
Escribe: Luis Alen.
De una posición tibia, con rumbo errático muchas veces, el Gobierno paraguayo debe pasar a una activa intervención en las negociaciones con Argentina en referencia al nuevo Anexo C del Tratado de Yacyretá y, en general, para encarar las nuevas obras y los cambios en la forma de administrar la entidad binacional, que hasta ahora ha ido de contramano a los altos intereses nacionales.
Es que la defensa de lo que al Paraguay le conviene no es precisamente el cometido principal de nuestros políticos y directivos de las binacionales, tanto en Yacyretá como Itaipu, que anteponen en cierto modo sus intereses bastardos y personales, en función a prioridades políticas coyunturales, en vez de lo que realmente le interesa a toda la ciudadanía de nuestro país.
La nueva administración argentina de Mauricio Macri ya se hizo sentir con todo en relación a Yacyretá y a las relaciones con el Paraguay, nombrando como nuevo director de la EBY al político misionero Humberto Schiavoni, y al nuevo embajador de Buenos Aires en Asunción, el ex vicecanciller en el gobierno de Cristina Kirchner y diplomático de carrera, Eduardo Zuain.
El nombramiento de Zuain delata el grado de importancia fundamental que Macri está otorgando a la relación con Paraguay y a las negociaciones sobre Yacyretá. Y no sólo en el ramo energético, sino en todo lo relacionado con el transporte por la hidrovía, el intercambio comercial y el comercio dentro del Mercosur, así como los problemas conocidos del contrabando y el narcotráfico de frontera.
Zuain es un peso pesado de la Cancillería argentina y conoce los entretelones de las relaciones con nuestro país. A su vez, Schiavoni como oriundo de la provincia de Misiones maneja de cerca igualmente la realidad de la EBY y la forma de conducirse de los paraguayos.
Nombramientos de HC
Con la renuncia el embajador paraguayo en Argentina, el expresidente Nicanor Duarte Frutos, se le agrega al Gobierno dirigido por Horacio Cartes otra obligación más de cubrir la vacancia con la persona adecuada para encarar esta nueva etapa de las relaciones con el Gobierno de Macri. Lo mismo se puede decir de la entidad binacional Yacyretá, donde se impone el nombramiento de técnicos idóneos y conocedores de las negociaciones con Argentina, para encarar una nueva orientación del complejo hidroenergético.
El presidente Cartes nombró la semana pasada como miembro del consejo de administración de la EBY a Sheila Abed, ex ministra de Justicia, con la misión central de dar un nuevo empuje a los intereses paraguayos en las negociaciones con la Argentina por el tema de la deuda de Yacyretá y el precio de la energía, puntos fundamentales para el Paraguay sin los cuales no se podrá avanzar en la realización de las nuevas obras que aumenten la potencia de la usina.
Por su parte, el presidente Macri instruyó al nuevo director de Yacyretá, Schiavoni, su correligionario del PRO (Propuesta Republicana, el partido del jefe de Estado argentino) a priorizar las obras de potenciación de la hidroeléctrica, con el fin de contribuir a una mayor generación energética que está precisando en estos momentos la Argentina.
Llegar a entendimientos que satisfagan los intereses de ambos países no parece una utopía, ya que para la Argentina es muy urgente contar con la mayor generación energética posible en la EBY. A su vez, el Paraguay puede sacar provecho de esta prioridad argentina y conseguir buenos dividendos del apuro argentino.
Pero para ello se necesita la conformación de un equipo negociador técnico de primera línea en Yacyretá, que sirva como antesala a lo que sucederá después en Itaipú, teniendo en cuenta que para 2023 se tiene que renegociar con Brasil los términos económicos y financieros de la binacional.























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