La Secretaría del Ambiente (SEAM) retiró la licencia ambiental a la planta de Copetrol situada en San Antonio, por lo que fue clausurada temporalmente como resultado de la grave contaminación del río Paraguay de la semana pasada, después que más de 100 mil litros de gasoil se escurrieran de un tanque de la citada firma, cuyo presidente es Blas Zapag.
La SEAM evaluó las consecuencias del desastre ecológico y en la investigación se constataron serias falencias en las estructuras de las piletas de contención para el caso de fugas de combustibles en los tanques.
Precisamente, uno de los recintos de seguridad no pudo contener la cantidad de gasoil que emanaba del tanque que estaba siendo cargado desde una barcaza y el derrame se hizo inevitable en un riacho adyacente que desemboca en el río.
Otra irregularidad es que la carga, perteneciente a Petrobras, estaba siendo trasladada al tanque de Copetrol a las 4 de la madrugada, en un horario inusual, por lo que se sospecha además que la cantidad de combustible importado pudiera ser mucho mayor de lo declarado a las autoridades tanto de la Aduana como de la Prefectura Naval.
Zapag minimizó el incidente
De hecho, Blas Zapag había tratado de minimizar el incidente ocurrido en el procedimiento de descarga al tanque, diciendo que sólo se habría ido a parar al río unos 10.000 litros de gasoil. Sin embargo, la cantidad resultó ser mucho mayor, al detectarse un faltante de más de 100.000 litros en el cargamento que había llegado a la planta de Copetrol para su depósito y posterior distribución a las estaciones de servicio de Petrobras.
Copetrol es una de las dos firmas, junto con Puma Energy, que poseen una logística completa en el mercado nacional de importación y distribución de combustibles, desde la compra, transporte fluvial y descarga en sus tanques, hasta la distribución final con su posterior entrega al consumidor a través de estaciones de servicio propias.
En el caso del gasoil que se escurriera en parte en el río, Petrobras alquiló el tanque de Copetrol para retirarlo después con miras a su comercialización.
La contaminación no sería la primera producida por Copetrol, ya que algunos pescadores de la zona recordaron que hubo otros casos anteriores en los que se vertió combustible desde la planta de San Antonio, también por fallas en las estructuras de los tanques y piletas de contención.
Los trabajadores del río expresaron su preocupación por la forma en que la empresa de los Zapag realiza, en forma desprolija y en horas de la madrugada, la descarga de combustibles, con afectación a la fauna ictícola como la que se tuvo la semana pasada.























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