A raíz de la fuerte presión ciudadana, el cuestionado diputado colorado, José María Ibáñez, terminó renunciando a su banca de diputado, este lunes. El legislador republicano había sido procesado por el famoso caso de “caseros de oro”. A pesar de que el mismo había admitido el hecho, la justicia le “blanqueó” y también sus colegas, donde el pasado miércoles 1 de agosto, en la sesión extraordinaria votaron en contra de la pérdida de su investidura.
Ibáñez no soportó los constantes escraches ciudadanos y no tuvo otra salida que dejar su curul de legislador. El mismo fue centro de gran parte del disgusto ciudadano. Inclusive el lunes a la noche se hizo una gran convocatoria ciudadana en la Plaza de Armas, para repudiar los hechos de corrupción, que involucran a Ibáñez y varios otros parlamentarios, como políticos y funcionarios públicos.
En la nota de renuncia dirigida al titular de la Cámara de Diputados, Ibáñez resalta su «renuncia indeclinable» tras una «serena reflexión con colegas de distintas bancadas», por la «paz de la República».
Añade, “estamos en puertas de inicio de una nueva administración política, y el país se merece reguardar la estabilidad institucional, la armonía social, para que la República pueda seguir la marcha, trabajando entre todos los sectores políticos, económicos y sociales por una agenda orientada al desarrollo”, afirmó. Al final, agradeció a las personas que votaron por él en el departamento Central.
La reacción ciudadana fue fundamental para forzar la decisión de la renuncia por medio de escraches a domicilio y la solidaridad de centenares de empresas, clubes y organizaciones sociales que declararon persona no grata al “ladrón confeso y sus cómplices” en diferentes lugares, no solo del país sino incluso del exterior, se tuvo este desenlace, como la manifestación de la colectiva paraguaya residente en Buenos Aires, Argentina.
Pese al reconocimiento del delito, Ibáñez se benefició de la connivencia incluso de la Fiscalía, mediante una figura legal, pero cuestionada, que fue aplicada para favorecer al legislador. Para librarse de una condena, Ibáñez admitió los hechos ante la Justicia. Por otro lado hay que destacar, que en el grupo de sus colegas «salvadores» existen varios imputados y con procesos por sospechas de delitos en el ejercicio de la función pública.
Varios otros parlamentarios están en la mira, como Óscar González Daher, Víctor Bogado, Enrique Salín Buzarquis, Jorge Oviedo Matto, Tomás Ever Rivas, Javier Zacarías Irún, entre otros
Caso comenzó en 2013
El caso del diputado colorado comenzó en 2013, cuando en su calidad de parlamentario, el mismo pidió la contratación de Favio Gómez, Viviana Falcón y Éver Falcón para prestar servicios en la Cámara de Diputados en calidad de auxiliares administrativos. En agosto de ese año fueron contratados, pero luego se descubrió que en realidad trabajaban como caseros en su quinta de Areguá. Y lo más vergonzoso, que el salario asignado a cada uno, solamente una parte recibían.
Ibáñez certificó documentos a través de los cuales se confirmaba la asistencia de los tres a la Cámara de Diputados, aunque luego se corroboró que no asistían. Igualmente se pudo comprobar que Lorena del Pilar Plabst de Ibáñez, esposa del parlamentario, depositaba en su propia cuenta bancaria los cheques correspondientes a los salarios de los tres caseros.























Facebook Comentarios