Brasil veta statu quo en Itaipú y Marito debe aplicar “Plan B”

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Mientras Jair Bolsonaro se mantiene en su posición de bajar la tarifa de Itaipú, Marito Abdo debe desechar el statu quo y asumir una postura acorde al interés nacional.

Escribe: Luis Alen.

 

Brasil no está de acuerdo en congelar la tarifa actual de Itaipú en 2022 y echó por tierra la pretensión de Marito Abdo de mantener el “statu quo” en la binacional hasta la renegociación del Anexo C en 2023. Esta situación obliga al Gobierno paraguayo a ir al “Plan B”, que no es otro que aceptar la posición brasileña, pero a cambio de solicitar el precio de mercado al excedente paraguayo que va al vecino país.

 

La visita de la semana pasada de Mario Abdo a su colega brasileño Jair Bolsonaro tuvo el resultado esperado de un completo ninguneo de nuestros socios de Itaipú a la propuesta de mantener invariable la tarifa de la usina hidroeléctrica, porque implica no sólo pasar por encima del mismo Tratado, sino ignorar una realidad política como es la necesidad que tiene el presidente brasileño de aplicar la rebaja tarifaria con fines electoralistas dada la cercanía de las elecciones del año próximo en Brasil y estando en juego su propia reelección.

Debido a que desde 2022 merma el componente del endeudamiento en el costo, los brasileños quieren la vigencia de la reducción simultánea en el monto del valor tarifario, para cumplir ni más ni menos con lo que establece el Anexo C del Tratado, que liga la tarifa al costo de producción de la usina y cuyo componente principal es la carga de la deuda derivada de la sobrefacturada construcción de la usina hace casi medio siglo, con corruptelas no auditadas de por medio como la famosa “deuda espuria”.

La invariable posición brasileña le toma a Marito un tanto desprevenido, porque el presidente paraguayo optó por el camino más fácil del statu quo creyendo que podría finalmente convencer a Bolsonaro acerca de las bondades del “rentismo” de los royalties, compensaciones y gastos sociales, al que se aferra el Gobierno nacional, con el posible agregado de derivar a las finanzas de cada uno de los socios en Itaipú unos US$ 1.000 millones anuales, como producto de la repartija en partes iguales de los US$ 2.000 millones que quedarán de mantenerse la tarifa sin cambios y con el saldo cero de la deuda.

Cuando parecía que Marito con su propuesta de mantener la tarifa se desligaba del incómodo tema de presentar una posición clara de cara a la negociación del Anexo C, con el pretexto de dejarla al próximo Gobierno que vendrá en 2023, ocurre ahora que tiene que definirse ya para plantear en definitiva una hoja de ruta en la que prime la defensa del patrimonio nacional que está en juego.

 

Recuperar el tiempo perdido

El problema es que una propuesta diferente que atienda los altos intereses del Paraguay, tipo Plan B, debe partir de un programa de desarrollo que se base en la utilización de toda la energía que le corresponde al país en la megausina, lo que está muy lejos de hacerse realidad dada la gran pérdida de tiempo de este Gobierno en prepararse cubriendo todos los recaudos pertinentes para negociar de igual a igual con los brasileños.

Desde el momento que Jair Bolsonaro se planta en su posición de ir a la rebaja tarifaria, no le queda otra opción a Marito Abdo que la adopción urgente de las medidas tendientes a aceptar la alternativa de la menor tarifa, pero con la iniciación de las tratativas tendientes a promover la fijación de precios de mercado por la energía producida no utilizada, pero cedida hoy al Brasil por un valor irrisorio.

Una noticia alentadora resulta la instalación de las torres de transmisión de 500 kV entre Itaipú y la estación de Yguazú, de 50 kilómetros, que permitirá para diciembre de 2022 la posibilidad de retirar toda la potencia de 7.000 megavatios que le corresponde a nuestro país en la hidroeléctrica.

La continuidad de la obra encarada por la ANDE podría servir indudablemente como elemento fundamental en la renegociación del Anexo C, ya que tener la plena capacidad en torres de transmisión para retirar toda la energía “paraguaya”, puede ayudar mucho en conducir las tratativas en un sentido favorable para finalmente cumplir con el sueño del precio justo y la libre disponibilidad, haciendo realidad la tan ansiada soberanía energética.

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