Escribe: Luis Alen.
Horacio Cartes apostó todas sus fichas por Arnaldo Samaniego en Asunción y por otras cuestionadas candidaturas en algunas localidades importantes del interior, con la mira puesta en “coloradizar” la República para después lanzar el plan de la reelección en 2018. Pero el electorado le respondió con una soberana paliza, de la que le costará recuperarse e incluso podría influir para que no se concrete su tan anhelado rekutú.
Si bien la ANR aumentó su caudal de municipios bajo su férula (11 más, de 138 a 149, del total de 250, aunque la mayoría de pequeña población), lo relevante es que perdió en núcleos poblacionales importantes, como en la capital y el departamento Central (con el 35 por ciento de los habitantes del país), así como en Encarnación, la tercera ciudad del Paraguay, un bastión colorado desde hace 70 años.
Las encuestas ya predecían una holgada diferencia a favor de Mario Ferreiro en la elección comunal de Asunción, pero las bocas de urna del domingo 15 decían otra cosa, lo que hizo renacer en las primeras horas el fantasma de la temida billetera y del aparato del Estado, en manos de Horacio Cartes y de los colorados, respectivamente.
Pero el tribunal electoral, que funcionó en forma impecable, comenzó a transmitir los resultados una vez confeccionadas las primeras actas de las mesas de votación, indicando que Ferreiro tenía el 52 por ciento de los votos, frente a Samaniego que estaba en el 38 por ciento. Estos guarismos prácticamente no variaron a lo largo de todo el conteo de votos, llegando a contabilizarse al final 10 puntos de diferencia a favor del candidato de la Lista 3 del partido Febrerista, una agrupación política que ganó por primera vez una elección en toda su historia.
Festejo frustrado de Samaniego
¿Qué pasó? Al concluir la votación (17 Hs.), y con base en las tendencias de las bocas de urna, Samaniego y los colorados comenzaron a festejar, pero cuando el TSJE comenzó a divulgar los resultados del conteo del TREP (18 Hs.) aparecieron números favorables al opositor Ferreiro, que mantuvo una ventaja de dos dígitos durante todo el conteo rápido. Antes de las 20 Hs., se completó el cómputo, y se tuvo la victoria de Ferreiro casi por la diferencia que habían registrado las encuestas de los principales medios de comunicación y difiriendo de las bocas de urna.
La explicación para tal diferencia se encontró en el porcentaje de personas que no aceptaron responder a las consultas de boca de urna (más del 10 por ciento), que para los analistas fueron en elevada proporción ciudadanos colorados que cruzaron su voto y optaron por el opositor Ferreiro, pero no quisieron revelar su opción ante las consultas de los encuestadores.
Es un secreto a voces que muchos votos colorados de la disidencia, o de sectores que perdieron en la interna de las municipales, fueron a parar a la oposición, no sólo en Asunción, sino también en los grandes distritos del interior. La práctica común de comprar cédulas y votos, así como la repartija de mucha plata en el día “D”, aparentemente no funcionó tanto para favorecer a los candidatos de la ANR. En consecuencia, la oposición tuvo su oportunidad de golpear, y lo hizo.
Asimismo, en los principales distritos, especialmente en el departamento Central, a primera vista funcionó más que nunca el “voto castigo” contra cuestionadas administraciones locales, tanto coloradas como liberales, lo que precisamente habían solicitado los obispos en un comunicado que no pudo ser más oportuno para despertar la conciencia de los votantes.
No ocurrió lo mismo en Ciudad de Este, donde volvió a imponerse el tantas veces denunciado Clan Zacarías, que ya monopoliza el poder desde hace 14 años. O en San Lorenzo, donde el cuestionado Albino Ferrer (ANR) retuvo la intendencia, quedando demostrado en ambos casos que la oposición debe aglutinarse olvidando viejos resquemores, para que ocurra un cambio necesario de timonel, ya sea en el municipio o a nivel país. Queda la esperanza de que los opositores sean mayoría en las juntas municipales de estas ciudades, como forma de controlar mejor a estas verdaderas claques corruptas empotradas en el poder comunal.
Pero lógicamente, el balance de las consecuencias políticas de las elecciones municipales se concentra en lo ocurrido en Asunción, que ha sido un test de prueba para lo que se viene ahora de cara a las generales de 2018.
Lugo, el otro gran derrotado
Tanto Horacio Cartes como Fernando Lugo jugaron juntos el partido para evitar una victoria de Mario Ferreiro en Asunción, a sabiendas que un triunfo opositor en la capital significaría para ambos prácticamente el final de su sueño de reelección en 2018. La candidatura de Ricardo Meyer fue funcional a esta finalidad, pero con la clamorosa derrota colorada se vino a confirmar que el pueblo elector ya no se deja convencer por los arrebatos de prepotencia del presidente ni por los cantos de sirena del ex obispo.
Pero no sólo eso, sino también hubo claras demostraciones del hastío popular en contra del manejo de las mafias de frontera, como en el caso de Salto del Guairá, donde triunfó el PDP (Partido Democrático Progresista), frente al candidato colorado, o en la mismísima Encarnación, donde una alianza opositora venció a la ANR comandada por los jerarcas itapuenses que dominan en Yacyretá, así como en el feudo del vicepresidente Juan Afara, María Auxiliadora (Tomás Romero Pereira), donde también hizo historia el PDP de Rafael Filizzola y Desirée Masi, en forma increíble.
El Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), a pesar de la mala imagen de su desgastada dirigencia, hizo una sorprendente elección, comenzando por el acierto de apostar a la alianza con Ferreiro y su izquierda moderada, así como por conformar otras concertaciones en el interior o ir solos donde se sentían ganadores, como en el caso de los 13 municipios conquistados en Central, del total de 19 comunas.
El PLRA consiguió otras ciudades cabeceras de departamentos, como Concepción, Caacupé y San Juan Bautista (Misiones). No obstante este análisis favorable de la performance del liberalismo, resulta obvio que a nivel nacional sus posibilidades de ir solo con éxito a una elección general no están dadas, por lo que más que nunca tendrán que afinar lápices sus dirigentes para bosquejar una gran alianza opositora para las generales.
Es aquí donde entra a tallar el éxito de la coalición opositora en Asunción, el pasado domingo, la que podría marcar pautas para lo que se viene, como es la conformación de una gran concertación con el objetivo puesto en el Palacio de López para 2018.
¿Marito es la alternativa?
Descartadas por ahora las intenciones de reelección tanto de Cartes como de Lugo, queda por ver en primer lugar cómo se recobrará la ANR del golpe recibido. Posiblemente la dirigencia disidente, al menos los pocos senadores que restan del antiguo G-15, vuelvan a poner su mirada en Marito Abdo, actual presidente del Congreso, como una alternativa viable, o, en su defecto, en algún otro senador, para dar batalla al plan continuista de HC o para enfrentar en la interna de 2017 a algún delfín impuesto por el jefe de Estado para la candidatura presidencial colorada.
En cuanto a la alianza opositora que llevó a Ferreiro al poder municipal en Asunción, tiene toda la autoridad política y moral para dirigir el proceso de avance sobre el poder de la República, con el aval del gran triunfo. Habrá que ver cómo se maneja en la práctica la administración comunal asuncena, pero todo hace pensar que la gestión podrá catapultar al mismo Mario al poder nacional o a algún otro referente que tenga el suficiente respaldo popular.
No será de extrañar que los Marios que frenaron este año el avance de HC hacia el poder total, se enfrenten en 2018, en una pulseada a la que acudirá con mucha ventaja el candidato de la alianza opositora, ya munido del poder comunal asunceno y con el respaldo de los muchos votos que los opositores, comenzando por los liberales, consiguieron en toda la República en las elecciones municipales.
¿El padre de la derrota?
Los analistas políticos por unanimidad no dudan en señalar que así como HC se constituyó en el gran elector colorado desde principios de este año, también fue el gran perdedor de la jornada del 15-N. La activa participación del presidente liderando la campaña electoral colorada, mientras era diariamente criticado por los medios de comunicación y la oposición fue sin duda una apuesta arriesgada que, finalmente, no tuvo un dividendo positivo para la gestión del Ejecutivo.
La campaña electoral coincidió con una amplia gestión comunicacional de divulgación de obras públicas en ejecución, que frecuentemente evitaba diferenciar entre obras realizadas por gestión municipal y las que lleva a cabo el gobierno central en los municipios. Del mismo modo, otras obras encaradas con fondos de las entidades binacionales Itaipu y Yacyretá también se presentaban asociadas a las candidaturas coloradas en los diversos municipios donde había candidatos apoyados por el Ejecutivo.
En cuanto a las fuerzas opositoras, el resultado favorece la recuperación del PLRA, que durante los dos primeros años de Cartes estuvo muy cercano al Ejecutivo. Para la izquierda del Frente Guasu, el apoyo a Ricardo Meyer, un candidato sin posibilidades de competir en Asunción, tuvo un costo político negativo y muy significativo. Durante el período electoral concluido, se evidenció que se sigue proyectando como opción electoral futura al ex presidente Fernando Lugo.
A partir de ahora, se espera una reorganización de fuerzas internas en el coloradismo, y un incremento de la actividad opositora. Resulta obvio que las fuerzas se irán posicionando de manera temprana y anticipada para mejorar sus posibilidades en 2018, mientras que el gobierno de Cartes buscará acelerar la gestión pública, de forma a sostener sus opciones políticas, ahora afectadas por el resultado electoral municipal.
El tan anunciado plebiscito sobre la gestión de HC realmente se dio, con un saldo negativo para el presidente, ya que la ciudadanía le cobró la factura por haber privilegiado la actividad política y desatendiendo los grandes problemas económicos y sociales que aquejan a la población mayoritaria.
Ahora la prioridad deberá ser exhibir resultados en la gestión, de tal forma a recuperar el terreno perdido con la derrota electoral y tratar de volver a entusiasmar a las deprimidas huestes republicanas con miras al 2018.
Un aspecto final que se debe resaltar es el hecho, no irrelevante, de que Cartes se puede ahora desprender de algunos grupos de dirigentes de la capital y del interior que fueron derrotados en las elecciones. De la forma en que lo vaya haciendo dependerá finalmente su mismo futuro político.























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