Tránsito de CDE es el único lugar donde no existe crisis

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El único lugar donde no se siente la crisis en Ciudad del Este es en la Policía Municipal de Tránsito, donde las “coimas” continúan florecientes. Las potenciales víctimas de los insaciables “zorros” son los automovilistas y motociclistas, que deben circular por el microcentro, pero, principalmente, la mirada está en los pocos extranjeros que se llegan hasta esta capital fronteriza del país, para realizar sus compras.

 

El pasado sábado 19 de setiembre nuestro reportero gráfico, una vez más, flagró el momento en que un motociclista fue obligado a “coimear” a un agente de tránsito, porque supuestamente estaba en infracción, a pesar de que contaba con todos los requisitos exigidos por la ley para circular libremente. La máxima en la Dirección de Tránsito esteño es: “Si vos no cometes ninguna infracción, el policía de tránsito te crea una” (sic).

Este caso concreto registrado por el compañero de trabajo se produjo en la conocida rotonda Monalisa, en momento de mayor circulación de vehículos y transeúntes. El agente captado por la cámara de Primera Plana fue identificado como Marcelino González, un antiguo funcionario municipal y que ya se tornó conocido de los automovilistas paranaenses, principalmente por su voracidad a la hora de “inventar” infracciones, para terminar coimeando con el supuesto infractor.

A pesar de las reiteradas denuncias de las mismas víctimas y algunos contados medios periodísticos de la zona, los “zorros” continúan aplicando su “golpe”, sin que las autoridades competentes tomen medidas. No deja de llamar la atención, que la hoy renunciante intendenta y candidata por un nuevo periodo a la comuna paranaense, Sandra McLeod, haya siquiera instruido sumario a los agentes que son descubiertos in fraganti extorsionando a automovilistas o motociclistas. Igualmente, no se recuerda que haya tomado la misma medida el director de tránsito local, Carlos Florenciáñez.

Un alto porcentaje de las multas aplicadas a los presuntos infractores de tránsito no va a parar a la caja municipal, sino termina en un “arreglo” entre el agente y la víctima, lo que al final constituye una gran pérdida económica para la comuna.

En una publicación anterior de este medio habíamos divulgado algunas boletas de contravención, que no ingresaron a la caja y que significaría un monto de aproximadamente 40 millones de guaraníes por semana y que correspondería solamente al “grupo  de elite”, que opera en sitios estratégicos de la ciudad.

 

Se aguarda que el actual intendente interino, Alberto Rodríguez, no aplique el mismo libreto de su antecesora, Sandra McLeod, y que sancione ejemplarmente a los funcionarios venales.  

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