Falta de plan contra crisis de CDE es otro déficit en gestión de Cartes

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Escribe: Luis Alen.

La reconversión económica de Ciudad del Este no está ni por asomo entre las prioridades del Gobierno de Horacio Cartes, a pesar de ser la situación de crisis del comercio esteño un problema de larga data y que afecta prácticamente a todo el Paraguay.

Si no se lo encaró durante el primer año de la administración cartista, cuando todavía existía una “luna de miel” con el Parlamento, ya durante el segundo año de gestión  la interna partidaria colorada relegó por completo el análisis del crítico momento de la otrora capital económica del país.

De este modo, HC empieza su tercer año de mandato presidencial sin siquiera tener agendado asistir a la tan comentada presentación del plan del urbanista brasileño Cassio Taniguchi, ya que éste, a pesar de habérsele pagado supuestamente más de US$ 300 mil de los US$ 500 mil que cuesta su trabajo, aún no ha entregado sus propuestas para los comerciantes y las autoridades de la capital altoparanaense. El esperado plan del ex intendente de Curitiba brilla así por su ausencia.

El estudio debiera trazar los lineamientos para remodelar la urbe y ponerla a tono con las exigencias de una reconversión basada en la atracción al turista para comprar en forma “agradable” en CDE, y no solamente en forma “conveniente”, como era hasta ahora.

Pero cuando se trata del progreso y el cambio en CDE, todo se hace con parsimonia y una increíble desidia por parte del sector público. Allí está el caso emblemático del segundo puente sobre el Paraná, que ya lleva más de 20 años proyectado sin inicio formal de los trabajos.

Y esto tal vez ocurra por la misma ausencia de una firme posición del sector privado empresarial en reclamarle soluciones permanentes al Gobierno.

El cambio de modelo es urgente, por cuanto Ciudad del Este dejó de tener esa ventaja comparativa espléndida brindada por los impuestos bajos y los precios más accesibles de la región sudamericana para toda clase de productos importados, liderados por la electrónica, la informática, los perfumes y otros artículos suntuarios.

Ante los incentivos que Brasil y otros países otorgan a la compra de los mismos productos dentro de sus fronteras, a lo que se agrega la crisis económica que agobia a los vecinos, ahora se impone explorar la alternativa de brindar al turista comprador un incentivo adicional por el lado de diversificar la oferta de atractivos, de tal modo que no sólo se promueva la venida de los visitantes atraídos por los precios y la variedad de productos, sino también por la posibilidad de contar con una infraestructura hotelera y turística de primer nivel.

Un polo de desarrollo

Lo que no pasó por la mente de los planificadores y funcionarios del nuevo rumbo cartista es que la reconversión de Ciudad del Este pasa por transformar la región adyacente a la Triple Frontera en un polo de desarrollo, con la implementación de una zona franca industrial y comercial.

La apuesta más firme era ir a una zona económica especial dentro del Mercosur, pero, para ello, se debía negociar con el Brasil y los socios regionales, así como crear las condiciones políticas internas con el fin de sacar una ley sobre el tema en el Congreso.

Ni la negociación con el Mercosur, ni el tratamiento de una ley especial en el Congreso han sido posibles, quedando sólo el recurso de volver a insistir con una prolongación del régimen de turismo en el tiempo. Este sistema vence en 2019 en el Mercosur, pero una prórroga también está supeditada a la aprobación de los vecinos, especialmente el Brasil.

El problema de HC con el Mercosur y con el tema de las negociaciones sobre Itaipu y Yacyretá, es que su postura básica radica en no causar resquemores innecesarios con Brasilia y Buenos Aires, atendiendo al hecho mismo de la dependencia que se tiene de Brasil y Argentina para el normal desenvolvimiento de las relaciones comerciales. En cierto modo, la política de Cartes no es realizar planteamientos que puedan molestar a sus pares del Mercosur, sino en mantener una postura hasta si se quiere de excesiva condescendencia con los arrebatos de Dilma Rousseff y Cristina Kirchner.

La instalación de la planta nuclear argentina en Formosa, a escasos kilómetros de la frontera paraguaya, sin que el Paraguay se negara rotundamente a aceptarla, o la pasividad rayana en la “entrega” en el caso de Itaipu con el Brasil, sin que, por ejemplo, se haya tenido en cuenta la valiosa asesoría del economista norteamericano Jeffrey Sachs con el fin de reclamar al Brasil un trato financiero diferente, son muestras de una buena voluntad paraguaya con los vecinos sin que se sepa que éstos hayan devuelto la gentileza con alguna concesión de reciprocidad en el campo comercial, salvo posiblemente la vista gorda a los cargamentos que salen del país de contrabando para los países vecinos, como el caso de los cigarrillos.

Como se ve, la reconversión de Ciudad del Este no puede figurar en la agenda de negociaciones con Brasil, habiendo tantos otros asuntos en carpeta que tampoco merecen la atención del Gobierno paraguayo, que son de igual importancia pero que no se plantean para no “molestar” al Gobierno brasileño.

La crisis de CDE sobreviene por la mala situación económica de los vecinos, evidentemente, pero también ha sido la crónica de una caída anunciada desde hace por lo menos dos décadas, sin que ningún Gobierno hasta el momento haya tomado en serio el problema.

Con Cartes ya prácticamente se le da el acta de cierre definitivo al movimiento comercial de frontera, pero eso no puede convencer a las miles de personas que dependen del intercambio con los países vecinos.

Por lo menos se hubiera intentado algún programa de acción con miras a un intento de salvación del comercio. Ni la creciente formalización de los negocios en Ciudad del Este y su aporte aumentado al fisco ha motivado una respuesta gubernamental de apoyo al comercio local. Lamentablemente este esfuerzo no ha sido correspondido por el nuevo Gobierno, que a dos años de asumir no ha presentado ningún plan para enfrentar la crisis.

Poca ayuda política

Tampoco las autoridades locales y departamentales han exigido a HC la adopción de las medidas conducentes a buscar soluciones a la caída en picada del movimiento económico de Ciudad del Este. Es una razón más para sospechar que el actual maridaje político entre Javier Zacarías Irún y Horacio Cartes sólo es coyuntural, ya que el presidente estará pensando que su antiguo rival en la interna de 2012 aún tiene aspiraciones presidenciales, por lo que no convendría mejorar el status económico de CDE, no sea que esto pueda beneficiar política y económicamente a ZI.

Los avatares políticos siguen condicionando las soluciones de fondo que requieren la economía y la sociedad paraguayas con el fin de salir del atolladero de la pobreza y la falta de oportunidades.

Las políticas de Estado de largo plazo están por encima de los mezquinos intereses sectarios, y son las que se requieren para dar a Ciudad del Este un nuevo rostro.

Por lo visto, el nuevo rumbo cartista sólo está pendiente de aquellas medidas que convengan a los intereses de corto plazo del equipo a cargo del poder de la República.

La solución de CDE depende de un plan de largo aliento, de por lo menos 5 años, y se necesita como mínimo una inversión de US$ 1.000 millones para lograr el objetivo de reconvertirla en el mayor shopping de cielo abierto del Mercosur e incluso de Sudamérica.

 

El plan de reconversión incluye un adecuado desarrollo industrial e inmobiliario y el fomento del turismo, además de la cuota de participación del sector privado en mejorar las fachadas de los negocios, abrir nuevos centros de entretenimientos, cadenas de hoteles y restaurantes. Todo ello con el fin de aprovechar un turismo de compras de gran nivel.

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