El éxito del electo presidente de la República del Paraguay dependerá del entorno que lo va a rodear en los próximos cinco años de gobierno. Horacio Cartes es un empresario triunfador en el sector privado, y la ciudadanía aguarda con expectativa que lo repita en su gestión gubernativa.
En los últimos días comenzaron las especulaciones de si quienes podrían integrar el gabinete del presidente Cartes. Los medios periodísticos empezaron a barajar nombres y cargos, sin que eso haya salido, oficialmente, de la boca del próximo mandatario de nuestro país. El efecto mediático de una situación así, a veces resulta un arma de doble filo, porque es un tema muy sensible.
No obstante, el pueblo paraguayo deposita sobrada esperanza en este nuevo gobierno, que va tomar las riendas del poder, a partir del 15 de agosto de este año. Las primeras palabras de Cartes a la ciudadanía, tras conocer su victoria, aquel histórico domingo 21 abril, han caído muy bien, generando una enorme expectativa para su futura gestión al frente del Poder Ejecutivo.
Cartes, es un hombre inteligente, astuto y por sobre todas las cosas, exitoso, principal carta de presentación para pensar en la anhelada transformación, que pueda experimentar este golpeado país sudamericano. Es hora de la madurez y la serenidad, anteponiendo los intereses de la nación por sobre las mezquindades personales, que tanto daño ya hizo a este país.
A nadie escapa, que es grande el compromiso que asumirá el nuevo gobierno, atendiendo la difícil situación socio-económica que atraviesa el Paraguay. Por tanto, a partir del 15 de agosto, hay que dejar con total libertad, sin presión alguna, para que el presidente Horacio Cartes pueda conducir los destinos de esta república por el derrotero del desarrollo.
Esta misma advertencia lo hizo el influyente senador colorado (nuevamente reelecto al cargo), Juan Carlos Galaverna, quien sostuvo, que aquellas personas que pretendan “presionar”, no tendrán cabida en el nuevo gobierno.
Infinidades de deudas heredará Horacio Cartes, lo que ya es una premonición de que no será muy fácil comenzar a reconstruir el nuevo Paraguay. Para que el tren no se descarrile, deberán desaparecer los eternos francotiradores, que lo único que buscan es saciar sus apetencias personales o ideológicas.
Cartes deberá contar con un parlamento maduro, que trabaje de manera coordinada con el ejecutivo para lograr el crecimiento sostenido del Paraguay. Pero eso se logrará, creando fuentes de trabajo, mejorando el presupuesto en la educación y salud, y permitiendo, sin condicionamiento alguno, las grandes inversiones de empresarios extranjeros.
Una mejor distribución de la riqueza en este país constituye una piedra angular para una mejor calidad de vida de hombres y mujeres de esta nación guaraní. Esto significa una equidad social para todos los paraguayos. El presidente electo es consciente de la realidad que va a enfrentar cuando tome el poder máximo de la república, y que ya esbozó algunos puntos vitales de su plan de gobierno, como la atención especial a la tercera edad.
El presidente Cartes es consciente, así como recibió el respaldo en las urnas del pueblo paraguayo, el pasado 21 de abril, también si hace mal los deberes, que ese mismo depositario de la confianza hacia su persona, será el que le juzgará y le reclamará de sus actos. Con gran expectativa observaremos el andar del nuevo gobierno, a partir del próximo 15 de agosto.




























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