Si Cartes logra el apoyo del Congreso, gana todo el país

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Aún Horacio Cartes se está acostumbrando al sillón presidencial, pero ya  los políticos colorados y de otros partidos del arco parlamentario le empiezan a probar su capacidad de liderazgo y decisión para aplicar la política prometida del Nuevo Rumbo. El acontecer nacional está mostrando a Horacio como un consumado estratega político, ya que apenas a tres semanas de asumir el mando de la República se decidió a jugar prácticamente todas sus cartas sobre la mesa, como queriendo demostrar quién es el timonel que indica el nuevo rumbo del país.
Un primer dato relevante es que el presidente desconcierta y pone nerviosos a sus propios correligionarios colorados, con el simple expediente de dejar de lado el viejo sistema de satisfacer con cargos a la dirigencia. Cartes sabe que si repite el antiguo hábito colorado le sería inviable aplicar su programa de reforma del Estado, que resulta esencial para sacar al país adelante.
Los exponentes sempiternos del antiguo régimen prebendario y corrupto con que se ha venido manejando el Estado desde hace décadas, mueven entre bambalinas a sus lacayos de las seccionales para presionar al primer mandatario. Lo hacen a la antigua usanza de dar apoyo pero exigiendo espacios de poder al mismo tiempo, reclamando cargos o zoquetes, pero Cartes los madruga siempre con una hábil maniobra yendo un paso adelante de ellos.
El descontento colorado podría incluso restarle votos en el Senado a la hora de obtener el apoyo para la ley de Responsabilidad Fiscal y otras iniciativas como la aprobación del ingreso de Venezuela al Mercosur. En la Cámara de Diputados la situación parece estar más controlada para Cartes, que maniobra hábilmente en otras carpas políticas como el liberalismo y hasta más a la izquierda del arco político, por caso Avanza País, donde el mismísimo Camilo Soares empieza a ver en Cartes una especie de garantía para la estabilidad política y económica del país a largo plazo.
Avalado por su legitimidad obtenida en las urnas, HC se reconcilió con los mandatarios de Unasur, pero dejó pendiente la solución del tema de la aprobación del ingreso de Venezuela al bloque regional, sabiendo que tiene el as bajo la manga del arreglo por la deuda de PDVSA, una cuestión que el mismo Nicolás Maduro había planteado al Gobierno de Federico Franco. Es decir, una especie de toma y daca, favorable a los intereses del Paraguay.
Ya se consiguió las disculpas de Maduro por los episodios de junio del año pasado. Ahora, queda en manos de Cartes y del Senado una solución definitiva al impasse surgido en las relaciones paraguayo-venezolanas.
Hacienda sin fondos y el frente social
HC les sorprende a los políticos con su estrategia de enfrentarlos a la realidad lacerante de las arcas vacías de Hacienda, que hay que salvar con la ley de Responsabilidad Fiscal. Y con la otra constatación de un frente social alarmante en el que el EPP resulta una señal de alerta, contra el cual no sólo bastan las balas sino también una bien planificada acción de asistencia y promoción hacia los más pobres del ámbito rural.
Cartes actuó rápido para conseguir de los parlamentarios la modificación a la Ley de Defensa que le dio más poderes para enviar a los militares a contrarrestar la insurgencia del EPP, y con ello los políticos pensaron vanamente en obtener algún guiño favorable de HC para continuar con el prebendarismo. Pero ya vino la primera prueba de que no se transa en el Nuevo Rumbo, con la negativa a otorgar lo solicitado por los educadores estatales en materia de jubilación.
Esta serie de “concesiones” a HC por parte de los legisladores ya les parecen a éstos excesivas, a juzgar por la negativa a terminar con sus privilegios de poner la mano en las cuentas del Presupuesto nacional. Conste que el aplauso ciudadano no cesa para manifestar su adhesión a las determinaciones del presidente. A una parte de los congresistas por lo visto no les saca el sueño el apoyo de la ciudadanía a Cartes, y varios de ellos son los que a su vez azuzan a sus operadores políticos de las seccionales a manifestar su contrariedad contra el gabinete de técnicos del presidente.  Lo importante es que Cartes insiste con la Ley de Responsabilidad Fiscal, a despecho del malhumor colorado, porque el imperativo de la hora es disciplinar las cuentas fiscales, con el fin de permitir las inversiones económicas y sociales que lleven al país a un desarrollo sostenido que posibilite salir luego de los elevados índices de pobreza. Y esta disciplina sólo lo conseguirá alineando a su vez a los parlamentarios a los objetivos del Nuevo Rumbo.
Desafortunadamente para el desarrollo del país, surge claramente que los políticos del Congreso se están erigiendo en el obstáculo a salvar para el manejo equilibrado del presupuesto nacional y su ejecución desarrollista, ya que no quieren perder sus privilegios de inflar las cuentas públicas al solo efecto de mantener a su clientela electoralista satisfecha.  A manera de ejemplo, se puede citar, entre otros varios ejemplos notables, el escandaloso manejo del presupuesto de la Justicia Electoral, un verdadero barril sin fondo de dinero que fluye hacia los operadores políticos de senadores y diputados.
La Ley de Responsabili-dad Fiscal no es otra cosa que el sistema apropiado para disciplinar el gasto público, en momentos en que no se puede ya gastar más de lo que se recauda. En todo caso, el primer objetivo es frenar el gran crecimiento del gasto corriente, para potenciar de paso el gasto de capital y de inversiones.
El siguiente paso será un mejor control del dinero girado por los royalties a gobernaciones departamentales y municipios, especialmente a través del Fonacide, cuya ejecución en materia de educación, principalmente, tiene bastantes objeciones por la falta de rendición adecuada sobre el destino de las inversiones.

Escribe: Luis Alen

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