Los resultados se podían palpar en los centros de votación desde la mañana temprano. Al salir del cuarto oscuro la gente no tenía problemas en decir a quien había votado, y las referencias al partido colorado eran contundentes, no dejaban dudas de que Cartes era el elegido. Las principales bocas de urna anticipaban lo que más tarde se confirmaba en reunión de prensa en la Justicia Electoral, donde el empresario-político sacaba una cómoda ventaja de más de 200 mil votos a su principal oponente electoral, Efraín Alegre. En la Junta de Gobierno, en Asunción, Horacio Cartes, llamó a la conciliación para trabajar todos juntos por un nuevo Paraguay. Cercanos al electo nuevo mandatario, destacaron que ya se hicieron contactos para una próxima cumbre de partidos para marcar una agenda.
A media mañana era un rumor fuerte, al mediodía fue una convicción, y a la tarde ya flameaban las banderas del Partido Colorado por toda Asunción. En esa frase se resume lo que se vivió el pasado 21 en la capital del país y rotundo eco en todo el país, en la medida que iban pasando las horas.
El opositor Horacio Cartes ganaba las elecciones por una mayoría incuestionable, que obligó a los principales oponentes a reconocer el resultado muy temprano. No fue como otras elecciones que el estrecho margen permitía esperar más tiempo hasta que se conozca el ganador.
El acaudalado empresario y dirigente futbolístico de 56 años logró lo que se había propuesto: reinstalar en el poder a los colorados. Un detalle paradójico y simbólico: el hombre que será el nuevo presidente de Paraguay llegó a la política hace sólo tres años, y jamás había votado. Una anécdota: en las primarias de su partido olvidó su documento de identidad, obligatorio para votar.
“Es una victoria de la República del Paraguay, hoy hemos ganado todos”, dijo en su primer mensaje oficial. Fue un discurso escueto, sin mucho contenido; además ya no hacía falta; pero sí dejó en claro que quiere gobernar con todos los sectores. Una arenga de conciliación con los rivales.
“Mi compromiso es con todos los paraguayos. Pondré mi esfuerzo en ganarme la confianza de todos aquellos que no me votaron, porque quiero un Paraguay para todos”, afirmó entre banderas partidarias y cánticos efusivos del partido.
Sobre el futuro no más pistas que las destacadas durante su campaña. Sólo habló de “darle un nuevo rumbo” al país y de generar trabajo para evitar que la gente deba emigrar: “Queremos que nuestros jóvenes sean guapos (trabajadores) en nuestro país”.
Estas elecciones son clave Paraguay porque le permiten normalizar su situación institucional luego de la polémica destitución de Fernando Lugo en junio del año pasado, hecho que levantó una fuerte polémica, el marginamiento del país del contexto regional y le valió la suspensión, como miembro pleno del Mercosur.
Se espera que en poco tiempo se restablezcan los vínculos, para lo cual Cartes -según trascendió en medios políticos- ya habría establecido los contactos necesarios. De hecho la presidente de Argentina, Cristina Kir-chner fue la primera del Mercosur y Unasur que reconoció el resultado y se comunicó con Cartes. Luego lo hizo José Mujica de Uruguay quien además lo invitó a la próxima cumbre de medio año.
Exitoso empresario
Cartes gobernará los próximos 5 años, a partir del 15 de agosto, cuando deba asumir los destinos de la República. A pesar de que no tiene experiencia en la política, es un exitoso empresario en el sector privado. Lo más cerca que había estado de la política, fue cuando empezó a administrar en 2001 el club de fútbol Libertad, donde pasó a ser presidente, convirtiendo a la entidad en un equipo competitivo. Cartes es un potentado empresario, dueño de varias industrias, tanto aquí en el país como el extranjero.
Todo lo que traía al partido era la solidez de una inmensa fortuna levantada sobre la industria tabacalera y su experiencia como accionista de 25 empresas con 3.500 empleados.
La urgencia marcará su propia agenda y no dejará espacios para otras negociaciones que no sean dar respuestas a problemas de seguridad, educación, salud y trabajo. De hecho Cartes pidió que se pare la migración de jóvenes, lo que marcará parte de esa agenda país.
La situación económica favorable oxigenará su gestión, pero sólo un tiempo, quizás hasta finales del próximo año, en ese lapso deberá tener lista la maquinaria que enganche el desarrollo que reclama todo un país.
Alegre
Efraín Alegre, candidato del Partido Liberal Radical Auténtico arrancó muy confiado y el estado de ánimo lo mantuvo fuerte casi toda la jornada, pese a lo que cantaba las bocas de urna, que desde las 10 de la mañana ya marcaba la brecha en favor del colorado.
Al mediodía convocó a reunión de prensa para llamar a salir a votar aquellas personas que decidieron quedarse en casa. Los analistas interpretaron esa acción como un llamado preocupado, como presintiendo el final.
Alegre compareció en público tres horas y media después de que se cerraran las urnas y admitió su derrota por un margen de entre el 5% y el 7% respecto a Horacio Cartes. “El pueblo paraguayo se ha pronunciado y nosotros respetamos. No ha sido posible obtener el triunfo”, fueron las escuetas palabras de Alegre al reconocer la derrota
Para entonces, la capital del país y en todas las ciudades del interior se habían llenado ya de autos con banderas, coches, camisetas y globos rojos. Media hora después, a las ocho de la noche en Asunción, las autoridades del Tribunal Superior de Justicia anunciaban que tras escrutar el 81% de las papeletas, Cartes se convertía en el nuevo presidente del país con el 45,9% de los votos. Efraín Alegre se quedaba con el 36,8%, a nueve puntos de diferencia.
El triunfo del empresario tabacalero le dio a los colorados la revancha que buscaban y sumió a los liberales en una crisis interna de la cual les será difícil salir. “Hemos hecho un esfuerzo extraordinario, hemos trabajado y no hemos dejado de hacer nada de lo que nos propusimos”, aseguró Alegre en reunión de prensa.
Por: Federico Herreros T.
federicoherrerost@gmail.com




























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