HC desecha diálogo e intenta debilitar a senadores rebeldes con más “fugas”

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Escribe: Luis Alen.

Las peores previsiones de lo que podría sobrevenir en la post-interna se están cumpliendo para la disidencia colorada, ya que el otrora fuerte bloque de senadores rebeldes se está resquebrajando de a poco, al conjuro de las presiones y tentaciones provenientes del sector cartista.

La caída de las piezas, primero en el G-15 con el senador Gustavo Alfonso, y luego en el G-14 con el senador Nelson Aguinagalde, no asegura un porvenir venturoso para la disidencia abroquelada bajo el poder senatorial comandado por Mario Abdo Benítez.

El propio Marito admitió en un programa de TV el pasado domingo que más fugas podrían surgir, porque las mieles del poder atraen y los cantos de sirena del cartismo vienen acompañados de ofertas gratas, que no sólo serían los “verdes” sino alguna “ayudita” en el Poder Judicial, como el caso del ex gobernador del Alto Paraná, Aguinagalde, que tuvo que volver presuroso a las carpas de HC con la promesa de que se le pasará la mano en sus juicios por enriquecimiento ilícito que el mismísimo Javier Zacarías Irún motorizó en su contra, incluso antes de subirse al carro cartista.

Las deserciones en el bloque disidente de senadores muestran con claridad meridiana que HC sigue jugado al control total del proceso político y que, por lo tanto, no permitirá ningún poder paralelo que le haga sombra a su proyecto hegemónico.

Es que un Senado díscolo a sus órdenes, le pone a Cartes en la incómoda situación de negociar, lo que no está en sus planes. Pese a esta realidad, Marito Abdo tendió un puente poniendo el país como prioridad, con el fin de sacar las leyes que sean favorables para apuntalar la economía y generar más inclusión social.

Sin embargo, la respuesta de HC a esta actitud negociadora ha sido embretar a cada uno de los miembros del bloque rebelde, utilizando presiones de todo tipo, teniendo como saldo favorable hasta ahora la magra cantidad de dos defecciones, lo que no es mucho atendiendo a que el Jefe de Estado puso toda la carne en el asador.

Negociar y dialogar, ¿para qué?

Ahora que el partido Colorado es de Cartes, la disidencia trata de llevar la pelota a su campo, poniendo los intereses generales en primer lugar, por encima de los partidarios o sectoriales. Es una posición razonable e inteligente, con el fin de descolocar a HC y contar con el respaldo no sólo de los colorados contrarios a la hegemonía cartista sino de la ciudadanía descontenta con la gestión del cartismo en el gobierno.

A falta de una oposición firme en el Parlamento por la sorprendente y desatinada actuación a favor de Cartes del PLRA de Blas Llano, agregado al control que tiene HC de la Cámara de Diputados, no cabe otra opción que tener esperanzas en la continuidad de la multibancada del G-13, más el Frente Guasu, el PDP y de legisladores de otras bancadas que se adhieran a una posición de lucha frontal contra los planes autoritarios del cartismo, que incluye por supuesto el plan de la reelección presidencial vía enmienda, sin necesidad de ir a una Constituyente para la reforma.

Marito y los senadores del G-13 saben que HC no se avendrá a sentarse a dialogar ni a negociar. Entonces, ¿para qué plantear esta salida, como lo hizo el titular del Senado y del Congreso? A sabiendas de la negativa del Ejecutivo, la estrategia de los senadores puede estar enfocada a la necesidad de mantenerse cohesionados, sin que por el momento se deban lanzar candidaturas para la carrera del 2018, como ya lo dio a entender Luis Castiglioni, causando el malestar en las filas disidentes.

Una salida inteligente es no agitar las aguas internas de la disidencia con el lanzamiento prematuro de aspiraciones presidenciales, sino en cumplir el papel de acompañar los proyectos que propicien una gestión de gobierno a favor de todo el país. Es la alternativa barajada por Marito y no caben objeciones a ella, aunque parezca un discurso muy concesivo con HC, quien a contramano de esta postura propicia más “fugas” en el G-13, en vez de buscar una convivencia con los disidentes que favorezca el interés nacional.

El descontento crece

Mientras la clase política se apresta a un reacomodo de sus fuerzas en pro o en contra de la hegemonía cartista, en la ciudadanía crece el descontento por lo que consideran el fracaso de HC por su floja gestión en varios campos, tanto en lo económico como en lo social, comenzando por el problema insoluble de la inseguridad, tanto en las ciudades como en el campo y en forma marcada en el Norte del país.

El último dato de impaciencia ciudadana con HC lo revela la encuesta de IBOPE CIES, que ubica un 73 por ciento de la gente insatisfecha con la gestión cartista al frente del Ejecutivo. Para la ciudadanía, Cartes no cumple con sus promesas electorales de crear más fuentes de trabajo, mejorar la salud y la educación, además de precautelar la seguridad de la sociedad.

Es lo que Marito Abdo señaló respecto de la reelección, que de ninguna manera es posible plantear, según expresó, sin que todavía se haya cumplido con las promesas electorales. A dos años de ejercicio del mando presidencial, Cartes realmente se ha aplazado, según la mayoritaria percepción de la sociedad, y Marito lo que hace es poner énfasis en este factor como fórmula para plantear un diálogo nacional sobre los problemas más acuciantes a nivel económico y social.

El secuestro de un productor menonita en el Norte, por parte del esquivo EPP, lo pone a HC definitivamente contra las cuerdas, en una guerra en la que pierde lejos y en la cual corre el riesgo de generar en los sectores de agronegocios la fatídica sensación de abandono por parte del Estado.

Es lo que han afirmado los mismos menonitas durante la inauguración de una Expo en el Chaco central, el pasado fin de semana. Expresaron sin equívocos que ya no toleran que la producción en el campo no esté acompañada por una acción firme de las fuerzas públicas para garantizar la seguridad de quienes habitan allí y apostaron por trabajar bajo el sol, a pesar de las amenazas de secuestros y extorsiones del grupo irregular de matones pro izquierda.

 

El senador Abdo Benítez está dispuesto a atacar este flanco débil de HC, que es la inseguridad creciente, además de insinuar que ni el financiamiento de los narcos o el bolsillo profundo del mismo Cartes podrán detener la convicción de la gente de que hace falta variar la orientación de una clase política cuya única meta es acomodarse al mandamás de turno que reparta más dinero.

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