Zacarías ahora arremete contra su propia familia

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Nada es más difícil en la vida entre parientes como lo es el relacionamiento. Es lo que ocurre entre la jefa comunal, Sandra McLeod y su primo hermano Miguel “Iche” Arrúa y tiene ya larga data, lleno de episodios de una fuerte persecución, impulsados por el mismo Javier Zacarías Irún, esposo de Sandra, quien jamás dejó realmente la intendencia. Se erige como el poder de facto; nada se resuelve sin su intervención.
Las relaciones eran buenas hasta que a Javier se le ocurrió retirarle el permiso de explotación de juegos de casino a su primo político, “Iche” Arrúa, a quien le pidieron 25 mil dólares si quería seguir con el negocio. Ya no levantó cabeza y ahora lo desalojó de una empresa de venta de comidas rápidas, en el microcentro de la capital departamental. De nuevo fue el esposo de Sandra quien ordenó y dirigió el procedimiento. El mini copetín, que cuenta con toda la documentación que lo habilita, estaba ubicado en la avenida Abay casi Adrián Jara.
No existe una explicación clara del procedimiento. Funcionarios de la comuna, liderados por el cuestionado jefe del microcentro, Ireneo Franco, se apersonaron hasta el comercio en cuestión y procedieron a cerrarlo sin mediar palabra. Arrúa intentó saber los motivos y sus averiguaciones lo condujeron a Javier Zacarías, quien se llamó a un absoluto silencio, igualmente su esposa, la intendenta en los papeles, Sandra McLeod. El ex presidenciable colorado toma determinaciones que no le competen, sólo actúa en base a la influencia política que tiene, por ser marido de la lord mayor paranaense.

No puede trabajar
“¡No me dejan trabajar!”, fue la protesta que lanzó Arrúa, al iniciar una conversación con nuestra hoja. Calificó de “inmisericorde” la persecución que sufre del clan Zacarías su familia; “y sobre todo no sé a qué se debe esto”, acusó.
La crisis que se apoderó de Ciudad del Este obligó a Miguel “Iche” Arrúa a cerrar una pizzería, que funcionaba cerca de la Catedral “pero no me resigné y quise ir más para el microcentro, pero por el tema éste de la formalización del microcentro no pude alquilar un salón; entonces equipé una kombi, y me instalé cerca de mi casa”, relató con voz quebrada “Iche”, quien es primo hermano de Sandra, y en donde ésta se crió y se educó la hoy flamante intendenta de Ciudad del Este, tras la trágica muerte de sus padres en un accidente de tránsito. “Esta es la gracia que nos devuelve Sandra”, manifestó Arrúa.
Siguió diciendo que su nuevo local gastronómico, cerca de su casa, no duró 24 horas, porque en masa, todo el departamento de fiscalizadores se agolpó sobre el negocio. “En principio era sólo para entregarme una notificación, pero de inmediato llegó Ireneo Franco, el jefe del grupo, y exigió que cierre o desmantelarían y destruirían mi inversión”, comentó “Iche”.
Ningún funcionario que acompañó a Franco supo el porqué debía cerrar, pero justificaron por una supuesta irregularidad de manejo de alimentos, “pero cuando reclamé porqué yo y los demás no tienen inconvenientes, en forma descarada este señor Franco me dijo que no veía un solo negocio de comidas en mi cuadra; cuando es lo que más existe”, nos contó y agregó que se “se labró acta de lo actuado”.
Ireneo Franco, funcionario de la municipalidad, dijo que realizan esta intervención “en base a las ordenanzas vigentes. En primer lugar este señor no tiene autorización para comercializar alimentos en dicho lugar, y en segundo lugar, está el tema del reordenamiento que no permite en algunos sitios habilitar nuevos puestos de venta, lo que lleva a una nueva irregularidad cometida por el mismo”.
Pero jocosamente, el famoso reordenamiento que alardea Sandra McLeod, no es más que un vertedero de basuras, porque el microcentro está peor que antes, sucio y desordenado. Es más que evidente tratarse de una persecución de Sandra y su esposo Javier contra su propio pariente.

Toda una parafernalia
La Intendencia fue a la guerra. “Convencidos” que deben luchar a brazo partido en favor de la ciudadanía, el grupo liderado por Ireneo Franco no escatimó esfuerzos, recursos humanos, presupuesto y maquinaria de la intendencia por una intervención.
Fueron llegando 15 funcionaros, todos fiscalizadores; dos patrulleras de la Policía de Tránsito, una grúa, “y nada de eso hacía falta, pues bastaba con una notificación”, detalló Arrúa.

Antecedentes
La familia Arrúa sufre una fuerte persecución del clan Zacarías desde hace bastante tiempo y ninguno de sus integrantes se salvó.
“Los funcionarios de la Intendencia, amigos nuestros, tienen prohibido contactar con nosotros. Fueron despedidos varios de ellos por venir a mi casa a saludar a mi papá por su cumpleaños”, contó el entrevistado.
“No sabemos porqué ocurrió todo esto; o quizás sí sabemos que comenzó cuando una hermana nuestra (Nani Arrúa) empezó a denunciar malos manejos en la Intendencia, aunque no vemos porqué tanta saña; pues se resolvía con aclarar y recusar a mi hermana, si es que hacían bien las cosas”, destacó.
“Iche” no quiso asegurar cuándo se dará, pero anticipó que como la persecución ya es casi contra toda la familia, en estos días sus padres (que ya son de avanzada edad) saldrán a poner la cara por sus hijos y contar todos los entretelones que envuelven al clan Zacarías, cuyas cabezas son Javier Zacarías Irún y Sandra McLeod.

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