Comercio se agudiza con crisis del Brasil

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Los diferentes sectores económicos de la capital departamental siguen de cerca todo el desarrollo del proceso de destitución de la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff. No es ningún secreto la dependencia del comercio esteño de los compristas brasileños, por lo que si a ellos les va mal a nosotros nos va peor.

 

Ciudad del Este va por el cuarto año con saldo rojo y sin dudas se trata de una de  la más  prolongada crisis económica que soporta en décadas. El número de despedidos es incontable y la ciudad sobrevive como puede. Los días tienen sus picos oscilantes, pero en general está lejos de poderse hablar de una recuperación, pues la dependencia del Brasil es de un 100 por ciento.

De allí se explica cómo el comerciante y empresario que ha puesto su capital en Ciudad del Este siga de cerca todo el desarrollo en torno al proceso que busca destituir del cargo a la presidenta brasileña, que puso al gigante de Sudamérica, en histórico estado de recesión, dejando a millones de brasileños desempleados y con una clase media alta con poca capacidad de compra, lo que repercute directamente en el comercio esteño.

“No es fácil para nosotros. Yo vivo del comercio hace 30 años y pocas veces he vivido una crisis económica tan prolongada como la de ahora. Hace mucho que mis clientes no vienen, dicen que no les sobra plata y con el cambio prácticamente no les conviene comprar ahora en Paraguay y eso no deja parado sin saber qué hacer”, comenta Josefina Cabrera, quien tiene su puesto de venta sobre la avenida Monseñor Rodríguez.

Muchos apuestan al mercado interno, al paraguayo, pero la venta no es constante, considerando que el consumidor interno también tiene problemas de circulante. “Es una cadena, si en el centro no hay nada, en los barrios la gente consume menos, va menos a la despensa, al supermercado y eso tiene un efecto inmediato en la circulación interna de dinero. El centro es el pulmón de toda la economía de la ciudad, si acá está mal, en los barrios está peor”, añadió la trabajadora.

José Martínez, dueño de un pequeño puesto de venta de celulares sobre la avenida Monseñor Rodríguez, zona conocida como cuarta etapa, fue claro al señalar que mientras Dilma siga en la presidencia es evidente que la situación económica no va a mejorar, porque si tuviese aún poder, ya lo hubiera utilizado para evitar ser destituida del cargo. 

 

“El problema es que el capitalista dejó de tenerle confianza a Dilma y por ende al Brasil, entonces las inversiones paran, los que tenían intención de invertir, esperan, y eso hace que la economía se estanque y nos afecte a nosotros que dependemos del que brasileño tenga plata en su bolsillo para poder consumir lo que nosotros le ofrecemos acá”, refirió al señalar que la crisis económica de Ciudad del Este no es tan difícil de entender.           

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