Intervención desnudará corrupción

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El martes 27 de noviembre  pasó a constituirse en un día histórico, donde después de más de 17 años de dominio tiránico del clan Zacarías en la municipalidad de Ciudad del Este, la Cámara de Diputados aprobó la intervención de la cuestionada administración de la intendente paranaense, Sandra McLeod, esposa del político Javier Zacarías Irún, ambos, junto a otros  parientes y amigos, investigados por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, asociación criminal, evasión fiscal, entre otros.

De esta manera los diputados en mayoría votaron para que la gestión del clan Zacarías sea revisada, atendiendo que nunca antes, desde el 2001, un órgano de control competente pudo ingresar a la municipalidad paranaense para una tarea de auditoría.

A pesar de que las veces que se habló de intervención, los Zacarías siempre utilizaron la palabra, “puertas abiertas para la investigación”,  curiosamente al mismo tiempo nunca permitieron que algún órgano de control ingrese al recinto comunal para una tarea de fiscalización. Hoy se puede percibir que el municipio se va liberando de poco de un grupo político, que desde el 2001 se apoderó de la ciudad y se aprovechó del sudor y el esfuerzo de la población.

La capital del Alto Paraná desde hace tiempo se volvió insostenible, desde el punto de vista económico y político, porque las autoridades lejos de construir el desarrollo y el bienestar del pueblo, se dedicaron a robar y a engordar sus cuentas bancarias. Y si esto es mentira, sólo basta mirar cómo viven los integrantes del clan Zacarías.

La contundencia en la votación en la Cámara de Diputados (58 a 1) es el resultado del hartazgo de la ciudadanía esteña, que viene clamando transparencia en la gestión pública desde hace años. El mensaje fue atendido por los legisladores, que aprobaron la intervención de la cuestionada gestión de este grupo político, que se apoderó de la institución y la convirtió en un negocio privado.  

Esta aprobación de la intervención es una prueba de fuego y un gran desafío para las nuevas autoridades que deberán revertir la desastrosa imagen que dejó este clan, que lo único que hizo fue apropiarse de los recursos del Estado, lo que permitió convertir a sus integrantes en acaudalados.

Nadie puede negar que la mayor conquista por este logro se lleva la ciudadanía honesta de Ciudad del Este, que desde hace tiempo viene denunciando la galopante corrupción en la municipalidad paranaense, pero nunca fue oída por las autoridades competentes, llámese fiscalía, poder judicial, Contraloría, Congreso y otros. Pero hoy se dio un giro de 180 grados y se soltó la cadena de la opresión, para así empezar a transitar por un sendero esperanzador para todos los esteños.

Recién ahora el pueblo paranaense empieza a encontrar respuesta en este nuevo gobierno, y los corruptos aparecen en la mira de la justicia, por más que ciertos sectores retrógrados continúan poniendo trabas y tratando de proteger a corruptos de su entorno. Pero el presidente Mario Abdo Benítez cuando tomó el poder fue claro con relación a este tema. Que deben ser castigados todos aquellos que transitan al margen de la ley, y con el compromiso de “caiga quien caiga”. Marito desde un principio fue tajante, que la justicia no puede ser selectiva y que tiene que hacer su trabajo dentro del marco de la ley y la Constitución.

 

Ahora las nuevas autoridades que deben tomar el control de la municipalidad de Ciudad del Este tendrán un difícil desafío, porque deben reconstruir una institución destartalada y abandonada, que se encuentra a la deriva. Esta intervención aprobada por los diputados es una conquista del pueblo esteño. 

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