Javier y Sandra, malos ejemplos

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Sucesivas administraciones coloradas y liberales en la gobernación del Alto Paraná no han dejado muy buenos precedentes, porque estuvieron marcadas por denuncias de irregularidades en sus respectivas gestiones.
Ahora agarra la posta de la primera institución departamental el colorado Justo Aricio Zacarías Irún, que tiene la difícil misión de reivindicar el ecuánime derecho de los ciudadanos de esta región, que aguardan mayor voluntad política de quienes se hacen cargo de las riendas del poder, en esta zona del territorio nacional.
Indudablemente que la gestión de Zacarías Irún no debe ser peor que la de los dos últimos inquilinos que pasaron por la gobernación del Alto Paraná, como el caso concreto del liberal, hoy diputado nacional, Gustavo Cardozo, y el de Nelson Aguinagalde, electo senador por la ANR.
Ambos tienen una pesada mochila cargada sobre sus hombros, por la pésima gestión al frente de la institución departamental. Justo Zacarías toma la gobernación en una similar situación al del presidente Horacio Cartes, con una administración devastada y desangrada, que implicará una ciclópea tarea para recomponer la salud financiera, y eso, indudablemente, pasa también por una sincera voluntad política.
Se espera que Justo Zacarías Irún haga una buena gestión, y que no trate de emular las administraciones, primero, la de su hermano Javier Zacarías Irún, y actualmente la de su cuñada, Sandra McLeod de Zacarías, como intendente de Ciudad del Este, cuyas tareas están signadas por la imperante corrupción.
La confianza de la gente en la labor del gobernador, necesariamente, pasará por la transparencia y apertura que demuestre en la gestión pública, que le toca desempeñar. Que no cometa la torpeza de su hermano y cuñada, que cierran las puertas de la municipalidad, por un lado, a la ciudadanía, y por otro, a los órganos fiscalizadores de las cosas del Estado Paraguayo.
Justo Zacarías no tiene que recurrir al populismo barato y al engaño rastrero, como tienen acostumbrados a la población, su hermano Javier y su cuñada Sandra, quienes recurren a la  desgastada, pero siempre vigente frase:”Haga lo que yo digo y no lo que yo hago”. Mientras hacen una cosa, en sus discursos de alto contenido panegírico dicen mentiras, burlándose así de esa misma ciudadanía que depositó su voto en ellos.
El pueblo estará atento a la gestión de Justo Zacarías Irún, y él debe ser consciente que ya se acabó la paciencia, y la ciudadanía ya no estará dispuesta a continuar apañando las irregularidades de gestión de quienes se encuentran al frente de las instituciones públicas.
Suficiente ya con la impunidad reinante en la municipalidad de la capital del Alto Paraná, que desde el 2001 maneja el clan Zacarías como un negocio privado. Y lo más grave de todo esto, es que cuenta con la complacencia de varios fiscales y jueces, quienes le otorgan luz verde para continuar haciendo lo que se les antoja, como un claro pago de favores.
Si Justo Zacarías quiere seguir implementando el mismo sistema clientelista, es más que seguro que no le aguarda un mejor porvenir, para coronar con éxitos su gestión al frente de la gobernación del Alto Paraná. Su hermano Javier y su cuñada Sandra no son buenos ejemplos para copiarlos.

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