Una poderosa rosca judicial opera, desde hace tiempo, en el Ministerio Público y juzgado de Ciudad del Este. Este grupo de facinerosos, inclusive, actúa bajo protección de sectores fácticos y políticos influyentes de la zona.
A pesar de las reiteradas denuncias ante los medios periodísticos de la existencia de una rosca mafiosa dentro del poder judicial local, las autoridades responsables lejos de tomar medidas, otorgan impunidad a aquellos que se dedican a aplicar “golpes”, violentado claras disposiciones legales de la ley.
Un hecho reciente registrado, que involucra a abogados, fiscales y funcionarios de menor rango, permite desenmascarar la existencia de este fuerte grupo mafioso, que opera desde el mismo interior de la fiscalía de la capital del Alto Paraná.
Un caso que puso al descubierto la manera como trabaja la banda, fue lo ocurrido con un grupo de inversores de inmuebles, que adquirió una valiosa propiedad en pleno centro de Ciudad del Este, producto de un remate, conforme a derecho.
Sin embargo, los mismos abogados que estuvieron con la tramitación del remate, tras concretarse el negocio, los profesionales del foro Cristian Gastón Carballo Cáceres y Aldo Insfrán, empezaron a chicanear, argumentando que el monto no fue lo suficiente, por lo que instaron al propietario de origen a iniciar nuevas acciones, para dejar sin efecto la transacción comercial.
Para llevar adelante esta gestión torcida, los mismos habrían contado con el apoyo de los agentes fiscales, Hugo Vázquez y Celso Sanabria, quienes mantendrían una relación de parentesco con los citados leguleyos.
Hoy el caso está judicializado y los afectados, que desembolsaron 1.380.000.000 de guaraníes por la adquisición del inmueble, denuncian la existencia de una banda de estafadores, que tendría el respaldo y la protección desde el propio Ministerio Público local, que de comprobarse, sería un hecho sumamente grave, en donde la Fiscalía General del Estado tendría que actuar de manera inmediata.
Indudablemente este hecho apenas es una gota en medio de la galopante corrupción que existe en los diferentes estratos del poder judicial, tanto aquí en esta zona fronteriza, como en todo el territorio nacional, claro, con honrosas excepciones de funcionarios, que aun tienen una gota de dignidad y de vergüenza.
Pero es perentorio y necesario acabar con el sistema prebendario de la justicia paraguaya, donde dejando la constitución y las leyes, se cometen grandes injusticias, canjeando el estado de derecho por el vil metal, para beneficiar a políticos y poderosos empresarios, que en un alto porcentaje, con oscuro origen de la fortuna acumulada.
Así funciona en esta tierra guaraní la cacareada “justicia pronta, barata y lucrativa”. Llegó la hora de desterrar esta práctica nefasta, que tanto daño ya ha causado a este sufrido pueblo paraguayo. Es tiempo de vivir un mundo diferente, donde la regla primera sea el respeto a la ley y al estado de derecho.
Solamente de esa manera podemos creer e ilusionarnos en vivir en una nación diferente, donde exista equidad e igualdad de derecho para todos, acabando con el “pokaré”, que tanto daño genera para la buena imagen de un país. Ya no debe existir retroceso para acabar con la mafia en el poder judicial del Paraguay.




























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