Nula acción policial

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La deficiente labor policial hace que la ola delictiva se haya disparado en todo el territorio nacional, pero donde con mayor fuerza se siente, es en esta zona fronteriza de la república.
En Ciudad del Este y distritos satélites, como Hernandarias, Presidente Franco, Minga Guazú y Santa Rita, se han multiplicado los hechos delictivos, sin que los uniformados hayan logrado frenar la acción de los delincuentes.
Es sabido de la pérdida de confianza hacia la institución policial por parte de la ciudadanía, desprestigio que data de años. Ya durante el gobierno de Lugo se trazó un plan ambicioso que apunte a la recuperación de la dignidad del citado cuadro  uniformado, pero que nunca se tradujo en la práctica.
Una de las primeras medidas con la que prometió acabar con el descrédito, el entonces ministro del Interior Rafael Filizzola, fue con la extinción de los guardias privados de los policías, que lejos de cumplir con su rol, cual es ofrecer seguridad a la población, se dedicaban a “recaudar” para los superiores y parte de esa plata, hasta llegaba a la corona, según se denunció en su momento.
Hoy el gobierno de Horacio Cartes, con el “Nuevo Rumbo”, se propone revertir la mala imagen que tiene la Policía Nacional ante la sociedad. Institución que ha perdido toda la confianza, donde un alto porcentaje de su personal aparece, diariamente, salpicado en hechos de corrupción y marginalidad.
Es necesaria la depuración general del cuadro policial. El nuevo ministro del Interior, Francisco De Vargas, tiene el supremo compromiso en encontrar la panacea adecuada en la Policía Nacional, para que la ciudadanía, de a poco, vaya devolviendo su confianza en la labor de los uniformados, tan vapuleados y hasta odiados, a raíz de la permanente implicancia en casos delictivos.
El actual ministro del Interior no puede continuar permitiendo que uniformados estén ocupados en el servicio de guardias privados, mientras la población está a la intemperie y a disposición de los facinerosos.
La crisis económica ha hecho que la delincuencia se dispare de manera alarmante, ya que aquellas personas que pierden sus puestos de trabajo, varias de ellas terminan cayendo en la marginalidad. Esa es una terrible realidad del país, que el presidente Cartes prometió acabar, con un firme combate a la pobreza, respaldado por las inversiones, con la instalación de fábricas en puntos estratégicos, que permita ofrecer mano de obra a los compatriotas.
Mientras no se haga una gran cirugía para extirpar los grandes males de la institución, el problema seguirá y los agentes del orden continuarán involucrándose en hechos delictuales. En Ciudad del Este ha disparado la violencia, donde según los registros de la policía, se produce entre 5 a 6 hechos delictivos por semana. Este número, lejos de disminuir, ha crecido, a pesar de que el nuevo Jefe de Policía del Alto Paraná, prometió una lucha frontal contra la delincuencia (sic).
Definitivamente la marginalidad se ha apoderado de la sociedad paraguaya. Ahora ni en la casa se goza de seguridad, y qué sería en la calle, donde se está a merced de los malhechores, que están a la pesca, en cualquier sitio, de su potencial víctima, que en muchos casos termina en tragedia fatal. La institución uniformada deberá articular una tarea eficaz si desea obtener resultado en el más corto tiempo posible. Por de pronto, es absolutamente nula la acción policial.

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