Del arreo a la reelección

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Escribe: Lic. Soledad Céspedes Robadin.

 

Deplorables imágenes y recuerdos que muchos de nosotros querríamos extinguir, muchas de las prácticas más comunes de la politiquería del país se vieron reflejados en el festejo colorado. Al parecer tantos años han pasado de esa época tan dolorosa y desgarradora para la mayoría de los paraguayos y paraguayas de bien, honestos, con conciencia y con la memoria más viva que nunca, esos que no respondíamos al régimen dictatorial y que bajo ningún sentido añoramos volver a ese sistema de gobierno.

Repetir hechos que transgreden el usufructo del libre albedrío sobre su capacidad de elección  y no de imposición, de compatriotas desaparecidos, torturados, exiliados y sometidos a todo tipo de vejámenes humanos, sólo porque pensaban y pensamos diferente.

La «resurrección del arreo», bajo amenazas de pérdida de privilegios e incluso de trabajo, evocan en mi memoria ese país en el cual se comenzaba con la estigmatización de la importancia de los colores por encima del valor de las personas. Triste y penosamente veía las caravanas con la tediosa e insoslayable participación, impregnados con todo tipo de bebidas espirituosas y algún que otro entremés pagados de seguro con el dinero del pueblo, amén de la amenaza de que se llamaría lista, así como de hecho se dio.

Tanto se luchó por desterrar a la dictadura que vergonzosamente se vienen reivindicando por muchos y hasta en los poderes del Estado, principalmente en el Senado, evocando ese periodo de «paz y progreso». Obviamente los que añoran ese gobierno progresista fueron los que vivían bien y siguen haciéndolo a raíz del rédito económico  y poder político del cual gozaban y se ufanaban.

 

Esa añoranza que haciendo un paralelismo con nuestra actualidad se da con los «procedimientos de inteligencia, escuchas telefónicas,  infiltrados en las manifestaciones estudiantiles, de amedrentamientos a la labor periodista con atentados y amenazas, etcétera, etcétera. Pero no lo lograrán,  pues el pyraguesismo, el tiroysa y por ende todo lo que atañe a las viejas y otroras  prácticas  stronistas, la ciudadanía de bien no tolerará  de ninguna manera que esto se vuelva  a instaurar. Una cosa lleva a la otra y del arreo a la reelección  el siguiente paso será la represión.

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