Amistad con Taiwán se mantiene sin condicionamiento económico

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La alianza Paraguay-Taiwán seguirá sin que nuestro país solicite a cambio de la amistad una compensación económica, aclaró en forma rotunda el presidente Marito Abdo, a quien se lo ve en la instantánea gráfica junto a la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen.

Escribe: Luis Alen.

 

El presidente de la República, Marito Abdo, fue tajante al definir la alianza con Taiwán como “estratégica”, sin estar sujeta por lo tanto a ningún condicionamiento económico o de otra índole, ya que lo que une a ambos países es la posición principista de la defensa de la libertad y los valores democráticos, en un mundo donde los regímenes autocráticos como Rusia y China comunista pretenden sojuzgar a la humanidad bajo su tutela autoritaria.

 

 

Durante su visita a Nueva York a finales de setiembre para su última intervención como presidente ante la asamblea general de las Naciones Unidas, Marito fue entrevistado por el prestigioso diario económico londinense “Financial Times”, que publicó después un supuesto pedido del jefe de Estado paraguayo a Taiwán, de invertir en nuestro país 1.000 millones de dólares a fin de ayudarlo a resistir la “enorme presión” que ejerce su rival, la República Popular China, para que el gobierno paraguayo rompa con la isla y reconozca al régimen de Beijing.

En realidad, siempre se ha expresado en Primera Plana que la amistad con Taiwán no tiene un “precio” ni está sujeta a un intercambio de favores entre los dos países, porque se ha demostrado que en 65 años de relaciones diplomáticas la cooperación mutua ha sorteado incluso los vaivenes políticos como los que han sucedido tanto en el plano local como a nivel internacional.

Pero el presidente Abdo dejó entrever en la conversación con el periódico británico una cuestión que ya fue puesta de resalto en esta misma columna, como es el mantenimiento sin grietas de la alianza estratégica, precisamente para que vengan las inversiones de empresarios taiwaneses y así dinamizar aún más la economía paraguaya con la creación de empleos que permitirá la elevación del nivel de vida de los habitantes del país.

Agregó Marito que “la cooperación es muy importante, pero Paraguay ya no es un país mendicante”, y afirmó en forma contundente que “en esa entrevista dije que mientras yo sea presidente no deben tener ningún temor porque Paraguay seguirá hasta el último día de la presidencia de Mario Abdo como aliado y amigo estratégico de Taiwán”.

 

El nuevo Gobierno

La pregunta obligada es qué pasará después de Marito, con el nuevo Gobierno que asumirá el próximo 15 de agosto. Por de pronto, los dos principales candidatos presidenciales colorados han expresado también su convicción de la necesidad de potenciar las relaciones con Taiwán, como el caso del cartista Santi Peña o del abdista Arnoldo Wiens.

En cuanto a la Concertación opositora, existiría también el convencimiento de la importancia de mantener los lazos con Taiwán, a pesar de las presiones de China continental especialmente por el lado de las ofertas de compras masivas de productos de exportación paraguayos como la soja y la carne, o para la concesión de créditos destinados a las obras de infraestructura.

No hay que olvidar que los taiwaneses tienen el dominio de la alta tecnología de los micro-chips, que son esenciales para los procesadores informáticos de las máquinas robóticas y la inteligencia artificial. La intención clara del régimen autoritario de China comunista es someter bajo su férula a Taiwán con el fin de poner bajo su control  a la alta tecnología de los micro componentes vitales para la informática que necesita su industria.

La instalación en el Paraguay de estas industrias podría significar el paso definitivo hacia la vanguardia en el progreso del siglo XXI, más aún con la posibilidad de utilizar los excedentes energéticos con que contamos para dar el salto definitivo hacia un desarrollo económico con rostro humano e inclusión social plena.

El programa de gobierno de la Concertación apuesta por el mejor aprovechamiento de la energía hidroeléctrica ahora cedida a precio bajo a los vecinos, por lo que una alianza estratégica con Taiwán basada en los principios democráticos y la libertad, también puede servir de base a un futuro de cooperación y prosperidad mutua con la utilización de la alta tecnología del país asiático con miras a sacar definitivamente al Paraguay de la pobreza en que está inmersa la gran mayoría de su población.

 

Alianza política y económica

En esta misma columna de Primera Plana hemos reiterado que la alianza con Taiwán debe tener una base de cooperación económica sólida al mismo tiempo que el país se pone firme para dar su apoyo en los foros internacionales al bastión de la democracia que es la isla vecina al régimen liderado por el Partido Comunista Chino.

El beneficio económico resultante debe venir solo, por el hecho mismo de que Paraguay se constituye en un referente internacional de primer nivel al defender a la isla asiática frente al acoso actual de China popular, que se halla a su vez influida por Rusia para que adopte igualmente su agresión contra Ucrania como una especie de ejemplo a seguir en el estrecho de Taiwán.

Hace unos días, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Taipei advirtió que Rusia y China comunista son un peligro para la paz mundial, al condenar al gobierno de Vladimir Putin por buscar entenderse con el régimen también expansionista autoritario del jerarca comunista Xi Jinping, al que acusó de hacer declaraciones en instancias internacionales que degradan la soberanía de Taiwán.

En este nuevo escenario mundial de alta belicosidad provocada por los mayores regímenes dictatoriales del planeta, el Paraguay debe mantenerse del lado de la democracia de Taiwán como una máxima prioridad, pero al mismo tiempo el Gobierno nacional como contrapartida beneficiosa tiene que potenciar todavía más su economía aprovechando la relación amistosa con los taiwaneses.

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