Escribe: Luis Alen.
Los negocios están en peligro en el caso de una derrota, lo saben HC y los miembros de su primer anillo de gerentes, que tuvieron que alertar sobre las consecuencias de la caída del poder, como en el caso de los tabacaleros, que ven que se vienen tiempos difíciles para el monumental contrabando de cigarrillos, o para algunos de sus asociados, como Javier Zacarías Irún, cuya expulsión de la cresta de la ola en el Alto Paraná precipitaría a la vez el fin del maridaje HC-ZI para la realización de cuantos negociados se pueden realizar gozando de impunidad y blindaje judicial.
Los cartistas ya no disimulan su frustración porque su campaña electoral para la interna del 17 de diciembre en la ANR no cuenta con el necesario calor popular, a la vista de que las huestes republicanas son arreadas a los actos en el caso de los funcionarios con amenazas de despido, y el resto de los afiliados mediante asados y sorteos de motos y hasta de zapatos, con lo cual le hacen caer al pueblo en un estado degradante de mendicidad.
Mientras tanto, en la opositora disidencia de Marito Abdo se respiran aires más tranquilizadores, pero no disminuye por ello la atención que deben dar a un factor clave, como es el control sobre las mesas de votación el día D. Se habla que los colorados disidentes se han cuidado de elegir miembros de mesa que fácilmente no serán comprables por el cartismo, con el fin de realizar después “arreglos” bajo la mesa de las actas de resultados.
En el caso del Alto Paraná, ZI le juró y rejuró a HC que los resultados de todas las mesas serán 70-30 por ciento a favor del oficialismo, con tal de obtener la bendición del número uno a los negociados programados, especialmente en lo relativo a los juegos de azar y al terreno del puerto en la cabecera del Puente de la Amistad, así como en el control del comercio esteño, incluyendo el manejo de la Aduana y el dinero negro del lavado.
El futuro del negocio
Pero parece ser otra la percepción de los capitostes cartistas, a estar por la reacción que tuvo el gerente de Tabesa, José Ortiz, el virtual monje negro del Gobierno, quien tomó el micrófono enojado contra las manifestaciones en contra y la orfandad popular en Ciudad del Este y en otras localidades altoparanaenses, arremetiendo en un acto en Hernandarias con la afirmación de que en la interna colorada se define el futuro del rubro tabacalero.
Alertó sobre la posible vigencia de nuevos impuestos sobre el tabaco, propiciados por los senadores, al mismo tiempo que dio por sentado que en el caso de una victoria de la disidencia es muy negro el futuro del negocio de las tabacaleras, que está controlado por el cartismo.
Pero se puede entender también que la advertencia del gerente tabacalero va más allá y llega a todos los otros negocios que dependen del poder, y hay varios donde aparece la alianza con el clan Zacarías del Alto Paraná, que sería más un espantavotos antes que una garantía de ganar la interna y de la unidad del coloradismo en las elecciones generales de abril.
Las crecientes revelaciones acerca de los negocios blancos y negros del maridaje HC-ZI, no sólo demuestran que el pacto entre ambos tiene fines evidentes de incrementar su poderío económico-financiero en el siguiente período de gobierno, sino que envía un mensaje de que la prioridad de los gobernantes serán los beneficios personales de este grupo de acomodados en el poder, en detrimento del bienestar social de la población paraguaya. Y eso en última instancia explica la apatía popular para apoyar al cartismo en los actos públicos, muchos de ellos inauguraciones de obras con recursos del Estado, es decir de todos, que son manipulados a favor de un sector del coloradismo.
Como ya ocurriera con la reacción popular contra la enmienda, ni todo el dinero cartista, ni la concupisciente relación interesada con el llanismo liberal y la izquierda luguista, le fueron suficientes al oficialismo para saldar a su favor la pulseada por la reelección de HC. Ahora ocurre lo mismo, ya que a las puertas de la interna se nota el nerviosismo de Horacio y sus muchachos, como en el caso del “señor del humo”, quien no tuvo reparos en admitir que será la interna, más que la general, la que liquide el expediente del poder tabacalero en el país.
Ahora que los gerentes de HC son concientes del lastre que supone haber pactado con ZI, valdría la pena que se sinceren más aún, reconociendo esta verdad en público y se despeguen de los candidatos del clan en el Alto Paraná, para provocarle una derrota histórica y despojarle de una vez del poder regional.




























Facebook Comentarios