Preocupados se muestran los padres de Paraguay que consultan con el siquiatra Julio Torales por la adicción de sus hijos al celular. “Los hijos no pueden dejar su celular y eso inquieta a los padres”, comenta Torales, profesor de Siquiatría y Sicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). La conducta es la misma: los chicos no salen sin el celular, duermen con él, lo revisan al minuto de despertar, cuando sienten que vibra se inquietan y están ansiosos por revisarlo en todo momento.
El miedo de estar sin el celular es llamado nomofobia (abreviación del inglés no-mobile-phone-phobia), pero todavía los círculos de especialistas no la incluyen como un trastorno sicológico. También existen personas que llegan a los consultorios y relatan su angustia o ansiedad frente a la pérdida de su aparato o a la imposibilidad de recibir una llamada o mensaje. El siquiatra explica que cualquier uso excesivo en frecuencia o intensidad puede convertirse en una adicción. Pero más que dependencia al celular, Torales asegura que la adicción al celular se da por tener internet en el teléfono. “Nos volvemos adictos a las aplicaciones, cuando teníamos el teléfono analógico no existía esta dependencia de estar conectados a toda hora, con el acceso a internet y el flujo de información nos volvemos adictos”.
Querer tener todo bajo control hace que las personas que tienen las redes sociales como Facebook o Twitter instalados junto a aplicaciones de mensajería como Whatsapp o viber online en su celular se vuelvan disfuncionales a criterio del especialista, y transforma la calidad de las relaciones humanas, provocando incluso que los adictos pierdan la capacidad de hablar entre sí.





























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