El electo presidenciable colorado, senador Mario Abdo Benítez, no debe cometer la torpeza de Cartes, en comenzar a abrazarse con tenebrosos personajes de la política criolla nacional. Al actual presidente de la República le costó caro en haberse rodeado de correligionarios muy cuestionados, resistidos e investigados por la justicia, principalmente por hechos de corrupción.
Sin embargo, a Cartes parecería importarle poco en estar cercado de escombros políticos, como Javier Zacarías, Oscar González Daher, Luis Canillas, Víctor Bogado, por citar algunos, que al final la ciudadanía honesta cansada de la burla de la que es objeto por sus autoridades, le castigó en las urnas el pasado 17 de diciembre, al caer derrotado el postulante oficialista republicano, Santiago Peña, una figura impuesta por el propio mandatario, en desmedro del descontento de la hueste colorada.
Marito, tiene ahí a la vista lo ocurrido con Horacio Cartes, lección que debe servirle para no reprisar un error que dejó un alto costo político para el actual titular del ejecutivo nacional. El líder de Colorado Añetete demuestra un aplomo y buen temple, que le permitirán conducirse por un derrotero diferente. De lo contrario el pueblo colorado y paraguayo lo castigará en las elecciones de abril próximo, como lo hizo con el actual jefe de Estado.
Está demostrado que la gente ya está cansada del atropello en sus derechos y a su dignidad, cansada de la prepotencia de sus autoridades, y principalmente, cansada de la imperante corrupción, que se apoderó de esta nación guaraní, como consecuencia de autoridades y políticos que tomaron el poder, esquilmando y vaciando las instituciones públicas.
El hoy proclamado candidato presidencial colorado debe ser cauto y tiene que tomar distancia de aquellos políticos radiados por la población, y que nunca trabajaron a favor de la ciudadanía, sí lo hicieron para beneficios propios, apoderándose del dinero público, que hoy día pululan en este país, convirtiéndolo en el “paraíso de la impunidad”.
Marito es muy consciente que no debe cometer el error, que en nombre del “abrazo republicano” aparezca coqueteando, por ejemplo, con el perverso clan Zacarías, Víctor Bogado, entre otros averiados, hasta fue advertido que el apoyo del presidente Cartes no debe ser en público, porque todo eso podría restarle votos para abril próximo.
El pueblo paraguayo se hastió de la corrupción y corruptos, que indudablemente han ganado terreno en el país. Pero la ciudadanía varias veces salió a la calle para reclamar sus derechos y pedir castigo a quienes se apropian del dinero del Estado. Pero como casi nunca hay respuestas, porque las instituciones responsables no actúan, entonces como último recurso es la urna, donde el pueblo paraguayo castiga a los políticos ladrones, como ocurrió aquí en el Alto Paraná, donde el clan Zacarías recibió una fuerte sacudida, al perder el oficialismo por más de 21 mil votos de diferencia para candidato a presidente de la República.
Por esa razón, el abrazo republicano ya no se puede dar tan alegremente como antes, porque hoy en día se tiene un jurado exigente, que se llama ciudadanía, y que es seguro que al candidato o político que actúa al margen de la ley, será “cobrado” en las urnas.
Tanto Marito como el presidenciable de la Alianza, Efraín Alegre, deberán tener mucha cautela a la hora de saber con quien pactar y abrazarse, porque puede resultar un arma de doble filo, como ocurrió con el oficialismo colorado, que un alto porcentaje de su derrota obedeció a las gastadas figuras que rodeaban a Cartes. Con el escenario político que se vive en el país, el abrazo republicano se debe dar con lupa.




























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