Es impresionante la manera vertiginosa como se desgasta el Gobierno de Horacio Cartes, quien se pasa rodeado de nefastos políticos, algunos con cuentas pendientes con la justicia y otros salpicados por escandalosa corrupción, como el caso de Javier Zacarías Irún, quien hace más de 16 años que viene dilapidando los recursos públicos de la municipalidad de Ciudad del Este.
El mandatario con una desvergüenza nunca ante vista, en cualquier acto público enfatiza la transparencia de gestión en la función pública. Pero al mismo tiempo en que pontifica al combate frontal a la corrupción, se pasa abrazado con personajes de dudosa reputación, como el senador Víctor Bogado, Oscar González Daher, por citar algunos, que deshonran a la clase política nacional.
Cartes asume esta hipócrita actitud en una directa ofensa al pueblo paraguayo, que observa asombrado, la manera en que un presidente de la República se burla del sector más humilde de la ciudadanía, que sueña y espera vivir en un Paraguay mejor y más llevadero.
Si un gobierno tiene una verdadera voluntad política en buscar el desarrollo integral del país, el número 1 del Poder Ejecutivo tendría que trabajar en serio, declarando una lucha frontal a la corrupción, y no aliarse con personas salpicadas por hechos ilícitos cometidos, como actualmente se comporta Horacio Manuel Cartes Jara.
Los constantes desaciertos que viene cometiendo el presidente Cartes en su gestión gubernamental hacen que la ciudadanía haya perdido confianza y credibilidad en su trabajo. Ha mentido reiteradamente, burlándose de esa manera de la gente más humilde del país, y porqué no decir, de todo el pueblo paraguayo.
Cartes, tiene una gran deuda pendiente con el pueblo esteño. Una de las principales promesas realizada por el presidente cuando asumió el poder, fue la de transformar la capital del Alto Paraná en un polo industrial, que a más de 4 años de aquel esperanzador anuncio, hasta ahora no se avizora que pueda hacerse realidad.
El presidente tiene que definir su posicionamiento político. Apostar por la transparencia o seguir apañando y otorgando impunidad a personas envueltas en hechos ilícitos, como el clan Zacarías en Ciudad del Este, que desde el 2001 se apoderó de la comuna paranaense, convirtiendo la institución en un negocio privado. Y lo más grave, las mismas autoridades del gobierno apañan las atrocidades que vienen cometiendo Javier Zacarías y su banda de rufianes.
Hasta ahora, al menos, está demostrado que el combate a la transparencia que pregona en todos lados Cartes, es sólo de boca para afuera. Porque la penosa realidad que se observa en la conducta de un jefe de Estado deja mucho que desear. A un año del fenecimiento del mandato constitucional presidencial, Cartes tiene un gran rechazo de la ciudadanía. Esto es una radiografía sincera de cómo está el país, en término socio-económico. Cartes no puede continuar envolviéndose con gente inescrupulosa, ligada a la mafia y a la corrupción.




























Facebook Comentarios