La derrota del Kirchnerismo en Argentina, del chavismo en Venezuela (elecciones parlamentarias) y la apertura del juicio político (impeachment) para Dilma Rousseff, es la plena decadencia del cacareado “Socialismo del Siglo XXI”, que ha sido rechazado con vehemencia por el pueblo latinoamericano.
Tantos años de dictadura militar en varias naciones de este continente, el pueblo ya no está dispuesto a seguir soportando humillaciones y sometimiento, y más aún por fuera de la ley y la Constitución Nacional. La ciudadanía comenzó a despertarse, defendiendo sus derechos, que en varios países son conculcados injustamente.
Con la figura del hoy extinto presidente de Venezuela, Hugo Chávez, empezó a ganar terreno el devaluado “Socialismo del Siglo XXI”, donde los mandatarios del Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador intentaron imponer en esta parte del continente una ideología ya perimida en el mundo moderno, a través de la asistencia social a los pobres.
En verdad funcionó a la perfección los primeros años, pero muy rápidamente se fue derrumbando, porque no tenía consistencia social, sino más política, porque el gran sueño de Chávez era imponer en latinoamericana la fanfarronada Revolución Bolivariana.
Lejos de generar desarrollo y progreso a esos países con esta malograda ideología, el pueblo fue hundiéndose más en la pobreza, porque estos gobiernos “socialistas” lo único que querían es perpetuarse en el poder, a costilla de un pueblo sumiso y hambreado. Basta algunos ejemplos: Venezuela enfrenta hoy una inflación del 85 por ciento, marca antes nunca alcanzada o atravesada por ningún país latinoamericano. Argentina, con Cristina Kirchner llevó al tope de la crisis económica a la nación vecina, y está entregando un país devastado a su sucesor Mauricio Macri.
El pueblo venezolano el domingo 6 de diciembre le dio en las urnas una patada por el trasero al desgatado sistema chavista, que viene gobernando con mano dura la nación. La ciudadanía, cansada de tantas injusticias y arbitrariedades, le dijo a Nicolás Maduro, hasta aquí llegó la burla y el desprecio hacia tus compatriotas.
En verdad, el pasado domingo el gran triunfador de los comicios parlamentarios, fue la democracia, una expresión que estuvo abolida por varias décadas en ese país y ese día fue resucitada por una mayoría del pueblo venezolano que sueña por un país libre y progresista, donde el Estado de derecho funcione a la perfección, y que haya respeto a los derechos humanos, libertad de prensa y de expresión.
Hoy el pueblo latinoamericano castiga a aquellos gobernantes que estuvieron colgados del saco del chavismo o el catrismo. Les envía un claro mensaje a esos mandatarios, que por intereses mezquinos se subieron a un barco, que no tenía mucho futuro de llegar a un puerto seguro.
Y esto, justamente, lo que está ocurriendo en estos momentos, y para aquellos gobernantes que aun siguen mintiendo al pueblo con el “Socialismo del Siglo XXI”, les aguarda un futuro negro, y terminarán como acabaron ahora sus compinches de turno.
El Paraguay fue una de las víctimas de este sistema ideológico arcaico, al ser suspendido como socio pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), porque el Parlamento sometió a juicio político al entonces presidente de la República, Fernando Lugo, que terminó perdiendo su mandato. El “Socialismo del Siglo XXI” no admitió que el mandatario de dicha corriente ideológica sea destituido del cargo, tomando la represalia al suspender del bloque al país. ¿Y con tantas injusticias cometidas en Venezuela, porque nunca se le castigó a esta nación?
Pero en medio de tantos sin sabores vividos y la marcada diferencia de clases existentes en los países latinoamericanos, se rescata un hecho importante que se está dando en el continente: el nuevo despertar del pueblo, que ya no está dispuesto a tolerar el avasallamiento y el rompimiento del Estado de derecho. Es la etapa de la decadencia del disfrazado “Socialismo del Siglo XXI” o el sistema chavista.























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