Sin duda alguna, el presidente de la República Horacio Cartes está terminando su mandato con la peor imagen. Su ligazón con su “hermano del alma”, el brasileño Dario Messer, investigado por la justicia brasileña por los presuntos delitos de lavado de dinero, evasión impositiva y el crimen organizado, viene a ratificar, una vez más, el nivel de amistades del que se rodea el mandatario paraguayo.
Muy poco favor hacen al país cuando se divulgan noticias en el presunto involucramiento, nada menos del presidente de la República, en hechos sumamente graves, como el lavado de dinero. Es más, a quien Cartes le tiene como su “hermano” es considerado el rey de los cambistas (doleiro de los doleiros). Messer, desde hace años vive en Paraguay (Paraná Country Club de Hernandarias) bajo protección del jefe de Estado.
Dario Messer es uno de los cerebros del esquema de lavado de dinero, delito que comenzó a ganar espacio allá por los años 80 en el Brasil. El citado ciudadano extranjero igualmente cuenta con nacionalidad paraguaya, con una relación muy cercana al presidente Cartes. Messer desde mucho tiempo atrás que viene siendo investigado por la justicia brasileña.
En cambio, aquí no hay ninguna causa abierta contra Messer. Cuando la Policía Federal brasileña sacó la semana pasada una orden de búsqueda y aprehensión, en Paraguay tardaron más de 24 horas, para que un juez emitiera una orden de detención contra el amigo de Cartes, dando tiempo para que pueda escaparse.
A raíz de desaciertos como éste, la imagen que transmite el Paraguay en el exterior es pésima. El gobierno de Cartes ha hecho muy poco para conseguir el respeto y la consideración del mundo globalizado. Mientras esta nación guaraní continúe siendo refugio de bandidos y delincuentes, seguirá recibiendo el rótulo de “país bananero”.
El futuro gobierno que se instalará, a partir del 15 de agosto, tiene el gran compromiso, primero ante la ciudadanía y segundo, ante el concierto internacional, de rectificar el rumbo del país, que en esta administración se ha hecho casi nada, para revertir la extrema situación socio-económica de la población. El Paraguay se ha estancado y sus autoridades se dedicaron a priorizar los temas personales o de cúpulas, sobre los grandes intereses de la república.
El próximo presidente, Mario Abdo Benítez, es más que consciente que el país necesita de un urgente despegue socio-económico, además de ofrecer una seguridad jurídica y política a los potenciales inversores, que hoy en día no existe, por la falta total de respeto al estado de derecho, que constantemente es violentado, desde el mismo Poder Ejecutivo y otros poderes del Estado.
Penosamente el actual mandatario, desde que tomó el poder comenzó a rodearse de amistades “peligrosas”, que le condujo, constantemente, hacia el camino equivocado. A pesar de los reiterados errores, Cartes nunca se despegó de algunos tenebrosos amigos y políticos muy cercanos a su entorno, como el caso de Oscar González Daher, Javier Zacarías Irún, Víctor Bogado, Luis Canillas, entre otros, que fueron desgastando su figura, hasta llegar al pico máximo, en que llegó a ser escrachado por la ciudadanía. Con todo este escenario, el presidente siguió “bancando” a sus “amigos” y hasta, a varios, le otorgó protección e impunidad.




























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