Los sucesivos gobiernos de turno realizaron promesas tras promesas para el rescate de Ciudad del Este durante la campaña electoral y una vez en el poder se olvidaron de la mayor meca económica del país.
Por esa razón, el compromiso para la gestión del actual presidente Mario Abdo Benítez debe ser redoblado con la capital del Alto Paraná, que desde hace tiempo atraviesa por una terrible crisis económica y comercial.
Está la amarga experiencia de los pobladores esteños, cuando pocos días después de asumir el poder, Horacio Cartes, visitó esta capital fronteriza, oportunidad en que prometió a empresarios, comerciantes y trabajadores informales, que Ciudad del Este sería convertida en un polo de desarrollo industrial.
Sin embargo, aquel fantástico anuncio de Cartes nunca se convirtió en realidad. Y lo peor, aparte de no cristalizar lo prometido, se alió con el mayor verdugo de este distrito fronterizo, Javier Zacarías Irún, quien dilapidó la comuna de Ciudad del Este, en compañía de su esposa, familiares y amigos cercanos, y dejar hoy en día en ruinas el segundo municipio más importante de la república, en término económico y demográfico.
Marito tiene la magnífica oportunidad de reivindicar lo que otros gobiernos no lo hicieron, y que se quedaron sólo en promesas. Se tiene que buscar recuperar la vivacidad comercial de Ciudad del Este, cuyos habitantes en un 90 por ciento viven de ese rubro. El presidente Abdo Benítez deberá incluir en su agenda de prioridades el problema de esta localidad paranaense, en pos de una negociación favorable con el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro.
Es imperiosa la necesidad de rescatar a Ciudad del Este de la desolación y la grave crisis que la azota. La corrupción y la codicia personal de algunas autoridades permitieron que hoy esté en esta situación este distrito fronterizo.
No será un desafío fácil para este nuevo gobierno, pero tendrá que mostrar una decidida voluntad política para lograr la reconversión económica de la otrora capital mercantil del Paraguay. Aquellos que se enriquecieron a costa de Ciudad del Este hoy lo ignoran. Exprimieron a la capital departamental, donde el dinero del pueblo fue a parar a los bolsillos de los facinerosos y ladrones, que hicieron uso y abuso de las instituciones públicas, como la municipalidad y la gobernación, además de otros organismos del Estado.
Marito, desde el primer día en que asumió el gobierno (15 de agosto/2018) declaró la “guerra” a la mafia empotrada en el poder. Su frase fue, “caiga quien caiga”, y este mensaje, bastante claro, indica que no habrá tolerancia para nadie, ya sea parientes o amigos. En menos de 3 meses de gestión el presidente ha mostrado una firme decisión de combatir la corrupción y todos los delitos que generen perjuicio y retraso a la nación.
La capital del Alto Paraná en los últimos días está viviendo un momento convulsionado, donde la ciudadanía honesta ha salido a las calles a exigir castigo y cárcel a un grupo político (clan Zacarías) que ha convertido la municipalidad en un negocio privado, desde hace más de 17 años. En el 2001 Javier Zacarías tomó la intendencia y nunca más lo largó, a pesar de centenares de denuncias arrimadas a la justicia por irregularidades en su gestión. Siempre se escudó en la sombra de la impunidad.
Pero hoy el escenario ha cambiado y el pueblo aguarda con expectativa que el presidente Mario Abdo Benítez rescate a la capital del Alto Paraná del poder de los facinerosos y ladrones.




























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