
Escribe: Luis Alen.
El presidente electo de Argentina, Mauricio Macri, prepara cambios en la política económica del país vecino que repercutirán en la economía paraguaya sin lugar a dudas.
Desde los efectos adversos provocados por el desequilibrio del tipo de cambio hasta el tema de la deuda sin visos de solución de la entidad binacional Yacyretá, pasando por los controles en la frontera contra los narcos y otros tipos de tráfico como el contrabando de cigarrillos, serán el telón de fondo de las tratativas entre los gobiernos de Buenos Aires y Asunción.
Macri dijo en conferencia de prensa, unas horas después de su sonado triunfo sobre el peronismo oficialista, que mantiene excelentes relaciones de amistad con Horacio Cartes, que vienen de la época del negocio del fútbol en el que ambos estaban hace algunos años, pero ahora que se hallan encabezando los gobiernos de Argentina y Paraguay habría que ver hasta dónde llegan las buenas ondas de los anteriores intercambios empresariales a la vista del complicado escenario político.
Por ejemplo, Macri anunció que llevará adelante una lucha frontal contra el narcotráfico y prácticamente blindará la frontera argentina, especialmente en el norte del país y particularmente en la lindante con el Paraguay y Bolivia.
Es que desde el lado paraguayo fluyen hacia el territorio vecino enormes cantidades de marihuana juntamente a iguales volúmenes colosales de contrabando de cigarrillos que se fabrican en el Paraguay en forma legal, pero que pasando la frontera se convierten en ilegales y en fuentes de gran corrupción en el país vecino, provocando una multimillonaria evasión de impuestos.
Otra consecuencia que vendrá y que influirá en la economía paraguaya será la inevitable corrección del tipo de cambio que habrá con el nuevo gobierno macrista en la relación peso-dólar, posiblemente a través de una devaluación gradual de la paridad oficial para acercarse a la del mercado negro y llegar así a una cotización única, con el fin de eliminar las restricciones cambiarias que están en la base del estancamiento económico argentino actual.
La negociación por Yacyretá
Se estaba en lo correcto cuando tanto desde esta misma columna como en varias otras publicaciones en la prensa nacional se insistía en esperar al nuevo gobierno argentino que asumirá el próximo 10 de diciembre para replantear la fórmula que permita un mayor control del Paraguay sobre su energía.
El resultado del balotaje del domingo pasado, con el triunfo del antiperonista Mauricio Macri, refuerza todavía más el acertado camino de no haber negociado con el saliente gobierno de Cristina Kirchner los términos del nuevo anexo C del Tratado sobre las prestaciones financieras, pese a que ya el gobierno de Horacio Cartes ya propuso al Senado un nuevo Anexo A de cogestión directiva en la EBY, lo que finalmente fue rechazado con muy buen criterio por los senadores.
Es innegable la hegemonía argentina en la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), lo que acarrea grandes perjuicios a los intereses paraguayos en la explotación de la riqueza hidroenergética del río Paraná.
Hay que reiterar como una letanía que Paraguay es condómino, por partes iguales, de las instalaciones de la EBY, así como de las obras que se realizaron para el mejoramiento de las condiciones de navegabilidad del río Paraná, según el mismo Tratado.
Lo que no se puede admitir es que en todo el mandato que ya lleva HC, de más de dos años, no se haya realizado ninguna reclamación a la Argentina por arrogarse ésta atribuciones que el Tratado no le confiere, con lo cual se consuma una expoliación de la producción de la hidroeléctrica que en un 50 por ciento le corresponde al Paraguay.
Así como sus predecesores, el gobierno cartista no hizo nada para recuperar la apropiación descarada que realiza el gobierno de Argentina de la energía que pertenece a ambos países en partes iguales.
Y todo esto ocurre por los fondos que Buenos Aires transfiere a la administración nacional para que ésta lo distribuya en supuestas “obras sociales”, que realmente tienen sólo el destino que se les da por motivaciones políticas o directamente por una simple apetencia personal de los directivos de turno del lado paraguayo, sin ninguna planificación nacional desarrollista de por medio.
Según lo afirmó el propio director argentino de la EBY, Oscar Thomas, la dirección paraguaya tiene a su cargo unos US$ 100 millones anuales para distribuir a su gusto y paladar, lo que tendría en realidad la característica de una verdadera “coima” para los políticos paraguayos de turno con tal de no perturbar a sus pares argentinos con reclamaciones sobre una mayor justicia en la distribución de la energía y de los recursos en general, así como para que funcione la entidad con un equilibrio financiero que hasta hoy no tiene.
El presidente Cartes no debió tolerar bajo ningún sentido que la EBY sea el refugio prebendario de los que deben recibir alguna gratificación por el apoyo otorgado al poder de turno. Igualmente, la dirección y el consejo de Yacyretá deberían estar en manos de técnicos que conozcan a cabalidad la realidad de la EBY.
El cumplimiento de los términos del Tratado en lo concerniente al manejo igualitario de la entidad binacional por los dos países, así como la negociación para que el Paraguay reciba un mayor resarcimiento por su propiedad del 50 por ciento, debe ser el cometido fundamental del gobierno de HC con su par Mauricio Macri, a partir de diciembre.
Obras adicionales para potenciar Yacyretá
Con el fin de que el Paraguay haga uso realmente del 50 por ciento que le corresponde en la represa de Yacyretá, están pendientes varias obras adicionales. Pero en el interés argentino figuran prioritariamente la ampliación de la casa de máquinas con tres unidades más de 155 MW; la construcción de la futura central hidroeléctrica en el vertedero del Brazo Añá Cuá con cinco turbinas de 54 MW, dando una potencia total de 270 MW y la construcción de la futura Central Hidroeléctrica de Corpus dentro del Complejo Yacyretá de 2.880 MW.
Mientras tanto, las obras fundamentales para que la ANDE y Paraguay tengan la posibilidad de utilizar el 50 % de la potencia de Yacyreta actual y de sus ampliaciones son: La adecuación de la posición 25 de la GIS en SF6 con nuevos Transformadores de corrientes la posición LP1 de 500 KV en la GIS de Yacyretá para ampliar de 700 MW a 1600 MW dicha posición salida de LT 500 KV para Estación Ayolas de la ANDE y adecuación de la posición 13 de la GIS en SF6 para permitir tener la LP2 de 500 KV en la GIS de Yacyretá, y tener otra salida de LT 500 KV para la Estación Ayolas de la ANDE y que ello es fundamental para viabilizar el proyecto de ampliación de las Estaciones de 500 KV en las Estaciones de Ayolas y Villa Hayes para construir desde Ayolas la Primera Línea de 500 KV desde Ayolas a Villa Hayes. Quedará pendiente la construcción de un dique compensador más una casa de máquinas para 1600 MW en la zona de Itacorá Itati a negociar con el futuro gobierno argentino.
Como lo expresó el ingeniero Alecsandro Riline, un exponente calificado del sector energético paraguayo y experto en la operación de las centrales hidroeléctricas binacionales, del lado nacional debe haber un cambio de timón y orientación en el sector eléctrico y en especial en Yacyretá, ya que todas estas obras serán binacionales y nacionales, lo que amerita que Paraguay concentre en ese lugar a sus mejores técnicos para así atender a las necesidades energéticas que irán creciendo.
Riline sugirió para ello una planificación estratégica de la geopolítica paraguaya que se tiene que dar y entre ellas crear no sólo dos Ministerios sino los tres que desde hace rato está sugiriendo y que son: Ministerio de Energía, Minas e Hidrocarburos, Ministerio de Economía y Ministerio del Planeamiento Económico, Energético y Social.
Según el técnico, formado en la Unive3rsidad de La Plata (Argentina) y conocedor de la forma de actuar de los argentinos, hay que realizar la planificación estratégica indicada, “para que llegada la hora de nuestra presencia en las futuras obras de Yacyretá, no nos sorprenda la gran oportunidad que tendremos y trabajar así de igual a igual con los hermanos argentinos, ya que experiencia lo tenemos, sólo nos falta la oportunidad con la decisión política del cambio”.




























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