Mientras los funcionarios aduaneros y marinos de la base naval de Ciudad del Este se “pelean” por el control de los denominados paseros, los grandes contrabandistas tienen vía libre para operar libremente. Sin embargo, datos fiables surgidos de la propia institución indican que la supuesta riña no deja de ser apenas una cortina de humo para la opinión pública, y que aduaneros y militares están unidos para la “coima”.
Es más, los uniformados mientras están enfrascados, curiosamente, en la fiscalización de las mercaderías, dejan desguarnecida la frontera para la operación de negocios ilícitos, principalmente, tráficos de arma y droga, utilizando como puente los puertos clandestinos instalados aguas arriba y abajo del río Paraná.
Conforme al artículo 1º de la Ley No 2422/01, del Código Aduanero, la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) es la única institución encargada de aplicar la legislación aduanera, recaudar tributos a la importación y exportación, fiscalizar el tráfico de mercaderías por las fronteras y aeropuertos del país; además de ejercer atribuciones en la zona primaria y realizar las tareas de represión del contrabando en zona secundaria.
Sin embargo, curiosamente y diametralmente opuesto a esta ley, los marinos, que debían salvaguardar la soberanía nacional en la frontera, desde hace más de 4 meses atrás dejaron la tarea original y ahora se pasan persiguiendo para “recaudar” a costas de los paseros, que también son conocidos como “contrabandistas hormigas”. Esta situación generó un fuerte roce entre los funcionarios aduaneros y los marinos, que tiene como trasfondo el tema económico.
De acuerdo a datos
De acuerdo a datos recogidos este “trabajo” deja a los marinos más de 100 millones de guaraníes a la semana, monto que ya no va al bolsillo de los aduaneros, lo cual, indudablemente, genera el malestar en la citada institución. El control o fiscalización de los militares estaría respaldado por una orden superior, que de ser cierto, constituiría un grave hecho, tomando en cuenta que los mismos tienen otra misión, por imperio de la ley.
Los productos, especialmente tomate y cebolla, son los más incautados por orden de los militares, mientras otros tipos de mercaderías, de alto valor, ingresan al país por el mismo lugar, pero con la venia de los marinos que operan en el lugar, gracias a una medida de la presidencia de la República. Hasta resulta por demás curiosa esta medida.
Usurpación de
funciones públicas
Los marinos, de un tiempo a esta parte, vienen cometiendo el delito de usurpación de funciones públicas, al realizar tareas privativas de los funcionarios de Aduanas y de otras instituciones encargadas de realizar los controles en la zona primaria aduanera, en la cabecera del Puente de la Amistad., lado paraguayo. Supuestamente, por una “orden superior” del propio comandante de las Fuerzas Armadas de la Nación y presidente de la República, Horacio Cartes, se colocaron en el lugar para interceptar y controlar a los paseros que traen del Brasil hortalizas, frutas y otros productos.
En contrapartida, los uniformados dejan de cumplir sus obligaciones constitucionales de resguardar la soberanía nacional, permitiendo a bandas organizadas a operar sin problema alguno a través de los puertos clandestinos. La mayoría de estos puestos ilegales funcionan en la zona baja de los barrios San Rafael, Remansito y San Miguel de Ciudad del Este, además de varios otros puntos estratégicos de Hernandarias, aguas arriba, en el gran lago de Itaipú y también en Presidente Franco, aguas abajo del río Paraná, de acuerdo a denuncias de quienes se consideran “víctimas”, los contrabandistas pequeños.




























Facebook Comentarios