Mientras el gobierno del presidente Horacio Cartes se dedica a otorgar impunidad a corruptos, como al clan Zacarías, personas inocentes son asesinadas por grupos criminales, como en este caso, por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que acabó el pasado sábado 27 de agosto con 8 militares, en un atentado en la zona norte del país.
El doble discurso del actual mandatario es cada vez más visible y perjudicial para la estabilidad de esta nación guaraní, para intentar lograr el anhelado desarrollo. Cartes, desde la etapa de su campaña electoral, se dedicó a prometer, pero a 3 años de su gobierno, muy poco o nada ha cumplido con su agenda de gobierno.
“El EPP no marcará la hoja de ruta…”, decía aquel 15 de agosto del 2013 en el discurso de ascensión al cargo de presidente de la República. Sin embargo, hoy esta banda criminal es la que proyecta la hoja de ruta a este gobierno, que ha generado un nulo resultado en el combate, para buscar terminar con esta célula terrorista, que ya ha cegado varias vidas inocentes desde su aparición pública.
El mandatario tendrá que rehacer su política de gobierno para pretender obtener resultados satisfactorios en estos dos últimos años de gestión, y así tratar de levantar la preferencia ciudadana hacia su gobierno, que hoy en día está extremadamente baja, de acuerdo a los últimos sondeos de opinión y encuestas divulgados, en los últimos días, a nivel nacional.
La inseguridad se ha apoderado de la ciudadanía. Los hechos de robos, asaltos, homicidios y crímenes violentos (como ajuste de cuentas entre mafiosos) se han multiplicado en los últimos tiempos, a nivel país. Los organismos de control no pueden detener esta ola delincuencial. El gobierno tendrá que extremar recursos para tratar de corregir esta preocupante situación, antes de que el Paraguay se convierta en una nueva Colombia u hoy México, país que ha sido tomado por el narcotráfico.
Para el presidente Cartes (el tiempo que le queda) y el nuevo gobierno que vendrá deberán extremar esfuerzos para devolver la seguridad y tranquilidad a la población, que hoy se siente insegura hasta en la propia casa.
Pero uno de los principales retos de las autoridades se llama EPP, este grupo criminal que continúa matando a mansalva, sin que nadie le pueda parar, a pesar de los miles de millones de guaraníes que está gastando diaria, mensual y anualmente, para combater a la banda delictiva.
Pero hasta la fecha, resultados muy importantes no se han obtenido, porque esta banda criminal continúa marcando la hoja de ruta a Horacio Cartes. A pesar de que el mandatario usó como uno de sus principales “caballito de batalla” el aniquilamiento o extinción del EPP, a tres años de aquella furibunda alocución del jefe de Estado, no se ha avanzado más allá de las promesas.
HC tiene que deshacerse de los escombros políticos y el apañamiento a los que delinquen con el dinero público, como el clan Zacarías en la comuna de Ciudad del Este. Este tipo de hecho habla muy poco para una buena imagen del mandatario, cuya popularidad viene cayendo estrepitosamente.
Si desea salir por la puerta grande del Palacio de López tendrá que, necesariamente, comenzar a enmendar errores en estos dos últimos años de gestión. Los sondeos no le favorecen y le ubican como uno de los peores presidentes de la era pos dictadura. Cartes habla mucho del “combate a la corrupción y transparencia en la gestión pública”, sin embargo, en la práctica hace totalmente lo contrario. Basta de discurso populista y mesiánico, y mano a la obra. El pueblo espera resultados y no más muertes de ciudadanos inocentes.




























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