Una vez más estamos despidiendo un año castigado por una crisis galopante, que dejó a Ciudad del Este en terapia intensiva. El 2014 no quedó atrás, y en este 2015, que está expirando, se sintió con mayor rigor la recesión económica en el país.
Se cree que esta crisis es una de las peores que se recuerde en los últimos años. La situación ha llevado a muchos comerciantes y empresarios a cerrar los negocios, dejando sin sus fuentes de trabajo a muchos compatriotas, que hoy deambulan por las calles de la capital departamental.
El mayor drama de esta comunidad fronteriza es la informalidad laboral. No existe un plan responsable lanzado por el Gobierno, para buscar corregir el problema, que actualmente con la terrible recesión se ha profundizado, dejando a miles de familias sin el sustento laboral diario.
Ciudad del Este es una comunidad atípica, donde un alto porcentaje de su población vive de la informalidad, lo cual, en el fondo, representa un problema social, que se manifiesta en tiempo de crisis, como la que actualmente azota a esta comunidad altoparanaense.
Los anteriores y el gobierno de turno no cuentan con un plan de salvataje que apunte a la anhelada reconversión económica y comercial de esta zona fronteriza. Nunca fueron más allá de los discursos populistas, donde durante las campañas electorales realizaron grandes promesas, pero que nunca fueron materializadas.
El presidente Horacio Cartes cuando asumió el poder se comprometió convertir esta región fronteriza en una zona industrial, con la captación de capitales extranjeros, para que vengan a instalar fábricas en todos los rubros, y así permitir la ocupación de mano de obra paraguaya, que en verdad es una sentida necesidad en esta nación guaraní.
Pero a más de 2 años de este gobierno aun no se puso en marcha el ambicioso proyecto del Ejecutivo. Mientras no vaya más allá de las bellas palabras, el segundo municipio más importante de la República está enfrentando, quizás, una de las mayores tempestades económicas de su historia reciente.
Pero al gobierno pareciera no inmutarle esta galopante crisis, olvidándose que Ciudad del Este hasta hace poco era el principal pulmón por donde respiraba la economía nacional. Actualmente solo quedan vestigios de aquellos años florecientes, que llegó a colocar a esta comunidad entre los tres principales centros comerciales del mundo, junto a Miami y Hong Kong.
Es inadmisible la dejadez de Ciudad del Este por parte de las autoridades nacionales, que se olvidan por completo de la importancia de esta región fronteriza. Este gobierno se pasó priorizando más lo político que lo social, que es el verdadero y principal drama de Paraguay.
La esperanza es que en el 2016 se empiece a encarar en serio la grave problemática de Ciudad del Este, que hoy se encuentra en estado más que crítico. Urge la necesidad de la reconversión comercial, de lo contrario le aguarda un futuro sombrío.
Es hora que el presidente Cartes asuma el rol para el cual fue electo. Es necesario trazar una hoja de ruta, no sólo para la capital del décimo departamento, sino para todo el país, renunciando a los caprichos personales y a la soberbia, que no son buenos aliados para forjar el destino de una nación. Debe priorizar Ciudad del Este, que desde hace un buen tiempo se encuentra con respirador artificial.




























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