupere, y ésta situación afecta directamente a la capacidad de compra de los “sacoleiros”. Hoy el paso por puente de la Amistad se ha descongestionado. La Policía Federal ya no hace la Operación Padrón y los militares volvieron a sus cuarteles. El pasado fin de semana se observó algo de movimiento, pero las ventas no mejoraron. Trabajadores de la vía pública coincidieron en señalar que la situación para el sector informal también es bastante complicada y que están sobreviviendo a duras penas. Mencionó que el 2009 fue el último año bueno que tuvo el comercio de la capital departamental y desde el 2010 empezó la irregularidad en las ventas que, desde finales del año pasado sufre una reducción más drástica.





























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