Con “Cicatriz”, Marito pierde fuerza en lucha contra mafias

139

Escribe: Luis Alen.

 

El proceso de “unidad” impulsado por el cartismo supone para Marito Abdo una clara pérdida de predominio en el escenario político, tanto colorado como nacional. Con la Operación “Cicatriz”, no es la gobernabilidad la que está en juego, sino la esquiva posibilidad para el abdismo de influir desde el poder para delinear las bases con miras a las elecciones claves de 2023.

 

Evitar la interna “salvaje” por el control de la junta de la ANR a cambio de la intendencia de Asunción, esconde una jugada de HC para convertirse en el “hombre fuerte” de la política paraguaya, lo cual va en detrimento directo del poder de Marito y de su lucha contra las mafias, el crimen organizado y el lavado de dinero.

El presidente Marito Abdo está perdiendo peligrosamente vigencia política con el pacto de impunidad a favor de HC, que supone renunciar a la pelea por la junta de gobierno del Partido Colorado y, por lo tanto, dejando mucho terreno al cartismo para que el “hombre fuerte” de la calle España le imponga incluso el candidato presidencial de 2023 al inquilino de Mburuvicha Roga.

La Operación “Cicatriz” puede servir para la “unidad” en la ANR de cara a las internas y las generales municipales, pero también para ir delineando el escenario que la ANR pueda encarar con éxito, o un rotundo fracaso, frente a una alianza opositora que se avizora con miras a las presidenciales y legislativas que se vienen de aquí a dos y tres años.

En aras de la gobernabilidad, Marito Abdo está dejando ahora el clave timón de los acontecimientos a un Horacio Cartes que, urgido por la posible extradición desde el Brasil, arremete con todo en el frente interno para recuperar protagonismo político. Es como decir que las órdenes del “quincho” se imponen a las directivas del menguado poder abdista.

Para completar el montaje político favorable a HC, un posible “escape” para Marito del nuevo esquema netamente perjudicial, que sería por la vía de un entendimiento con Efraín Alegre, se esfuma a pasos acelerados después que éste fuera fulminado por las denuncias de la SET sobre facturas truchas multimillonarias del PLRA, presentadas como rendición de cuentas de la campaña electoral de 2018.

 

El palacio: una seccional

Como en los viejos tiempos de Stroessner, Marito recibió en pleno Palacio de López a presidentes de seccionales coloradas que le llevaron su “adhesión”, pero con la condición de la “unidad” entre el abdismo y el cartismo, al mismo tiempo que solicitaron dejar de lado los nombres de “Colorado Añetete” y de “Honor Colorado”, pasando a una tercera denominación del movimiento unificado que busca que en la ANR no exista más “oficialismo y oposición al mismo tiempo”.

Aparte que los seccionaleros le sacaron una hora de su tiempo al presidente en medio de tantas urgencias en toma de medidas que afectan a todos los paraguayos sin distinción de banderías políticas, ya sea en el plano de la salud o la educación entre otros temas acuciantes, llama la atención que se ponga tanto énfasis ahora en la “unidad” o la conformación de listas de consenso, cuando precisamente comenzará a tener vigencia el desbloqueo de listas sábanas y la trazabilidad del dinero sucio en el financiamiento de la política.

Da que pensar la actitud del presidente Abdo, de dejarse llevar con cierta incómoda resignación por la vorágine anti-competencia en las internas coloradas, lo que confirma de algún modo su percepción de no poder derrotar al cartismo en las urnas, especialmente en la elección para la presidencia del partido, que continuaría en manos de HC y de su alter ego Pedro Alliana, toda vez que se cristalice la tan mentada “unidad”.

La dirigencia de Añetete habría llegado a la conclusión de la imposibilidad de hacer frente a la billetera de HC, incluso con las nuevas leyes de control del financiamiento de la narcopolítica, aunque no se tiene bien claro por qué no se intentó al menos fortalecer el poder del presidente, después que haya tenido la bendición de la potencia norteamericana para la lucha sin cuartel contra el crimen organizado, las mafias del narcotráfico, el contrabando de cigarrillos y armas, además de toda la batería de nuevas leyes contra el lavado de dinero, que afectan directamente las entradas de dinero del cartismo.

Es cierto que actualmente Marito ya tiene dos diputados de Añetete presos, Ulises Quintana y Miguel Cuevas, pero no se debe olvidar que también hay un senador cartista en la cárcel, Óscar González Daher, mientras otro legislador del mismo grupo, Víctor Bogado, tiene la pena carcelaria en suspenso. Lo que refleja una especie de “empate técnico” que daría más razón a quienes calculan que la unidad no sería otra cosa que la búsqueda de impunidad no sólo para HC o Javier Zacarías Irún, los más connotados líderes de Honor Colorado, sino también para la dirigencia de Añetete, con lo que finalmente todos los esfuerzos encaminados a la lucha contra las mafias, el crimen organizado y el lavado, podrían quedar a medio camino sin llegar a desmontar  la protección de estos hechos delictivos por parte de los políticos, que es en definitiva el elemento de retroalimentación de la narcopolítica.

La amenaza constante del juicio político por el tema Itaipú, que sólo quedó en aguas de borraja por la posibilidad de acceso a la presidencia del liberal presidente del Senado, Blas Llano, no se diluirá aún ni siquiera después de la interna colorada, al descabalgar  Marito de la lucha para desplazar a Horacio del control de la ANR. Con un presidente del Congreso puesto por Cartes, en julio próximo, con más razón Marito sólo se convertirá en un mero pasapapeles de HC, toda vez que finalmente dé su apoyo a la tan publicitada “unidad”, como hasta ahora lo está insinuando.

 

La alianza opositora

El objetivo subyacente en la “unidad” colorada también apunta a la necesidad de presentar un frente único con miras a las elecciones de 2023, más aún por la posibilidad latente de la formación de un gran frente opositor que aglutine las ansias de la población de un cambio en el modo de hacer política de la actual cúpula gubernativa de la nación.

En las carpas opositoras, y especialmente en el PLRA, los avatares de Efraín Alegre con las facturas truchas o por el abierto enfrentamiento con el llanismo, no hablan de un sosiego indispensable para pensar en la propuesta de una alianza abarcante de la oposición y menos aún para dar el respaldo a algún candidato no liberal o un “out-sider” para la presidencia de la República.

El principal partido de oposición, dividido como está en su dirigencia, tratará de cualquier forma reproducir en las elecciones municipales el mismo esquema colorado de “consenso” para evitar internas muy desgastantes, con el objetivo de aumentar los municipios en su poder. Sin embargo, habrá que ver si hasta qué punto otras fuerzas opositoras le restarían el apoyo a los partidos tradicionales en las generales municipales, con la emergencia de figuras independientes o de partidos más pequeños.

El test electoral de este año se orienta así no precisamente a perfilar la gran alianza opositora, sino a mantener el predominio de los partidos tradicionales, temiendo que una disputa sangrienta lleve a un mayor desprestigio de las agrupaciones centenarias, la ANR y el PLRA, en momentos en que también carecen de propuestas para la solución de los grandes problemas nacionales.

Facebook Comentarios

Compartir