El Ministerio de Hacienda viene llevando a cabo una reforma impositiva sin ningún estudio sobre el impacto que tendrá en las recaudaciones fiscales. El intento de reforma de la ley 125/91 se inició el año pasado como una tentativa de frenar el impuesto a la exportación de soja, con media sanción por parte de la Cámara de Senadores. El proyecto es apoyado ahora con algunos cambios por las nuevas autoridades del Ministerio de Hacienda, ante el agujero fiscal de alrededor de US$ 600 millones que para el presupuesto del año próximo.
Nuestra página ha contactado con parlamentarios de las comisiones que se han encargado de estudiar el proyecto de ley que menciona la reforma de la ley 125/91, pero todos han respondido que no han recibido ningún estudio por parte del Ministerio de Hacienda sobre el impacto que tendrá la reforma impositiva en las recaudaciones fiscales. En su momento, miembros del equipo de transición de Hacienda y después de asumir la subsecretaria de Tributación, también informaron que no existe ningún estudio al respecto.
La reforma tiene previsto que generalizando el IVA, alcanzando a la venta de productos agropecuarios en estado natural y la modificación del Imagro en Iragro, que consistirá básicamente en el aumento de tasa para los medianos productores del 2,5% al 10% y la inclusión de una buena parte de los pequeños productores como contribuyentes. Según el entonces ministro de Hacienda Manuel Ferreira, el IVA pronostica un aporte US$ 50 millones y el Iragro US$ 250 millones.
El IVA agropecuario sufrió modificaciones
Ferreira y los sojeros proponían devolver el IVA a todos los exportadores. El proyecto que ahora cuenta con media sanción prevé que solamente se devolvería el 50% a todos los exportadores, por lo que las nuevas autoridades de Hacienda esperan recaudar más por este impuesto. Se habla de un piso de US$ 100 millones.
No hay proyecto
Ninguna autoridad de Hacienda han presentado un estudio o un documento sobre el impacto de las reformas que plantea a la ley 125/91, sin embargo, suelen mencionar que la recaudación del Iragro se disparará como consecuencia de tres elementos, que son los siguientes: 1) Aumento de tasas para medianos 2) Inclusión de 120.000 nuevos contribuyentes de la franja perteneciente a los pequeños productores 3) Formalización del sector con la implementación del IVA Agropecuario, aumentando así la recaudación del impuesto a la renta.
El argumento de que la suba de las tasas aumentará la recaudación de la renta agropecuaria es falso. De hecho la tasa del impuesto a la renta ya estaba en 25% y se recaudaba poco o nada, porque el problema de fondo es la imposibilidad de Hacienda para controlar a 290.000 productores con personal sin capacitación, altamente corrupto y la falta de catastro, que hace que no se pueda saber quien tiene qué cantidad de tierras y mucho menos calcular cuánto debe pagar de renta agropecuaria cada productor.
Pero, supongamos de todas formas que el aumento simple de tasas aumentará la recaudación. Aclaremos que la tasa del 10% para los grandes productores agropecuarios, quienes concentran el 86% de las tierras y del negocio, por lo que queda claro, sin mayores explicaciones, que es imposible hacer saltar la recaudación de US$ 15 millones a US$ 250 millones, tomando medidas para que contribuyan más los medianos y pequeños productores, quienes concentran apenas el 14% de las tierras agropecuarias.
El impacto en la recaudación de subir la tasa a los medianos productores, del 2,5% al 10%, lo que haría en el mejor de los casos es cuadruplicar la contribución fiscal de esta franja de productores. El año pasado este sector aportó algo más de US$ 2 millones, por lo que la contribución del sector saltará a algo más de US$ 8 millones solamente. El segundo argumento que se esgrime aumentará la recaudación del Iragro, es que habrá 120.000 nuevos contribuyentes, ya que una buena parte de los Pequeños pasarán a ser nuevos contribuyentes. En realidad ni siquiera la inclusión de la totalidad de los pequeños contribuyentes tendría un impacto significativo en la recaudación del Iragro, ya que solamente manejan el 4% de las tierras, de la producción y las utilidades y consecuentemente alrededor del 4% debería ser su participación en la recaudación fiscal.
Entonces se puede estimar que una tasa del 10% solamente aumentará la recaudación en 0,4%, es decir, en US$ 615.000 aproximadamente, si tomamos como base la recaudación de US$ 15 millones en concepto de Imagro del año pasado.
El tercer argumento hace referencia a que la generalización del IVA al sector agropecuario aumentará la recaudación del Iragro. Sin embargo, conforme a la historia tributaria reciente, entre el 2005 y el 2008 se disparó la recaudación del IVA Agropecuario, pero los niveles del Imagro permanecieron constantes.
En síntesis, no existe ninguna razón sólida para creer que la recaudación del Iragro pasará de US$ 15 millones a US$ 250 millones, aumentando la recaudación en 1.500% y rompiendo un récord en la historia tributaria nacional y posiblemente mundial, como pretenden hacer creer los sojeros; Manuel Ferreira Brusquetti y los técnicos de Hacienda.
La realidad es que la reforma del Imagro en Iragro no es más que un nuevo pretexto elaborado por los sojeros y el ex ministro Ferreira para trabar el impuesto a la exportación de soja, ya que los tres argumentos fundamentales en los que se basa el supuesto aumento del Imagro de US$ 15 millones a US$ 250 millones anuales son falaces.





























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