Corrupción en primer lugar

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Como si fuera un gran mérito, ahora el clan Zacarías, con una “sabia idea”, plantea para que el actual titular de la Junta Municipal de Ciudad del Este, Juan Carlos Barreto, sea expulsado del partido colorado por haber apoyado la intervención de la comuna paranaense.

Ernesto Javier Zacarías Irún, es sin dudas el ideólogo de todo el descalabro que pasa en la municipalidad de la capital del Alto Paraná, desde hace 15 años, cuando esta banda de rufianes tomó el poder en esta comarca fronteriza.

Zacarías Irún y sus cómplices se aferran a no abrir las puertas de la institución para una auditoria de control contable, así como establece la propia Constitución y la ley. Nunca, desde el 2001, la Contraloría General de la República (CGR) pudo ingresar para realizar sus tareas, como ocurren en los otros municipios de la República.

¿Qué tiene de especial Ciudad del Este, o no es parte del territorio nacional?, es la interrogante que se plantea, porque aquí en la capital del décimo departamento todo funciona al revés, en un país donde, supuestamente, rige el estado de derecho. Pero esto nadie garantiza en este municipio, porque lo que reina en esta frontera, es la “ley Zacarías” (sic).

La corrupción en el Paraguay goza de una excelente salud, y ni qué decir en el segundo distrito más importante de la república, Ciudad del Este, donde este mal endémico se apoderó de esta comunidad, sin que pueda zafarse, a pesar de la tenaz lucha que lleva adelante la ciudadanía honesta de este pueblo trabajador.

El clan Zacarías institucionalizó la corrupción en este municipio y hoy amenaza llevar ante la justicia o pedir su desafiliación de la ANR a quienes osan denunciar el grave hecho, que consiste en el robo desenfrenado del dinero público, que viene perpetrando este grupo político desde hace una década y media. Y lo grave de todo esto, las autoridades responsables apañan las irregularidades, llamándose al absoluto silencio.

Hay que admitir una cruda realidad, la corrupción ha permeado profundamente en el más fino tejido social del país. Pareciera una cosa normal que este virus haya contaminado todas las esferas de la sociedad paraguaya, y el gobierno se muestra cómplice con esta realidad, que ha profundizado la pobreza y la marcada clase social en el Paraguay.

Ciudad del Este quizás sea el rostro más visible de la corrupción, donde aparece como director de orquesta el clan Zacarías. En la capital departamental todo gira en torno al líder del clan, Javier Zacarías Irún, que gracias al abierto robo perpetrado en la administración pública, se convirtió en un hombre acaudalado, como así también su entorno más inmediato, que ahora tras 15 años, disfrutan de la fresca viruta recogida del cofre público.

La justicia, el gobierno central y autoridades parlamentarias observan pasivamente cómo el clan Zacarías se apoderó del dinero de los esforzados contribuyentes, que pagan sus impuestos pensando que esa plata sea reinvertida en beneficio de la ciudad. Pero aquí, curiosamente, es pecado denunciar la corrupción y también es delito ser honesto. La corrupción goza de buena salud en esta comarca altoparanaense.

ros enviamos”, sentenció. 

 

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