Los técnicos del presidente: una forma distinta de hacer política

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El anuncio de los ministros de Horacio Cartes vino a confirmar los nombres que ya se manejaban desde hace algunas semanas, así como la naturaleza más bien técnica y no tan política de los miembros del Gabinete que asumirá el 15 de agosto tras el juramento del presidente y de su vicepresidente. La muy esperada nómina devela, sin embargo, la pugna de grupos de interés que hubo en el entorno presidencial y la consecuente lucha del gobernante para evitar que su gobierno se convirtiera en una “rifa” del interés nacional que le dificultara ser realmente un estadista.
Una primera conclusión ya se puede hacer con respecto al carácter eminentemente técnico del nuevo equipo gubernamental, al no incorporar HC al gabinete a ningún dirigente de peso del Partido Colorado, aunque algunos nombramientos pareciera que obedecen a una suerte de cupo de algunas corrientes partidarias, como en el caso de Gustavo Leite, anterior estrecho colaborador de Raúl Cubas Grau en la presidencia de éste y ahora vinculado a Javier Zacarías Irún, una especie de asesor de mucha influencia en el entorno de Cartes.
Un representante del Clan Zacarías en el gabinete y nada menos que en el Ministerio de Industria y Comercio, no está mal, y es como para dejarle contento de entrada al ambicioso tendotá de Ciudad del Este, quien no esconde sus ganas de controlar nada menos que la usina binacional de Itaipú, por lo menos en el lado paraguayo. HC ha puesto en práctica una conocida regla de prudencia política al tenerlo cerca y controlado a la cabeza del temible clan esteño, pero darle más poder como sería el caso de la dirección de la hidroeléctrica, no resultaría lo más aconsejable.
Zacarías Irún puede estar intentando recuperar fuerzas para las próximas campañas electorales, haciendo revigorizar su movimiento con la vuelta de ex oviedistas al redil partidario después de la muerte del infortunado líder de Unace. 
Resulta una demostración del olfato político de HC no darle mucho poder a ZI, pero tampoco eso debe significar alejarlo de su entorno, lo que supondría una mayúscula equivocación. Así, de que el Clan Zacarías tenga su presencia en el gabinete no resulta ningún mal paso de Cartes. Al contrario, esta medida satisface de alguna forma la demanda de la dirigencia colorada de tener puestos de preponderancia en el gobierno.

El cartismo entra a tallar
La composición del gabinete vino a colocar en vidriera a los hombres del presidente que pondrán a prueba la vigencia del cartismo como orientador exitoso del gobierno nacional. Esta verdadera “selección”, como lo ha llamado el presidente Cartes, implica un ejercicio del poder por parte de HC que quiere ser distinto a la forma tradicional de hacer política en nuestro país.
Si bien los ministerios de Defensa y de Interior vendrían a tener también a representantes políticos, de los dos principales partidos integrantes del acuerdo político “azulgrana”, el Colorado y el Liberal, con el nombramiento de Bernardino Soto Estigarribia y Francisco de Vargas, respectivamente, definitivamente el resto del gabinete es técnico y no político.
No por casualidad el presidente citó en primer lugar al anunciar su gabinete, al economista y banquero Germán Rojas, su virtual primer ministro y titular de la cartera de Hacienda, que será clave en los primeros meses para ordenar las resquebrajadas cuentas públicas y darle operatividad suficiente a los programas de gobierno, especialmente en lo que atañe a las negociaciones que se tendrán con el Parlamento para las nuevas leyes tributarias y la orientación de gastos del Presupuesto Nacional de 2014.
En las negociaciones internacionales estará encabezando los esfuerzos de normalizar las relaciones con Mercosur y Unasur, un experto en la materia como el ex embajador paraguayo ante organismos multilaterales, Eladio Loyzaga, nombrado ministro de Relaciones Exteriores.  En la importante cartera de Agricultura aparece el técnico Jorge Gattini y en Justicia y Trabajo la abogada ambientalista Sheila Abed. Para Obras Públicas y Comunicaciones, fue designado Ramón Jiménez Gaona, una especie de cupo de los constructores y empresarios privados, y en Educación y Salud, Marta Lafuente, educacionista experta en la reforma educativa, y Antonio Barrios, médico personal del presidente, respectivamente.
En el Ministerio de la Mujer, Ana María Baiardi, embajadora en Italia y quien sucede a Gloria Rubín, que aspiraba a hacer rekutu en el cargo a caballo del deseo del Grupo Rubín de ir ejerciendo mayor influencia en el poder, lo que finalmente no lo logró.  Vista la “selección nacional” en este puesto de observador político del acontecer nacional, no sorprende para nada la preferencia del presidente Cartes por los técnicos y como él mismo lo expresó, los seleccionados lo fueron por su honorabilidad y formación profesional. Es una lista que se hizo exclusivamente en base a los conocimientos de cada uno en la materia, según afirmó HC.
Lo que no dijo el presidente es que se cuidó de no rifar el interés nacional para ceder ante presiones de grupos y dirigentes políticos ávidos de poder y prebendas. La selección implicó luchar contra estas verdaderas rémoras de la práctica política nacional y que ocurriera por ejemplo durante el proceso de selección de ministros del anterior presidente Fernando Lugo.

Escribe: Luis Alen
lusialgo@yahoo.com

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