Los miembros de la Junta Municipal de Ciudad del Este regresaron el martes 26 de sus vacaciones, y ahora deberán poner mano a la obra, para así hacer frente a los innúmeros compromisos asumidos ante el pueblo.
La ciudadanía esteña está expectante a que los ediles, denominado G7, cumplan las promesas asumidas durante la campaña electoral. Una de las principales deudas que tienen los concejales con Ciudad del Este, es impulsar la intervención de la cuestionada gestión del clan Zacarías.
Ellos son conscientes de la tremenda presión que han recibido de la ciudadanía, cansada de tantos atropellos y humillaciones, que abogan por el anhelado cambio, que hace 15 años no se conoce en la capital del Alto Paraná, donde un grupo familiar se apoderó del segundo municipio más importante del país.
Y lo peor, tomaron la administración comunal en el 2001 y hasta hoy se aferran al poder, sin que la ciudadanía tuviera tan siquiera la oportunidad de conocer la gestión del clan Zacarías, que se niega, por completo, a que la Controlaría General de la República (CGR) realice una auditoría de gestión contable.
Los ediles no pueden permanecer con los brazos cruzados y así seguir las cosas como están. Deben sacudirse y honrar la palabra empeñada ante el pueblo. De lo contrario, nos aguarda otros 5 años de pisoteo y humillaciones, que la gente ya no está dispuesta a soportar.
La paz para Ciudad del Este, indudablemente, pasa por el desalojo del clan Zacarías de la municipalidad. Este grupo perverso debe dejar la institución, porque lejos de traer progreso y desarrollo al pueblo esteño, ha sembrado miseria y desolación.
Esta capital fronteriza de la República debería ser la mayor metrópolis del país, una potencia económica y comercial. Sin embargo, antes que crecer hacia delante, se va yendo hacia atrás como el cangrejo. Esto ocurre, porque las autoridades, tanto locales, regionales y nacionales, no demuestran esa ansiada voluntad política, que es fundamental para lograr el crecimiento de una ciudad.
Aquí, lo único que le interesa a quienes llegan al poder es enriquecerse a costa del pueblo trabajador, como desde hace una década y media lo viene haciendo el clan Zacarías, al que menos le interesa el devenir y la suerte de sus compatriotas. Hoy han perdido, totalmente, la confianza de la ciudadanía. Lastimosamente se tuvo que esperar 15 años para que la gente se despierte y se diera cuenta del “monstruo” con el que está conviviendo.
Esta lucha patriótica de la ciudadanía, con apoyo de un grupo de autoridades legislativas, tiene un camino sin retorno y que debe concluir con la limpieza de la institución municipal. Ya no se puede continuar conviviendo en medio de la inmundicia de la corrupción, sustentada con la mentira y la hipocresía de las autoridades que administran los recursos públicos.
Ya no existe espacio para las excusas. El pueblo paranaense desea que haya acciones concretas, que conduzcan al encausamiento de Ciudad del Este. El G7 de los concejales tienen la magnífica ocasión de cumplir con la palabrada empañada, porque se le está acabando la paciencia a la ciudadanía, y eso se puede convertir en boomerang.




























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