Escribe: Luis Alen.
El presidente Horacio Cartes quiso consolidar su poder poniendo plata de su bolsillo para ganar la interna colorada, pero la alegría le duró poco tras la victoria del 26 de julio, porque al priorizar las necesidades políticas el mismo jefe de Estado le puso palos a la rueda de la economía y ahora también la realidad social le está demostrando que su equipo de gobierno arrastra una notable incapacidad de gestión para dar una respuesta, por ejemplo a los reclamos estudiantiles.
Apremiado por la presión social en la actual coyuntura, el presidente Cartes no vio mejor solución que tender puentes con los senadores disidentes y con la oposición, principalmente con el Frente Guasu de Fernando Lugo.
La jugada tiene como objetivo primordial descomprimir la temible avalancha estudiantil y su posible efecto dominó en todo el Estado, lo que le podría arrastrar hasta al mismo HC.
Una posibilidad que se baraja es que el sector oficialista le ofrezca a Lugo la Contraloría General de la República, como prenda de paz y negociación de una salida muy anhelada del cartismo, como sería el caso de no poner obstáculos para una reforma constitucional en la que se contemple la reelección, como un pacto político previo necesario con el fin de llamar sin mayores traumas a una Constituyente.
Por supuesto, otro beneficiado sería Lugo, quien así también podría pugnar por la presidencia de la República junto a Cartes.
La pulseada entre ambos actores políticos principales del país está a la vista para 2018, previa negociación que podría traer un 2016 con paz política y social, con el fin de encarar la reforma constitucional.
Los estudiantes dieron el “baño de realidad”
Al priorizar la interna de la ANR, y en el apogeo de su megalomanía en la afanosa búsqueda de consolidar el poder político, relegó HC las banderas de transparencia del inicio de su mandato, en un aparato estatal plagado de corruptelas, hasta que el estudiantado tuvo que “salir de sus clases” para mostrarle al presidente el duro rostro social paraguayo representado por una educación con escandalosas irregularidades administrativas que agravan el abandono en que se encuentran la infraestructura y la calidad escolares.
Después de reunirse con los líderes estudiantiles secundarios, en Palacio de Gobierno, Cartes dio la cara ante la ciudadanía para volver a prometer como ya lo hiciera hace dos años y dos meses el 15 de agosto de 2013 al asumir el mando, que no descansará hasta limpiar de corruptos el Estado y que se cumplirá con las metas de una educación de excelencia.
Sin embargo, todo está supeditado a que los recursos sean bien direccionados, como el caso del Fonacide, que hoy sirve sólo para enriquecer a las claques dominantes en cada uno de los municipios del país, y no a los fines para los cuales fue creado.
El destape de las ollas podridas en municipios y universidades, que salpica al mismo Gobierno, no podía haber venido en peor momento para las chances electorales oficialistas en las elecciones municipales de noviembre, pues ahora está en duda que se pueda pintar de rojo a la mayoría de los distritos, como había pedido el mismo HC en la interna.
Las denuncias sobre el mal uso del Fonacide en gran parte de las administraciones municipales, especialmente en el Departamento Central, están ahuyentando las intenciones de votos, lo que presagia una catastrófica derrota de la ANR, comenzando por Asunción con la prevista victoria de la coalición de centroizquierda liderada por Mario Ferreiro, que según las últimas encuestas supera por 17 puntos a Arnaldo Samaniego, que busca el rekutú.
La caída del techo de un colegio público en el municipio de Lambaré, por causa de una mala construcción financiada con recursos del Fonacide, cayó como un “exocet” contra las posibilidades coloradas no sólo en este distrito sino también en otros salpicados por las mismas denuncias de mala gestión, que se sumaron a los escándalos de corrupción en la Universidad Nacional y la Contraloría.
Sumando todo, el “combo” de denuncias originó el hastío y un gran resquemor de la ciudadanía contra la clase política. HC quiso salir indemne de la situación creada por las denuncias, pero igual quedó atrapado por la mala gestión que ya lleva acumulada y por no haber actuado en su momento contra los abusos ya detectados en varios estamentos estatales.
El error de Cartes
¿Cuál fue el error de Cartes, notoriamente de apreciación, al medir mal las consecuencias de su empecinada y obstinada búsqueda del poder político entre 2014 y 2015?
En primer lugar, desperdició la oportunidad de darle continuidad a su plan de transparencia en el uso de recursos y en las asignaciones al funcionariado, y realizar a continuación una estrategia basada en un plan nacional de desarrollo económico y social que sea el norte de la gestión pública. En lugar de eso, priorizó un prebendarismo de nuevo cuño con el solo efecto de consolidar su movimiento político pro-reelección, dentro y fuera del Partido Colorado, descuidando los indicadores económicos.
Su megalomanía le llevó al “sincericidio” de reconocer que financia la campaña electoral de Honor Colorado (HC) con la plata de su bolsillo, con lo cual también puso en evidencia que confunde la República con su grupo empresarial. No es ningún secreto que un equipo de gerentes del Grupo Cartes monitorea la gestión gubernamental como una especie de gabinete paralelo en la sombra, por detrás de ministros y secretarios que son los que dan la cara ante la ciudadanía, pero que no tienen otra escapatoria a no ser que presenten su renuncia.
Pero tal como ocurriera con Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo, por citar los presidentes más cercanos en el tiempo, la realidad económica y social con sus aristas desequilibrantes, le volvieron a jugar una mala pasada a la clase política, arrastrando también las ilusiones de acumulación de poder de HC.
¿Cosecha su propio fracaso?
HC está cosechando en el plano social su propio fracaso en el campo de la economía, ya que las recaudaciones del Estado dependen para subir en última instancia del comportamiento de las variables de producción, que este año se están mostrando en retroceso frente al mayor incremento en el PIB registrado en 2014, de más de 4 por ciento, y ni punto de comparación con el aumento de 2013, que tuvo un récord de 15 por ciento.
Tampoco puede exhibir mucho protagonismo HC para contrarrestar los efectos adversos de la debacle económica de los vecinos, Argentina y Brasil. Y como ejemplo basta el botón del caso de Ciudad del Este, el otrora gran centro comercial fronterizo que ahora está abandonado a su suerte por la falta de un plan de salvataje desde el Gobierno, con el fin de convertirlo en un gran zona franca industrial y comercial en el centro del Mercosur.
Así como hay un gabinete “en la sombra” también existen las órdenes “por debajo de la mesa”, lo que lógicamente hace imposible un buen trabajo “sobre la mesa” de los ministros y secretarios. Es un hecho, por caso, que HC pocas veces realiza reunión del consejo de ministros, sino que los convoca de a uno para darles las instrucciones, ya sea en el Palacio, en Mburuvicha Roga o en otro sitio.
La forma de conducción económica del cartismo, a pesar del “cuidado” que deben tener los gerentes en la sombra para no enojar al jefe, da mucho que desear, a estar por los magros resultados económicos. Es lo que ocurre con el cemento, un producto vital para atender el auge de las construcciones, y que, como se sabe, resulta un gran generador de dinamismo económico con creación de empleos.




























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