Culto al personalismo

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El culto al personalismo está más que demostrado en la gestión del clan Zacarías al frente de la municipalidad de Ciudad del Este. Siempre se priorizó en el entorno de las actuales autoridades comunales los intereses particulares sobre lo colectivo, al punto que el tema se tornó una cuestión casi de estado dentro de la citada institución pública.

Poco o nada le interesa el devenir de la ciudadanía, que diariamente batalla soñando un futuro mejor para todos. Pero mientras se siga teniendo autoridades apátridas, como las actuales, a todos nos seguirá deparando un presente y futuro sombrío, porque no hay una mínima voluntad política de quienes deben apuntalar el progreso y desarrollo de este distrito.

Un país que funge de democrático no se puede seguir permitiendo la práctica nefasta del personalismo, rechazado en todo casi el planeta. Aquí en Ciudad del Este un clan familiar continúa pisoteando la Constitución y las leyes para imponer sus ideas autoritarias. Y lo más grave de todo esto, es que ninguna institución responsable interviene o toma medidas contra esta flagrante violación del estado de derecho, en pleno siglo XXI.

Y para seguir burlándose del pueblo, el clan Zacarías se pasa haciendo gala de su poder político y económico, donde la familia se “castiga” viajando por el extranjero, costeando sus estadías con recursos de la institución municipal, que al final es dinero de los contribuyentes.

Varios intendentes pasaron por la municipalidad de la capital del Alto Paraná, pero en los últimos 15 años (2001-2016) el clan Zacarías desvirtuó el verdadero rol de la gestión comunal, pasando a convertir esta institución en un  grosero negocio privado, donde los Zacarías y su entorno más inmediato, del día a la mañana, se convirtieron en acaudalados.

A pesar de que esta realidad está a la vista de todo el pueblo esteño y paraguayo, ninguna institución responsable osó en abrir una investigación contra las actuales autoridades municipales, para conocer de dónde proviene la riqueza amasada.

Esto, atendiendo que los Zacarías no provienen de una familia adinerada, y tampoco se tiene historial de trabajo del jefe del clan, Javier Zacarías Irún, quien nunca ejerció su profesión de abogado (sic). Igualmente,  su esposa Sandra McLeod, la actual intendenta (profesión contadora), tampoco tiene una historia laboral que le haya permitido acumular una incalculable fortuna, que hoy le permite derrochar ese dinero en viajes de placer, por varios países del mundo. Últimamente en la India y Emiratos Árabes Unidos.

Ya pasaron una década y media de absoluta impunidad, sin que nadie tome medida. Ante este flagrante abuso cometido por este terrible clan, la ciudadanía recurrió a un recurso legal, cual es la movilización popular, que últimamente ha tenido mucho efecto y respaldo de los pobladores de este segundo municipio más importante de la república.

 

Se torna insostenible esta mochila pesada, que se llama clan Zacarías. Si las instituciones continúan ignorando la terrible injusticia que vienen cometiendo las actuales autoridades municipales, el pueblo seguirá revelándose, lo cual se torna peligroso, ya que puede derivar en actos violentos, pues el grado de impunidad es alto y nadie demuestra voluntad para castigar a los responsables del grave latrocinio que se viene cometiendo en perjuicio de la ciudadanía. Es hora de acabar con el culto al personalismo, y tratar de devolver el estado de derecho a la población esteña.

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