A través de un ciclo de charlas, la Fundación Tesãi promueve el cuidado de la salud mental, la inteligencia emocional y el bienestar integral de sus colaboradores, generando espacios de aprendizaje para reconocer, gestionar y expresar las emociones, fortalecer el autocuidado y mejorar la convivencia laboral.
La Fundación Tesãi continúa impulsando iniciativas orientadas al bienestar integral de sus funcionarios, con especial énfasis en la salud mental y la gestión de las emociones. En este contexto, se desarrolló la charla “Mi salud mental importa porque…”, bajo el lema “Escucharte antes del límite: aprender a reconocer, cuidar y atender lo que nos pasa”, a cargo de la Lic. Luz Marina Cardozo Ferreira.
La actividad estuvo dirigida a funcionarios administrativos de distintos sectores y dependencias del Hospital del Área 2 y formó parte de una propuesta institucional que busca fortalecer una cultura organizacional basada en el cuidado de las personas, el equilibrio emocional y las relaciones interpersonales saludables.
La Lic. Gricelda Escobar, gerente administrativa de la Fundación Tesãi y propulsora de esta iniciativa destacó la importancia de generar estos espacios de formación y reflexión, que permiten a los colaboradores adquirir herramientas para afrontar los desafíos cotidianos, reconocer sus emociones y desarrollar hábitos que contribuyan a su bienestar personal y profesional.
La Lic. Luz Marina Cardozo Ferreira es contadora y cuenta con formación en desenvolvimiento humano, capacitación en el área emocional del ser humano e intervención sistémica sensorial para la detección de problemas familiares. Se desempeña como conferencista de alto impacto y cuenta con formación en programación neurolingüística.
Escuchar las propias emociones antes de llegar al límite
Durante el encuentro, la especialista abordó la salud mental desde una perspectiva integral, destacando la importancia del autocuidado, la comunicación, el acompañamiento y la identificación temprana de señales de alerta que puedan afectar el bienestar individual y el desempeño laboral.
“Muchas veces estamos respondiendo en automático. En nuestro día a día no nos tomamos una pausa para preguntarnos realmente cómo estamos. Siempre estamos para los demás, para atender el trabajo, cumplir responsabilidades y compromisos, pero nadie nos enseñó a detenernos y preguntarnos cómo nos sentimos nosotros mismos”, manifestó la Lic. Luz Marina Cardozo Ferreira.
La disertación incluyó contenidos sobre salud mental e inteligencia emocional, con énfasis en cinco prácticas fundamentales para el cuidado personal: proteger el descanso, reconocer las emociones, establecer límites saludables, cuidar los vínculos y prestar atención al diálogo interno.
Asimismo, la especialista propuso tres movimientos esenciales para el bienestar emocional: reconocer lo que nos sucede, expresar lo que sentimos y pedir ayuda cuando sea necesario.
Identificar las señales y prevenir el desgaste emocional
Cardozo Ferreira señaló que las dificultades relacionadas con la salud mental pueden repercutir en diferentes ámbitos de la vida, desde las relaciones familiares y sociales hasta el desempeño profesional, la capacidad de concentración y la toma de decisiones.
También advirtió que el estrés sostenido, la ansiedad y la dificultad para gestionar emociones como la frustración pueden afectar la motivación, la productividad y la calidad de vida. “Hoy en día, muchas veces nos damos cuenta de que estamos atravesando niveles elevados de estrés o ansiedad cuando llegamos al límite. La inteligencia emocional nos enseña a identificar las señales que nuestro cuerpo y nuestra mente nos van dando antes de llegar a ese punto”, expresó.
En ese sentido, mencionó que el aislamiento, el silencio prolongado, la disminución de las interacciones sociales y la pérdida de interés o motivación por actividades que antes generaban satisfacción pueden ser señales que merecen atención.
“Vemos compañeros que se aíslan, permanecen callados o dejan de interactuar. Hay personas que comienzan a sentir una ansiedad que condiciona su vida y pierden el interés por cosas que antes les gustaban. Todo esto puede repercutir en su calidad de vida”, señaló.
La especialista también destacó que cada persona está marcada por sus experiencias, vivencias y circunstancias, las cuales pueden influir en sus emociones, comportamientos y decisiones. Por ello, consideró fundamental desarrollar el autoconocimiento y aprender a reconocer los factores que condicionan nuestras respuestas ante las distintas situaciones de la vida.
Desconectarse para volver a conectar con uno mismo
Otro de los puntos abordados fue la influencia de la sobreestimulación y el uso prolongado de dispositivos digitales, pantallas y redes sociales en los hábitos cotidianos, el descanso y la atención.
La disertante resaltó la importancia de establecer límites en el uso de la tecnología, recuperar espacios de descanso y prestar atención a las propias necesidades emocionales, como parte de una rutina de cuidado personal.
En este contexto, remarcó que el autoconocimiento comienza con pequeñas pausas para observar lo que sentimos, identificar nuestros miedos e inseguridades y comprender nuestras necesidades.
“Hay tres aspectos fundamentales: reconocer qué me está pasando, tomarme una pausa y preguntarme cómo estoy realmente, cómo me siento hoy. El autoconocimiento es fundamental; necesitamos conocer nuestros miedos e inseguridades. Vivimos en piloto automático y tenemos que reconectarnos con la vida”, sostuvo.
La conferencista de alto impacto también instó a desmitificar la idea de que buscar acompañamiento profesional constituye una señal de debilidad. Por el contrario, afirmó que reconocer la necesidad de ayuda representa un paso importante para afrontar las dificultades emocionales y recuperar el bienestar.
“Es impresionante la cantidad de situaciones relacionadas con la depresión, la ansiedad, las crisis de pánico y las adicciones vinculadas al uso de teléfonos, videojuegos y redes sociales, entre otras. Los cambios empiezan con pequeñas decisiones. Si hay señales de que algo no está bien, debemos prestarles atención. A veces necesitamos desconectarnos, darle un descanso al cuerpo y a la mente, y recurrir a un profesional que nos oriente sobre el camino a seguir”, expresó.
Una cultura organizacional centrada en las personas
La iniciativa reafirma la importancia de promover ambientes laborales saludables, donde el respeto, la empatía, la escucha y el acompañamiento sean pilares de la convivencia diaria.
El clima laboral y las relaciones interpersonales están estrechamente vinculados con una cultura organizacional que reconoce las dimensiones humanas, afectivas y sociales de cada colaborador. En ese sentido, generar espacios de reflexión y aprendizaje contribuye a fortalecer los vínculos, mejorar la comunicación y brindar herramientas para afrontar las exigencias de la vida moderna sin descuidar la salud emocional.





































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