Escribe: Luis Alen.
Aunque oficialmente Petrobras anunció que vende sus activos en el país por una reestructuración de su casa matriz, tras los sonados casos de corrupción del “Lava Jato”, lo cierto es que la salida del gigante petrolero brasileño se debe en gran parte al abrupto cambio en las reglas del juego del sector combustibles en el Paraguay, debido a los decretos monopólicos de 2015 que estableció el gobierno de Horacio Cartes.
Se debe recordar que la filial local de la empresa mixta con capital en un 51 por ciento del gobierno de Brasilia, había recurrido ante los tribunales contra los decretos, pero sin mucha suerte, dada la presión que ejerce HC sobre el Poder Judicial.
Los decretos de hace dos años establecen un inconstitucional monopolio a favor de Petropar de hasta 50 por ciento en la venta obligatoria a las distribuidoras privadas, alcanzando principalmente al rubro del gasoil, que es el combustible mayoritariamente consumido en el país.
Así, el negocio del combustible se ha venido a menos, más aún cuando también Petropar habilita estaciones de servicio donde los operadores cuentan con mayor margen otorgado por la empresa estatal, causando una competencia desleal a los emblemas privados que operan con márgenes menores ofrecidos a los servicentros con los que mantienen contratos.
Objetivo del Grupo Cartes
El grupo empresarial del presidente de la República ya no disimula que está empeñado en controlar el negocio petrolero en el país, por lo cual no extrañaría que se proponga adquirir la distribución, la logística, las estaciones de servicio y el expendio de gas que posee Petrobras, cuyas inversiones en 10 años habrían sido de unos 150 millones de dólares.
En estos dos años entre 2015 y 2017, la jugada de HC estaría en la intención de conseguir la máxima devaluación posible de las empresas del sector combustibles, con el esquema del monopolio parcial de Petropar, para así alzarse por “chauchas y palitos” con empresas como Petrobras Paraguay.
Sin embargo, se sostiene en los medios privados ligados al negocio petrolero que los brasileños no liquidarán sus activos a precios muy devaluados, prefiriendo ofertas que sean más convenientes, ya sea de otra multinacional o de algún emblema paraguayo.
Asimismo, como se trata de una empresa perteneciente por mayoría de acciones al Gobierno brasileño, su negociación de venta siempre observará también los aspectos políticos y geopolíticos inherentes al tema, como sería el caso de no facilitar en demasía la presencia del Grupo Cartes en el ramo, ya que eso posibilitaría la consolidación en Sudamérica de la avanzada de nuevos actores que van desde la cuestionada multinacional Trafigura a la no menos discutida intromisión de Rusia a través de Gazprom o del mismísimo Irán, por mediodel relacionamiento muy estrecho que tiene Horacio Cartes con Evo Morales en el negocio del gas con YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos)
Como se ve, se trata de un claro ejemplo de colusión del interés particular del grupo empresarial de HC con los objetivos generales que debe tener un gobierno, para defender el superior interés nacional, que en este caso se ve afectado por la forma en que se maneja el negocio petrolero, a contramano de los principios elementales de libre competencia y aplicación de precios de mercado y no políticos, a exclusivo beneficio de un conglomerado privado ligado al poder político de turno.
Con la toma de posesión de un nuevo gobierno, en 2018, los decretos monopólicos deberán ser abolidos, volviéndose a la plena apertura del mercado, como se había venido aplicando desde el año 2000, hasta que en 2015 comenzó a estar vigente el esquema monopólico de Petropar que ahora incluso se piensa trasladar también al gas licuado de petróleo procedente de Bolivia.























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