La reciente encuesta divulgada por First Análisis y Estudios, de Francisco Capli y publicada por ABC Color ha generado un verdadero torbellino en la carpa de la Alianza Ganar, ya que los números no son nada favorables, principalmente, para la presidencia de la República.
El trabajo de Capli es una fotografía del momento, se suele decir. Pero en este caso, el margen es muy amplio a favor del partido colorado, que molestó de sobremanera a los principales dirigentes de la oposición, como la declaración de Carlos Mateo Balmelli, quien acusó a Francisco Capli en ser un “elemento del abdo-cartismo”, y que la pesquisa fue amañada, con un claro interés electoralista, afirmó.
Pero el termómetro político que se viene observando no se aleja mucho de la encuesta realizada por Capli, porque la Alianza Ganar, liderada por Efraín Alegre, casi no se siente, hasta ahora, en el escenario electoral, que genera una interesante interrogante en la ciudadanía. A esto hay que sumar la dupla del liberal, el periodista Leo Rubín, que lejos de comenzar a penetrar en la población, se pasa envuelto en escándalos.
Otro cuestionamiento a este mismo punto, es la imposición de la figura de Leo por parte del Frente Guasu, situación que es cuestionada al propio interior de este partido político opositor. Un hecho muy visible y que percibe con naturalidad la ciudadanía es la inexistencia de una unidad granítica en la Alianza Ganar, compuesta de partidos y movimientos con diferentes criterios y pensamientos políticos. También se cuestiona al ex presidente Fernando Lugo, que no aparece mucho al lado del presidenciable en los recorridos que se hace a nivel país.
Por el lado de la ANR, cayó mal en un vasto sector de la ciudadanía la actitud del candidato presidencial colorado Mario Abdo Benítez, que a pocos días terminada las internas ya empezó a coquetearse con varios políticos impresentables, a quien el mismo los tildó de “bandidos” durante la campaña pasada. Esta postura zigzagueante de Marito, sin dudas, molestó a varios colorados, que sueñan con una verdadera transformación y sin impunidad para los facinerosos y esquilmadores de los recursos del Estado.
El candidato a gobernador colorado del Alto Paraná, Roberto González Vaesken, utilizó la misma receta de Marito, y comenzó a hacer campaña con el perverso clan Zacarías, un grupo político marcado y radiado por una mayoría absoluta de los habitantes de esta región fronteriza de la república. Pero el candidato No 2 a diputado por el Alto Paraná, Ulises Quintana, de Añetete, al menos continúa honrando la palabra empeñada y se niega a compartir escenario con el cuestionado clan Zacarías.
Atendiendo a este panorama político, las opciones para la ciudadanía, en cuanto a candidatos creíbles, se han achicado sustancialmente, porque varios faltaron a sus promesas hechas ante la población nacional. Esto hace que el electorado pierda la confianza y la esperanza a que pueda lograrse el anhelado cambio, porque el viejo vicio sigue intacto.
No obstante, las encuestas (con rigor científico) irán revelando el sentir y la decisión que tomarán en las urnas el pueblo el próximo 22 de abril. Pero esta primera divulgación de la empresa First Análisis y Estudios demuestra que ante la falta de una opción mejor, la ciudadanía prefiere continuar con los mismos de siempre. La Alianza Ganar se rasgó las vestiduras sobre los números lanzados por Capli al público.




























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