
Escribe: Luis Alen.
Pasadas las elecciones y diluida la reacción opositora ante la posibilidad de un fraude generalizado para favorecer a la ANR en contra de la Alianza Ganar, volvió la calma a los operadores económicos, más aún con el anuncio del Banco Central de un crecimiento del PIB que llegaría al 4,5 por ciento este año, una de las tasas más altas de Latinoamérica y del mundo.
Sin embargo, las perspectivas para 2019 son más moderadas, por la cautela de los inversionistas ante lo que hará el nuevo Gobierno para favorecer las inversiones, principalmente en la infraestructura y las medidas que tomará para financiar el presupuesto nacional, urgido como está de evitar el ensanchamiento del déficit fiscal y de moderar el elevado endeudamiento externo de US$ de 7.681 millones, acicateado en los últimos años por los bonos soberanos emitidos por el Gobierno de Horacio Cartes.
También está por verse el grado de impacto que tendrá en el empresariado y en el ambiente de negocios en general, las medidas económicas que Marito Abdo deberá tomar, especialmente con miras a ir desmontando el entramado que se fue armando como una especie de colusión entre los intereses del Estado y del Grupo Cartes, en el poder hasta el 15 de agosto próximo.
Así, habrá que ver, por ejemplo, qué dirección se adoptará para poner en vigencia los impuestos claves sobre el tabaco y la soja, además de una reversión en el polémico decreto N° 7.702, del 14 de setiembre de 2017, con el cual HC prácticamente otorgó vía libre a la deforestación de los pocos bosques que quedan en la Región Oriental, llevando al medio ambiente del país a un estado de terapia intensiva, sin que los dividendos de la soja y la carne, o la exportación restante de alimentos, rindiera suficientes recursos para servir de compensación a la pérdida de la riqueza forestal y de la biodiversidad, lo que ocurre también en la Región Occidental o Chaco.
Contrabando y países vecinos
Fue el candidato opositor perdedor, Efraín Alegre, quien había puesto más énfasis en la intervención que debería realizar el Estado paraguayo para poner fin al gran contrabando de cigarrillos y a los demás tráficos de frontera que van ligados con este negocio ilegal, pero también la temática engloba todo el relacionamiento con los países poderosos vecinos, Brasil y Argentina.
Con respecto al Brasil, durante el nuevo Gobierno de Mario Abdo se tendrán las primeras negociaciones para revisar el tratado de Itaipú, mientras que con Argentina ya había anunciado MAB que no está de acuerdo con aprobar la construcción de la represa del brazo Aña Cuá, sin que se analicen antes los números de toda la deuda que tiene Yacyretá y que afectan al Paraguay.
Con esta posición, se puede entrever que Marito podría ser mucho más severo y puntilloso en defender los intereses nacionales en las difíciles negociaciones con los vecinos condóminos de las hidroeléctricas, sin supeditar esta defensa a los intereses mezquinos de la mafia de los diferentes tráficos que trabajan aunados en la frontera.
La conformación de una base parlamentaria sólida para el presidente Abdo implicaría lógicamente tener un programa común que apoyar, en el cual bien se sabe deben ingresar aspectos que hacen a la gobernabilidad democrática, pero también al desarrollo económico y social de la nación. De allí que, así como se pondrá todo el empeño en realizar la indispensable reforma judicial, incluyéndola en una reforma constitucional, igualmente se deberá poner el máximo acento en despejar todas las dudas creadas por el accionar del Grupo Cartes en el Estado y que originaron las justas reclamaciones del empresariado para que se vuelva a tener una paridad absoluta de las empresas a la hora de negociar o contratar con el sector público, alejando toda posibilidad de una confusión entre los intereses estatales y los particulares de un grupo empresarial determinado que se halla en posición privilegiada de poder.




























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