Abucheo a Cartes

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El reciente abucheo al presidente Horacio Cartes en la sede de la Junta de Gobierno por parte de sus propios correligionarios es la muestra fehaciente del descontento de la ciudadanía por el pésimo desempeño del mandatario al frente del Poder Ejecutivo, cuyo mandato vence el próximo 15 de agosto.

La falta de respuestas a varios compromisos asumidos durante su  campaña electoral, y que reiteró, cuando fue investido como presidente de la República , poco o nada ha cumplido, lo que se palpa a simple vista con el deterioro de la calidad de vida de una mayoría de la población nacional.

El jefe de Estado se pasó mintiendo, amparado en un doble discurso, que fue colmando la paciencia de los paraguayos, a tal punto, que la ciudadanía le cobró en las urnas, el pasado 17 de diciembre. Se dedicó a pontificar la transparencia de gestión, pero todo el tiempo estuvo rodeado de tenebrosos personajes, denunciados por hechos de corrupción, como ser Javier Zacarías Irún, Víctor Bogado, Oscar González Daher, por citar algunos. Es más, no sólo estuvo abrazado con estos averiados políticos, sino que los protegió y les extendió impunidad.

Igualmente su Gobierno puso en práctica el concurso de méritos y actitudes en la función pública, plan que con el correr del tiempo se fue deteriorando, para posteriormente volver a la antigua práctica nefasta, donde las instituciones del Estado se tornaron, nuevamente, botines políticos de los mandamases de turno. El presidente Cartes nunca demostró una verdadera vocación de servicio, a no ser de boca para afuera, porque la realidad es totalmente otra cosa.

El presidente Horacio Cartes tras el abucheo recibido, como también su “asesor” político, el esteño Javier Zacarías Irún, se mostró muy molesto y en “solidaridad”, el presidente de la ANR y varios miembros cartistas mandaron suspender, días atrás, la sesión prevista, luego de la proclamación de los candidatos republicanos a los distintos cargos electivos para el 2018.

El actual mandatario está cosechando lo que sembró a lo largo de su gestión gubernativa. El pueblo se cansó del manoseo y el atropello del que es objeto constantemente por sus autoridades, que nunca demostraron una verdadera voluntad política de trabajar por un mejor desarrollo integral de sus habitantes.

Hoy una gran franja de las familias paraguayas está en la pobreza extrema, por lo que poco o nada hizo Cartes para buscar una solución a este grave drama social.

La llegada al Palacio de López de un outsider en la política y empresario exitoso generó una gran expectativa en el pueblo paraguayo. Sin embargo, con el correr del tiempo Horacio Cartes se quitó la careta, y se vino abajo la ilusión de la ciudadanía, que soñaba por una transformación socio-política y económica de un golpeado país sudamericano, que no lograba despegar del sub-desarrollo por falta de un gobierno patriota.

 

La decepción que se lleva el pueblo en cada gobierno que se instala en el poder es recurrente. En agosto deja el Poder Ejecutivo Horacio Cartes y vendrá otro inquilino, que, sin dudas, generará la misma expectativa, que el gobierno que hoy se retira. Pero si Marito o Efraín acceden a la presidencia en abril de este año, tienen que ser conscientes que deben demostrar sobrada voluntad política para quitar del estancamiento al Paraguay, si desean evitar el abucheo de un pueblo desencantado con sus autoridades.

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