La gerencia, plantel de médicos y enfermeras del Pabellón 7 del Hospital del Área 2 de la Fundación Tesãi ofrecieron un emotivo agasajo a un paciente que cumplió 101 años de vida. El longevo hombre se encontraba aquejado de una neumonía pero gracias a los cuidados del personal médico su estado de salud fue mejorando, rodeado del afecto y cariño de sus seres queridos que lo visitaron, previo a su alta médica.
Se trata del señor Eusebio López Mosqueira, nacido el 04 de marzo de 1915 en la localidad de Itapé, departamento del Guairá. El anciano beneficiario es considerado como un auténtico patriarca y reliquia viviente, como lo definiría su propio hijo Darío López, quien visiblemente emocionado agradeció por la atención recibida en la Fundación Tesãi.
En medio de la sorpresa de sus familiares y allegados, un grupo de profesionales que estuvieron cuidando de su salud le hicieron entrega de una torta con velitas, en medio de un ambiente festivo y de mucha emoción. Posteriormente los familiares le organizaron otro agasajo frente al Oratorio Rosa Mística, ubicado en el predio del Hospital con efusivas demostraciones de afecto, una celebración religiosa y un pequeño refrigerio para conmemorar la fecha de su onomástico.
Don Eusebio con dejo de nostalgia y añoranza nos cuenta que combatió en la Guerra del Chaco, enrolándose al Ejército Paraguayo a los 18 años de edad. Con orgullo de ser soldado de la patria, sostuvo en un cerrado guaraní que perteneció al Regimiento 2 “General Genes”, en donde a pesar de las tribulaciones en el campo de batalla, dio muestras de coraje y valentía, escribiendo con sus heroicas proezas las páginas de gloria de nuestra historia. En una de sus tantas incursiones en los cañadones chaqueños, fue herido por fuego enemigo siendo afectado por esquirlas de una bomba lanzada desde un avión, que lo dejaría con secuelas físicas de por vida, según comentó.
Ante esta circunstancia adversa, pasa a ser enfermero de guerra prestando un invalorable servicio, asistiendo a los heridos y enfermos que sufrían los estragos del hambre, la sed y las hostilidades de la naturaleza.
El centenario benemérito de la patria tiene una numerosa descendencia, según nos cuenta doña Isidora López, una de sus hijas. La mujer agregó que tiene 7 hermanos (dos ya fallecidos). Son 45 nietos, 56 bisnietos y 3 tataranietos que lo cuidan con mucho amor y ternura.
Don Eusebio manifestó que nunca tuvo vicios, no consume bebidas alcohólicas y tampoco nunca fumó en su vida, no se priva de nada en la comida, aclarando que le gusta el pollo y los platos típicos de nuestra gastronomía como kumanda so¨o, bori bori, sopa paraguaya, chipa guazú, locrillo, gallina casera, además de consumir mucha leche, coco (mbocayá) y maní en su época de juventud.
Acotó que la espiritualidad y la fe son dos elementos importantes en su vida, agradeciendo a Dios por las bendiciones recibidas. Afirmó que es muy devoto de la Virgen de Itapé y la Rosa Mística, patrona de los Enfermos, a quienes eleva una plegaria rogando por su buena salud y la de sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.
“Es un ejemplo de vida,
fuerte como un roble”
Isidora López, una de las hijas, expresó su agradecimiento a la gerencia y el plantel de profesionales de la Fundación Tesãi, sosteniendo que su papá siempre inculcó a su familia valores como el respeto, la honestidad y la cultura del trabajo.
“Que Dios se lo pague, mi papá nos enseñó cosas buenas, nos dio ejemplos de vida, siempre quiso que seamos unidos en la familia, quiero que mi papá viva mucho tiempo más, es fuerte como un roble”, sentenció la mujer.
Lo califican como una reliquia
viviente y un héroe de la patria
Darío López considera a su padre como una reliquia viviente. Contó que hace 50 años que enviudó, aun así mantiene un espíritu jovial y combativo, amante de sus nietos, bisnietos y tataranietos.
Lamentó que a veces la distancia imposibilita que en las reuniones familiares puedan estar todos sus hijos, ya que algunos viven en lugares alejados de la Argentina. Pidió a la ciudadanía a dimensionar el sacrificio que los excombatientes hicieron durante la Guerra del Chaco, defendiendo la heredad nacional con sus propias vidas.
“Debemos venerarlos con todo honor, como defensores de esta tierra guaraní, son nuestros grandes héroes. Las huellas y los testimonios de ellos tienen que ser un legado para la juventud, aprendamos a valorarlos y respetarlos”, subrayó diciendo.
“Nos enseñó a
vivir honestamente”
Verónica Isabel López Vázquez, nieta de don Eusebio dijo que su abuelo es un auténtico tronco genealógico y que su presencia en el hogar es motivo de celebración y encuentro obligado de la familia en Iturbe, con reminiscencias y costumbres del Paraguay de tierra adentro.
“Es todo para nosotros, siempre nos enseñó a vivir sanamente, el valor del estudio, a ser honestos, ayudar a otros con amor cristiano. Queremos expresarles nuestro amor en vida, es un protagonista de la historia de nuestro país, peleó en la guerra, fue un valiente”, expresó.
Hay que homenajear en vida
Natalia López Vázquez, otra de las nietas, dijo que la vida de su abuelo es un ejemplo a seguir, instando a los niños y jóvenes a valorar las enseñanzas de sus mayores, escuchar sus anécdotas, vivencias y experiencias. “Siempre escuchamos cuando cuenta lo que pasó en el Chaco, era soldado, luego fue herido y se convirtió en enfermero. Él es un testigo viviente de muchos acontecimientos de nuestra historia, aprendemos de él todos los días”, refirió finalmente.























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