
El escenario político del Alto Paraná experimentó en las últimas horas un giro determinante. La Disidencia Colorada oficializó a la Lic. Nilda Venialgo de Serafini como su candidata a la Intendencia Municipal de Hernandarias, consolidándola como la figura de consenso dentro del bloque disidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Bajo el padrinazgo político del líder regional, diputado Tiki González Vaesken, Venialgo surge como la figura que busca romper el statu quo de la actual administración municipal.
La definición se produjo tras una reunión clave en Asunción con el Comando Nacional del movimiento, bajo la articulación y conducción regional del referente político Tiki González Vaesken. Lejos de tratarse de una jugada improvisada, la decisión responde a una estrategia clara frente al creciente deterioro institucional y la crisis de gobernabilidad que atraviesa el municipio.
Venialgo, quien retorna de la capital con la confirmación oficial de su postulación, asume el desafío de reagrupar a las bases coloradas con un objetivo central: restituir la institucionalidad y encaminar nuevamente a Hernandarias hacia el desarrollo.
Un perfil que se impone desde la Junta Municipal
La elección de Nilda Venialgo encuentra sustento en su trayectoria dentro de la Junta Municipal, donde se destacó como una de las voces más firmes y coherentes frente a la administración del intendente Nelson Cano. En un contexto marcado por varias denuncias de mal manejo de la cosa pública, la concejal se posicionó como una auténtica oposición contralora.
Registros oficiales, actas y presentaciones ante el Ministerio Público dan cuenta de su rechazo sistemático a balances y rendiciones de cuentas del Ejecutivo Municipal, fundamentado en la falta de documentos respaldatorios y en la detección de serias inconsistencias financieras. Mientras otros ediles optaron por la omisión, Venialgo sostuvo una postura crítica, técnica y documentada.
Esta conducta le permitió ganar respaldo dentro de la dirigencia partidaria, que hoy la identifica como una oportunidad para recomponer los principios históricos del coloradismo, asociados a la transparencia, la responsabilidad administrativa y el compromiso con la comunidad.
La parálisis de la oposición tradicional
El lanzamiento de su candidatura también deja al descubierto la pasividad de otros sectores políticos que, según analistas locales, han terminado funcionando como aliados tácitos del oficialismo municipal. La falta de cuestionamientos ante la ausencia de obras y la opacidad en la gestión generó un vacío de representación ciudadana.
Ese espacio fue ocupado por Venialgo desde la labor legislativa, convirtiéndose en una referencia para sectores sociales cansados del estancamiento y la falta de respuestas. Su actuación constante la posicionó como una alternativa real frente al desgaste del actual modelo de gestión.
Un compromiso con la reconstrucción institucional
Consultada sobre el desafío que asume, la candidata sintetizó su visión en una declaración contundente: «El primer objetivo es que Hernandarias vuelva a progresar y que esté libre de la gente que la hunde».
La postulación de Nilda Venialgo trasciende lo meramente electoral y se proyecta como un factor de unidad para colorados e independientes que reclaman un cambio profundo. Su figura encarna una apuesta por la política responsable, orientada al control, la gestión eficiente y el desarrollo sostenido del distrito.
Con esta decisión, la Disidencia Colorada envía una señal clara al electorado: el proceso de recuperación de Hernandarias está en marcha y, esta vez, será conducido con firmeza y convicción.



























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