Preocupa a la Orden de Abogados del Alto Paraná “prostitución” en el ejercicio de la profesión

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A la Orden de Abogados del Paraguay, filial Alto Paraná, preocupa la proliferación de casas de estudios de la carrera de Derecho, sin la debida reglamentación, que forman abogados con poca preparación académica. En ese sentido mencionan que la profesión de abogado, en los últimos tiempos, se viene prostituyendo, especialmente por la gran cantidad de egresados en la carrera, todos los años, que se lanzan al mercado. Situación que favorece que la administración de justicia en nuestro país sea de baja calidad.
Uno de los motivos de que anualmente egresen cientos de  abogados, es por la existencia de 50 universidades que enseñan Derecho en el país y en donde aparecen pocas trabas para que los alumnos puedan estudiar, en cuanto a horarios y duración de la carrera.  Una de las medidas a tomar para limpiar la imagen del abogado, dicen, pasaría por la aprobación, en forma perentoria, de la ley de colegiación obligatoria, que está en estudio en el Congreso Nacional. Esta aprobación subsanaría este inconveniente, lo que permitirá la regulación del funcionamiento de la abogacía, permitiendo ejercer la profesión por los mejores, expresaron.
Indicaron que se debe trabajar por una organización independiente, que tenga su propia ley, que regule su funcionamiento, que dé la matrícula, la que sancione si es necesario a sus pares y que sea protector de los abogados en el ejercicio de la profesión.

 

Decálogo del abogado

El decálogo del abogado, también conocido como los “Mandamientos del Abogado” fue realizado por el jurista uruguayo Eduardo Couture, ex decano y profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
Piensa. El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
Trabaja. La abogacía es una dura fatiga pues está al servicio de la Justicia.
Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha siempre por la justicia. Sé leal. Leal con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices; y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas. Intenta ser leal con todo el mundo y todo el mundo intentará ser leal contigo.
Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya. Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración. Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho; en la Paz, como sustituto bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin la cual no hay Derecho, Justicia, ni Paz. Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
Ama a tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

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